El piso de la curva duró poco y el coronavirus crece de nuevo, en pleno verano

Los expertos prefieren no hablar de “segunda ola”, pero reconocen la suba. Piden no abandonar el autoaislamiento y el uso de barbijo.
miércoles, 30 de diciembre de 2020 · 20:57

Más allá del veranito que creíamos merecidamente ganado, hace algo más de tres semanas, puntualmente desde el fin de semana largo del 8 de diciembre, los casos de coronavirus volvieron a crecer. Un infectólogo consultado lo llamó “repique”. Otro, “rebrote”. Otro, “crecimiento”. Otro opinó que lo del nombre es indistinto y que es una discusión bizantina. Lo cierto es que mirando los nuevos infectados reportados cada jornada (matizados por el promedio de los 7 días previos, cosa de sortear contingencias que desdibujan la “panorámica”), el alza en todo el país ronda el 26%, pero empeora bastante en el radio porteño y bonaerense. Mientras las determinaciones en Buenos Aires se duplicaron, en CABA casi se triplicaron.

Epidemiológicamente, un dato suelto es solo eso: no sirve para comprender el avance de la pandemia. Sin embargo, simbólicamente podría indicar algo más. Este martes a la noche, el Ministerio de Salud de la Nación reportó 11.650 nuevos infectados de coronavirus. Hay que remontarse al 19 de noviembre para reencontrarse con un número de esa envergadura, es decir, compuesto por cinco cifras.

¿Qué pasó desde entonces? O más bien, qué no pasó...

Los números reflejan las acciones. El 29 de diciembre, a nivel nacional se registraron 6.700 nuevos casos diarios (promedio), mientras que la primera semana de diciembre eran 5.300. Eran jornadas esperanzadoras: en la ciudad de Buenos Aires había 250 casos por día; ahora, 700. Y en la provincia de Buenos Aires, 1.300, contra los casi 2.600 actuales (siempre tomando el promedio de la última semana).

Si bien el alza podría deberse a los feriados de diciembre y todavía no es concluyente que los casos seguirán subiendo, las autoridades empiezan a barajar restricciones. Y no hay fuente que obvie la cuestión de cómo buena parte de la población “se relajó”, a pesar de las recomendaciones, tal vez aliviada por la llegada de la vacuna rusa al país, lo que fue a contrapelo de otro efecto que podría haber sido beneficioso: una mayor cautela, producto de la alerta que venía desde Europa. O sea, de modo de no tropezar dos veces con la misma piedra.

Para los médicos consultados este miércoles, es la crónica de un rebrote anunciado.

“Estoy realmente muy preocupado”, subrayó Arnaldo Casiró, jefe de Infectología del hospital Álvarez, antes de aclarar: “Están creciendo mucho los casos. La situación está poniéndose complicada y estamos volviendo al principio, rápidamente. Vamos a ver dónde para esto, si es que para”.

Luego  enfatizó que “la gente da cada vez menos bolilla a las medidas de protección. Muchos siguen pensando que esto ya se acabó, que la vacuna es milagrosa. Pero no es así y el equipo de salud está agotado. Es un combo muy complejo y no sé cómo va a terminar”.

Positividad

Una médica infectóloga que prefirió no ser nombrada compartió una impresión cotidiana: “Tengo un amigo que está en la playa, en la costa, que hace unos días me dijo: 'Soy el único bobo que usa barbijo en todo Mar de las Pampas'”.

La suba de casos de coronavirus reportada este martes podría ser atribuida a que se hicieron muchos tests, más de 45.000. Sin embargo, los casos reportados en un día no necesariamente se vinculan con los testeos de la misma jornada, por el delay lógico en la obtención de los resultados y de las propias cargas de datos.

Además, quien mire los reportes diarios de las últimas semanas verá que mientras se realizan entre 15.000 y 35.000 pruebas diagnósticas por día, al menos dos o tres veces por mes superan las 40.000 (no es fácil encontrar una lógica de cada cuánto ocurre, pero ocurre) y han llegado, a comienzos de diciembre, a casi 50.000. Otra vez, los datos sueltos no dicen mucho.

Sin embargo, la positividad (promedio semanal) crece lentamente y se va arrimando al 30% (según los datos plasmados en el sitio CovidStats), un claro indicador de que otra vez será necesario reforzar los testeos, de modo de frenar la cadena de contagios antes de que la cosa escale.

Según Javier Farina, médico de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), la mayor cantidad de tests no influye en en este claro incremento: “Yo lo definiría como 'repique' o 'rebrote', o como 'eventual segunda ola'. Es un repique importante de casos, especialmente en el AMBA. Y, sí, preocupa. hay que estar encima porque la tendencia es claramente en alza”.

Hay quienes matizan los datos anteriores argumentando que “al menos no crecen mucho los casos graves y las muertes”. Farina, con una cucharada de realismo, recordó lo que ya se dijo muchas veces. Y no son muy buenas noticias: “Las internaciones en terapia intensiva y los fallecidos tienen un delay de tres a cuatro semanas. Hay que esperarlo, no para ahora sino para aproximadamente el 15 de enero. Es cierto, de todos modos, que se mejoró el tratamiento, no porque haya un fármaco que sea la bala de plata, pero sí por el abordaje integral de estos pacientes en las terapias intensivas”.

Además de charlar con Pablo Scapellato, médico infectólogo del hospital Santojanni y de la SADI, quien se mostró preocupado y remarcó que “sólo disminuyendo la circulación, los contactos sociales y mejorando las medidas de distanciamiento y cuidado” se frenará el aumento de casos, Clarín dialogó con Jorge Aliaga, seguidor infatigable de las curvas del Covid-19, investigador delConicet, ex decano de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA y actual secretario de Planeamiento de la Universidad Nacional de Hurlingham.

Si bien observó un aumento de casos en el interior del país, ahora pareciera estar “quieto”, explicó, y aumentando mayormente en la ciudad y la Provincia de Buenos Aires. Pero “hay que prestar mucha atención a lo que pasa en el sur del país, que a veces engaña porque tiene pocos habitantes y los números son más chicos que en Córdoba o Santa Fe. Si se miran los contagios por cada 100.000 habitantes, está complicado de Neuquén para abajo”.

¿Se puede hablar ya de segunda ola? Según Aliaga, “es un fenómeno más completo y grande, que dura meses. Es pronto para decir que hay un efecto a nivel nacional. Sí hay un crecimiento en el AMBA y en el interior de la provincia de Buenos Aires. ¿Cuánto va a durar? Depende de las personas”.