Claudio “Pocho” Lepratti: El ángel de la bicicleta que fue inmortalizado en una canción por León Gieco

El 19 de diciembre dos policías abatieron a un joven de 35 años en el techo del comedor de una escuela. Aseguraron que les habían disparado, pero era mentira

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La crisis de 2001 marcó a todos los que la vivieron. Para bien o para mal, quien transitó esos días, los recuerda como caóticos, extraños, revoltosos y, en muchos casos, tristes. Entre el 19 y 20 de diciembre, 39 personas fallecieron y varias sufrieron lesiones. Una de las muertes más relevantes fue la de Claudio “Pocho” Lepratti, también conocido como “el ángel de la bicicleta”, a quien León Gieco compuso una canción. Por eso hoy es importante CruzArte una Historia para conocer a Claudio y recordar los sucesos de 2001.

Un vida al servicio

Si bien nació en Concepción del Uruguay, se mudó a Santa Fe para realizar sus estudios en derecho. Venía trabajando con adolescentes de barrios carenciados desde hacía varios años. Originalmente pensó en ser sacerdote pero dejó el seminario para dedicarse a la contención social, sin embargo nunca dejó su religiosidad.

Luego creó la revista “El Ángel de Lata”, dio clases de guitarra y trabajó con el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Los que lo conocieron lo describen como un líder particular, de esos que empujan hasta que algo está en funcionamiento para luego ceder el lugar a otro y comenzar un nuevo proyecto.

Comienza la crisis

La crisis económica argentina no se formó en un mes. Desde 1997 se comenzaron a notar los efectos negativos de la “convertibilidad” por, sobre todo, la falta de ingreso de dólares al país. En las elecciones de 1999, el candidato y posterior presidente, Fernando De la Rúa, había asegurado que la medida económica de “un peso, un dólar” seguiría vigente, pese a que las variables internacionales habían mutado y muchos economistas impulsaban una devaluación. Se buscó estabilizar la situación por medio del ”Blindaje” y el “Megacanje”, procesos de reestructuración de la deuda del país con el Fondo Monetario Internacional.

En poco tiempo, los ministros de Economía desfilaron por el gobierno hasta que finalmente Domingo Cavallo, creador de la convertibilidad, fue convocado como el salvador. Sin embargo, los inversionistas comenzaron a retirar sus depósitos de los bancos, se fugaron capitales y el FMI decidió no refinanciar la deuda.

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El 2 de diciembre de 2001 se anunció el “corralito”. Se limitó la cantidad de dinero extraíble y se impuso la bancarización de la economía. La clase media reaccionó con protestas y cacerolazos.

El 13 de diciembre de 2001 se declara la séptima huelga general contra el gobierno de Fernando De la Rúa. En distintas zonas comenzaron los saqueos. La violencia creció impulsada por unos y otros.

La muerte del ángel

El 19 de diciembre de 2001, un miércoles caluroso en Rosario, una bala ahogó un grito. La munición de la Itaka atravesó la garganta del muchacho que murió en ese instante. Claudio tenía 35 años cuando su cuerpo rodó desde el techo al infinito.

Cuentan los testigos que se escucharon disparos en el fondo de la escuela Nº 756 "Lisandro de la Torre" del barrio Las Flores. “Pocho” subió a los techos. Dos policías bajaron de un móvil. “¡Paren de tirar, hijos de mil p****, hay chicos acá!” dicen que fueron sus palabras antes de que la munición lo impactara.

La investigación posterior demostró que Esteban Velásquez fue quien disparó. Se excusó en los balazos recibidos por el coche, pero se demostró que ninguno venía de altura, como el uniformado aseguró. Recibió 14 años de cárcel, de los que cumplió nueve años. También se demostró que los orificios de bala que tenía el móvil fueron realizados desde el suelo para simular un enfrentamiento. Otros oficiales fueron condenados por encubrimiento de los sucesos. También están todos libres.

El recuerdo

Claudio está inmortalizado en Rosario y otros lugares de Argentina. En distintas ciudades comenzaron a aparecer expresiones artísticas que honran su memoria, desde pinturas, monumentos y canciones.

Tal vez la más conocida es “El ángel de la bicicleta” de León Gieco, del disco “Por favor, perdón y gracias“. En esta participan miembros de la agrupación de cumbia villera Pibes Chorros. Por motivos de censura, cambió la última frase de Pocho a “bajen las armas, que aquí solo hay pibes comiendo “. La canción de Gieco no puede devolverle la vida a Claudio, pero sí puede asegurar que “el ángel” y su recuerdo sigan volando, siempre en su bicicleta.