Indec anuncia el índice de Salarios: qué anticipan consultoras y cuánto pretende ganar un trabajador argentino
Previo al nuevo anuncio oficial del Indec, informes revelaron una baja en las pretensiones y analizaron los salarios que exigen los argentinos por sector.
Este lunes 18 a las 16 horas, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicará de manera oficial el índice de Salarios correspondiente al mes de marzo de 2026. A la espera de las cifras gubernamentales, distintos relevamientos privados anticiparon una nueva caída en el poder de negociación de los trabajadores locales.
El último Index del Mercado Laboral elaborado por Bumeran, detalló que la remuneración promedio solicitada en el país durante el mes de abril retrocedió un 0,09% en comparación con el mes de marzo. Esto refleja que, frente a un mercado laboral cada vez más frío, los postulantes empezaron a moderar sustancialmente sus expectativas y requerimientos salariales.
¿Cuánto pretende ganar un trabajador argentino?
El informe especializado arroja un marcado desfasaje entre la evolución de los sueldos pretendidos y el incremento del costo de vida real. Según los números de la consultora, mientras las remuneraciones exigidas avanzaron un 13,44% en los últimos doce meses, la inflación interanual se ubicó en torno al 32,4%.
En abril, el sueldo pretendido promedio por quienes buscan insertarse en el mundo laboral fue de $1.784.840 brutos mensuales. Sin embargo, la cifra varía radicalmente según la jerarquía, el cargo y la experiencia de los aspirantes:
Nivel Junior: el salario bruto pretendido en promedio es de $1.354.695.
Posiciones Semi Senior y Senior: el monto asciende a $1.814.084.
Cargos jerárquicos (Jefes o Supervisores): el requerimiento promedio salta a $2.407.033.
Ránking de salarios pretendidos según el área de trabajo en mayo 2026
Al analizar las pretensiones monetarias según el rubro, los datos evidencian fuertes diferencias entre los distintos sectores económicos que operan en la Argentina. Las áreas vinculadas a gerencia, tecnología, ingeniería y la industria energética siguen encabezando holgadamente el ránking de los salarios más altos, mientras que los rubros ligados al turismo, la atención al cliente y la gastronomía continúan mostrando valores considerablemente más bajos.
A continuación, la tabla con los sueldos que exigen los trabajadores argentinos en este quinto mes del año según su área:
A la espera de los datos del Indec se conoció lo que pretende un trabajador argentino
Gerencia y Dirección General: $2.397.686.
Minería, Petróleo y Gas: $2.290.209.
Administración, Contabilidad y Finanzas: $1.781.276.
Ingenierías: $1.775.269.
Recursos Humanos y Capacitación: $1.711.386.
Tecnología, Sistemas y Telecomunicaciones: $1.684.920.
Departamento Técnico: $1.681.115.
Ingeniería Civil y Construcción: $1.675.984.
Aduana y Comercio Exterior: $1.633.655.
Comercial, Ventas y Negocios: $1.490.791.
Producción y Manufactura: $1.482.226.
Marketing y Publicidad: $1.401.766.
Comunicación, Relaciones Institucionales y Públicas: $1.401.352.
Abastecimiento y Logística: $1.340.739.
Seguros: $1.335.604.
Diseño: $1.324.207.
Naviero, Marítimo, Portuario: $1.266.497.
Legales: $1.264.911.
Salud, Medicina y Farmacia: $1.218.492.
Enfermería: $1.181.603.
Educación, Docencia e Investigación: $1.141.940.
Secretarías y Recepción: $1.100.760.
Sociología / Trabajo Social: $1.076.303.
Oficios y Otros: $1.072.947.
Gastronomía y Turismo: $1.055.702.
Atención al Cliente, Call Center y Telemarketing: $956.763.
El freno a la caída del empleo y el avance de la precarización
Luego de ocho meses consecutivos de caídas, el empleo asalariado registrado logró un leve repunte en el mes de febrero, aunque los datos muestran una dinámica muy dispar según el sector.
Tracción estatal: De los 8.336 nuevos puestos de trabajo asalariados generados en febrero, la gran mayoría (5.720) correspondieron al sector público, seguidos por el segmento de casas particulares (1.651).
Estancamiento privado: En el sector privado, la creación de empleo fue marginal, con apenas 965 nuevos puestos (un incremento estadístico del 0,02%). Aunque frena la "sangría" iniciada a mediados de 2025, el dinamismo es prácticamente nulo.
Industria en alerta roja: La caída del empleo en la industria y el comercio sigue siendo generalizada. La cantidad de trabajadores industriales tocó sus niveles más bajos de las últimas dos décadas (exceptuando 2019 y la pandemia), afectando incluso a la producción de alimentos. En contraste, crecieron los servicios a empresas y culturales.
Balance de la era Milei: Desde el inicio de la actual gestión, se perdieron 290.059 puestos asalariados formales (más del 70% en el sector privado). Simultáneamente, se registraron 172.624 nuevos monotributistas, evidenciando un claro proceso de precarización del mercado laboral.
Salarios en baja: la desconexión entre el promedio y los convenios
La aceleración inflacionaria de marzo (que alcanzó un 3,4%) volvió a golpear el poder adquisitivo de los trabajadores, generando una fuerte dualidad en las mediciones oficiales.
Caída en los CCT: Los salarios pactados en los Convenios Colectivos de Trabajo (CCT) se contrajeron un 0,5% en términos reales durante marzo, acumulando una retracción del 6% desde noviembre de 2023.
El promedio de SIPA: El promedio salarial relevado por el SIPA mostró una leve baja mensual del 0,3% en marzo. Sin embargo, a mediano plazo, el informe oficial destaca que el poder adquisitivo de este promedio se encuentra un 3% por encima de los niveles de noviembre de 2023.
Desigualdad interna: La diferencia entre la caída de los convenios y la suba del promedio general del SIPA se explica por el incremento de la desigualdad. Los ingresos más altos reciben mayores mejoras (tirando el promedio hacia arriba), mientras que los sueldos más bajos se rigen estrictamente por paritarias comprimidas.
Sumas por fuera del convenio: Muchos empleadores están optando por otorgar aumentos o bonos no remunerativos por fuera de lo pactado en las paritarias sectoriales, lo que profundiza la brecha de ingresos entre diferentes trabajadores.
El laberinto de las estadísticas oficiales
La coexistencia de diferentes mediciones salariales ha generado un debate sobre la verdadera recuperación del poder adquisitivo. Cada indicador mide universos distintos, lo que exige cuidado al analizar los datos:
SIPA: Es un registro administrativo que mide las remuneraciones brutas del empleo registrado.
EPH (Encuesta Permanente de Hogares): Captura información a través de encuestas y refleja la realidad tanto de trabajadores formales como informales.
RIPTE: Mide exclusivamente las remuneraciones imponibles de trabajadores estables (con más de 13 aportes continuos).
Índice de Salarios (INDEC): Refleja lo que efectivamente pagan las empresas por puesto de trabajo.
Riesgos a futuro: La recuperación basada en sumas no remunerativas o enfocada solo en segmentos de altos ingresos es muy frágil ante la inflación futura. Es imperativo transparentar las estadísticas por tramo salarial y tipo de convenio para no erosionar la confianza pública y diseñar políticas que protejan a los sectores más rezagados.
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