Herencias en Argentina: cómo se reparte entre hijos y cónyuge
La ley argentina define cómo se reparte una herencia entre cónyuge, hijos y otros familiares cuando una persona fallece.
La legislación argentina establece un orden claro para determinar quiénes reciben los bienes de una persona fallecida. En primer lugar aparecen los descendientes, es decir, los hijos del causante.
Cuando hay hijos, todos heredan en partes iguales. Si alguno de ellos falleció antes, sus propios hijos -los nietos del causante- pueden ocupar su lugar dentro de la sucesión.
En estos casos también participa el cónyuge sobreviviente, pero su rol cambia según el tipo de bienes. El abogado especialista en derecho sucesorio, consultado por medios nacionales, explicó que "cuando existen descendientes, el cónyuge hereda como un hijo más respecto de los bienes propios del fallecido".
Sin embargo, existe una diferencia clave que suele generar confusión en muchas familias.
Qué parte le corresponde al cónyuge
Cuando el matrimonio estaba bajo régimen de bienes gananciales, el cónyuge sobreviviente ya es dueño del 50% de esos bienes por derecho propio.
Esto significa que esa mitad no entra en la herencia. La otra mitad -la que pertenecía al fallecido- se reparte entre los herederos.
Por esa razón, el cónyuge no hereda sobre la mitad de los bienes gananciales del fallecido, sino que conserva su propia parte.
Especialistas en derecho civil señalan que "el cónyuge mantiene su mitad de los bienes gananciales, pero la parte del fallecido se divide entre los hijos", lo que modifica sustancialmente el reparto final del patrimonio.
Qué ocurre si no hay hijos ni padres
La situación cambia de forma importante cuando no existen descendientes.
Si el fallecido no tiene hijos pero sí viven sus padres, la herencia se divide entre los ascendientes y el cónyuge, correspondiéndole a este último la mitad del patrimonio.
En cambio, si no hay descendientes ni ascendientes, el cónyuge sobreviviente pasa a ser heredero único y recibe la totalidad de los bienes.
La ley también establece una protección especial llamada "porción legítima", que garantiza que ciertos familiares directos -hijos, padres o cónyuge- no puedan ser excluidos completamente de la herencia, incluso si existe testamento.
Este sistema busca evitar conflictos familiares y asegurar que el patrimonio del fallecido se distribuya entre sus parientes más cercanos según lo establece la normativa vigente.(IProfesional)

