Carmen de Patagones: a 16 años de la masacre escolar, un video para no olvidar

El 28 de septiembre de 2004, un joven de 15 años mató con un arma a 3 compañeros e hirió a otros 5. Un caso donde todos fueron víctimas de la muerte y la voraz cobertura mediática.
lunes, 28 de septiembre de 2020 · 19:27

—¿Estabas enojado? - le preguntó la jueza.

—Sí.

—¿Con tus compañeros?

—Sí.

—¿Con tu familia?

—...También...

—¿Por qué estabas enojado con tus compañeros?

—Me molestan... siempre me molestaron, desde el Jardín... Desde el séptimo que pensaba hacer algo así.

Este diálogo es de 2004, entre una jueza y un chico al que los compañeros a veces lo llamaban "Pantriste" por el personaje animado de García Ferré. El intercambio de palabras se dio entre la jueza del Juzgado de Menores de Bahía Blanca, Alicia Ramallo, y un muchacho de 15 años, Rafael Solich, conocido como "Junior", quien a las 7.35 de la mañana del martes 28 de septiembre de ese año entró armado a la Escuela de Enseñanza Media N.º 202 "Islas Malvinas" de Carmen de Patagones y mató a tres compañeros e hirió a otros cinco. Hasta esta localidad, la más austral de la provincia de Buenos Aires y pegada a Viedma (Río Negro), llegó mucha gente para visitar el lugar de la masacre y sacar una foto. A pesar de ello y lejos de los rencores y los mensaje escabrosos, hoy la escuela tramita su duelo una vez más con un video y música.

Hace 16 años, el joven disparó sobre sus compañeros de primer año de polimodal y les dio muerte a tres adolescentes (Sandra Núñez, Evangelina Miranda y Federico Ponce) e hirió a cinco (Rodrigo Torres, Nicolás Leonardi, Pablo Saldías, Natalia Salomón y Cintia Casaso). Había ingresado al colegio al que concurrían 400 alumnos escondiendo una pistola Browning calibre 9 mm (perteneciente a su padre, suboficial de la Prefectura Naval Argentina), otros dos cargadores y un cuchillo de caza escondidos en un camperón militar.

El caso fue una tragedia para las familias y también para una ciudad que cuenta con algo más más de 13.800 habitantes, ubicada a 1.018 kilómetros de Rosario. Hubo dos días de duelo nacional. Se la llamó "La masacre de Carmen de Patagones" y se la evocó como el "Primer asesinato escolar en Latinoamérica".

"Yo vivo a seis cuadras de la escuela y el año pasado unos chicos mochileros me preguntaron dónde quedaba el lugar de la masacre, querían conocerlo", lamenta el periodista de radio Patagones y corresponsal de La Nueva (ex Nueva Provincia), Javier Cambarieri en diálogo con La Capital quien en aquel momento, con 31 años, cubrió el hecho que consternó a todos.

Calma a la cobertura escabrosa

Para calmar la ansiedad mediática, la sed punitiva y los datos escabrosos, la jueza eligió en ese momento hablar 45 minutos con el muchacho en Bahía Blanca y dio instrucciones a su equipo para que no divulgaran información sobre la causa y sobre ella misma. Fue muy criticada.

Ya el mediodía de ese martes, Rafael, menor e inimputable, empezaba a ser nombrado como "asesino" y "homicida". Y a las pocas horas toda su familia se fue de Carmen de Patagones.

A los pocos días y en la primera conferencia de prensa la jueza Ramallo precisó: "No se trató de buscar si fue o no culpable. De hecho, él lo reconoce. Y no se le tomó declaración indagatoria porque es inimputable. Simplemente se le preguntó si quería declarar: se le dijo que era importante que lo hiciera y que dijera qué había pasado, porque él está pidiendo ayuda. Tuvo un momento de reflexión, no respondió inmediatamente". Así lo transcribe la periodista Soledad Vallejos en una nota titulada "La jueza" (publicada en Página/12, el 8 de octubre de ese año).

La magistrada sabía que el caso ya estaba resuelto, por decirlo de algún modo, lo que quedaba era desentrañar el móvil que llevó al agresor a ejecutar tamaña tragedia; también sabía que estaba ante un menor al que la ley ampara como tal.

En esa conferencia desarmó los primeros argumentos apresurados y demonizadores de la "familia anormal" que había criado a Junior. "Su hermano menor es otra criatura que está siendo víctima de todo esto” porque “ha perdido el colegio, ha perdido a sus amigos, a sus compañeros, su barrio” dijo la magistrada. Y ordenó leer fragmentos de los Derechos del Niño que velan por la privacidad y la identidad de los jóvenes. Hizo hincapié en que Junior era “un adolescente” al que es preciso mantener “alejado del periodismo”, y adelantó que en adelante estaría bajo su tutela.

A casi un año del trágico episodio La Capital viajó en 2005 a Carmen de Patagones para dar cuenta del duelo que seguía viviendo la localidad, una con el más alto índice de suicidios de jóvenes del país, según aseguraba la cobertura de este diario (un dato igual que Las Heras, a 1.084 km más al sur, en Santa Cruz, casos que "Los suicidas del fin del mundo. Crónica de un pueblo patagónico", de Leila Guerriero y escrito en 2015, trató como ola de suicidios juveniles a finales de los 90).

Un dato que nadie parecía tener en cuenta. Rafael pasaba sus días en una clínica neuropsiquiátrica en ese momento y su padre estaba por terminar un arresto de 45 días que le había impuesto la jueza por no custodiar la pistola que le pertenecía.

 

Cuando se cumplió una década, un libro ya relataba la historia. "Allí todos fueron víctimas, incluyendo Junior”, aseguró el periodista platense Pablo Morosi, autor de dos libros: "Crónicas de una masacre escolar” (2006) y “Juniors” (2014), junto a Miguel Braillard. Los autores aseguraron que Junior vivía en Ensenada cerca de donde su padre seguí prestando servicio para Prefectura.

Hoy, a 16 años de la tragedia, Junior sigue bajo tratamiento y lo atienden en una clínica de La Plata. En el aula donde ocurrió el asesinato no se dan clases. Y cada 28 de septiembre en el Parque Piedra Buena de Patagones se recuerda a las víctimas en el monumento “De los ojos”, bajo el lema “Por la vida y la Memoria”. Hoy pese a la pandemia, también habrá homenaje, pero con música.

"Es que Carmen de Patagones sigue herida, no olvidó pero no manifiesta rencor", asegura el ciudadano y periodista Cambarieri.

Y desde el Facebook de la escuela eso queda hoy en evidencia en este mensaje: "Cada 28 de Septiembre nuestra comunidad une sus fuerzas para acompañarse mutuamente y reflexionar sobre la importancia de la buena convivencia y de acercarse en y con otros. Hoy, un año mas Federico Sandra y Evangelina son y se hacen presentes como nuestras bases para seguir defendiendo el valor de la VIDA y la PAZ. Hoy, 28 de Septiembre, nos unimos con la música. Gracias por estar. Gracias por sumar. Gracias por caminar juntos en la construccion de nuestra querida Escuela Malvinas".

 

La Capital

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