Crece el uso de la ivermectina en provincias del país y científicos defienden su uso

Héctor Carvallo y Roberto Hirsch aseguran que reduce la tasa de mortalidad y contagios. Aunque ANMAT no la aprobó, cinco provincias la administran a pacientes con Covid-19.
martes, 26 de enero de 2021 · 10:10

 

Héctor Carvallo y Roberto Hirsch aseguran que reduce la tasa de mortalidad y contagios. Aunque ANMAT no la aprobó, cinco provincias la administran a pacientes con Covid-19.

La comunidad científica mantiene la polémica sobre la utilización terapéutica de la ivermectina en la prevención y tratamiento del coronavirus. Aunque la Administración Nacional de Alimentos, Medicamentos y Tecnología Médica (ANMAT) todavía no lo aprobó y distintos infectólogos pusieron reparos en su utilización, crece el uso en distintas provincias del país. Dos investigadores argentinos -que estudiaron el uso de este fármaco en casos de Covid-19- defienden la eficacia del tratamiento y lo recomiendan en casos leves, moderados y severos. La ivermectina un agente antiparasitario de amplio espectro en medicina humana y veterinaria. En pruebas in vitro se mostró como potencial inhibidor del virus SARS-CoV-2. Cobró trascendencia cuando algunas investigaciones clínicas mostraron proveer una significativa reducción en el riesgo de contagio y en la mortalidad de los positivos.

Uno de los estudios llevado a cabo por los médicos argentinos Héctor Carvallo y Roberto Hirsch, concluyó que la droga es un efectivo método adyuvante para equipos de protección personal en la profilaxis del SARS-CoV-2 en el personal sanitario y sus contactos. Por ello, recomiendan implementarla en los grupos de población vulnerables: institutos geriátricos y psiquiátricos, orfanatos y prisiones, entre otros.

“No es un tratamiento experimental. Incluso, en EEUU hay una presentación ante el Senado que solicita la habilitación de la ivermectina”, afirma a Hirsch.

Ya son más de 10.000 los pacientes tratados, seguidos y revisados por este medicamento. Un metaanálisis que registró 25 ensayos en distintos países del mundo -en total incluyó 2.045 participantes como profilaxis y 1.835 Covid positivos- mostró un descenso en la tasa de mortalidad que ronda entre el 65% (en graves y tardíos) y el 92% (en un uso más precoz de la droga), según el momento y estadio de la enfermedad en los pacientes tratados. También, una reducción de la infección por Covid-19 entre un 82% y 92% cuando se usa en forma preventiva en los trabajadores de la salud y sus allegados cercanos.

¿A qué se debe la diferencia de porcentajes? “La variable depende del momento en que se usaron y de la gravedad del caso. Cuanto menos severa sea la enfermedad, mejor será el resultado y cuanto más rápido se trate, será mayor el éxito. Es un dogma en medicina”, explican los especialistas ante la consulta de Clarín.

Carvallo agrega que en Argentina se hicieron tres ensayos de profilaxis: ivercard en el hospital Eunerkian, iverprev en el hospital Muñiz e ivercor en Corrientes. "Un estudio argentino de relevancia internacional evaluó la respuesta como terapia de prevención de contagio en 162 agentes de su salud y sus contactos estrechos, que recibieron la medicación durante un período de 24 semanas. Como resultado hasta el momento ninguno de los participantes se contagió", afirma Hirsch

Mientras un grupo pondera las bondades de la ivermectina, otros se muestran más cautelosos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y Food and Drugs Administration (FDA) aún no aconsejan ni desaconsejan este medicamento contra el coronavirus. Mientras la OMS revisa toda la evidencia disponible; la FDA dio marcha atrás y espera nuevos resultados.

Por otro lado, la ANMAT aún no aprobó la administración de la ivermectina porque considera que la evidencia científica no es aún clara y los estudios que se han realizado hasta el momento no cuentan con el número suficiente de pacientes para demostrar su eficacia clínica.

“ANMAT espera declaraciones de países con alta vigilancia epidemiológica en torno al uso de este fármaco. Creo que aún no la admite porque es una droga barata y el uso se viralizó, cuando en verdad, debe ser recetada y la dosificación controlada. Es importante administrarla cuanto antes, en los primeros días de la enfermedad, para que los anticuerpos neutralizantes funcionen y evitar que se instale el virus en el organismo. Trabajamos para mejorar la salud de la gente”, reflexiona el médico especialista en infectología, Hirsch.

Algunas provincias, como Misiones, Salta, Corrientes y Tucumán, ya la están utilizando como política oficial para la profilaxis en personal sanitario y como tratamiento para los pacientes contagiados; otras analizan la situación y han mostrado interés en la medicación. “Bajó la incidencia de contagios en los distritos que empezaron a usarlo", coinciden ambos especialistas.

La Pampa fue una de las últimas en sumarse. “Lo mismo sucede en Santa Fe donde algunas secciones lo están implementado, aunque aún no haya aprobación" ilustra Carvallo. Pero Ciudad y Provincia de Buenos Aires, distritos con alto número de contagios, aún no se han pronunciado al respecto. 

Los efectos adversos reportados por el uso habitual de la ivermectina suelen ser leves, transitorios y desaparecen al discontinuar el tratamiento: mareos, pérdida de apetito, náuseas, vómitos, dolor o hinchazón estomacal, diarrea, estreñimiento, debilidad, somnolencia, temblor incontrolable de alguna parte del cuerpo y molestias en el pecho.

“No es un fármaco tóxico y no se evidenciaron efectos colaterales en pacientes que recibieron doble o triple dosis. Hay múltiples estudios fisio patogénicos. Decir que es tóxico es lo mismo que pensar en que también lo es una aspirina porque puede generar gastritis”, sostiene Hirsch para refutar los cuestionamientos que hizo la Sociedad Argentina de Infectología con respecto a la dosificación.

“Parten de un concepto matemático y erróneo. En África se dieron hasta 100 veces la dosis máxima y no observaron contraindicaciones. Los estudios in vitro se hacen en microgramos y la admisión en personas es en miligramos”, concluye Carvallo.

Fuente: Clarín