Por la vacunación, bajó casi diez años la edad de las personas internadas por COVID-19 en la Argentina

Tanto en un estudio realizado por la SATI publicado en la revista The Lancet como en los reportes semanales que lleva a cabo la entidad, puede verse que el promedio de edad de los pacientes hospitalizados pasó de 62 a 53 años, pero con niveles más bajos de mortalidad.
miércoles, 7 de julio de 2021 · 14:00

Casi como si de un fenómeno de causa y efecto se tratara, a medida que avanza la vacunación en las personas mayores, la edad de los pacientes graves hospitalizados por COVID-19 disminuye.

Aunque el coronavirus avanza entre los jóvenes, estos grupos son los que menos probabilidad tienen de padecer las formas más graves de la enfermedad, y aún menos de llegar a unidades de terapia intensiva (UTI) o morir. Sucede que ante la cantidad de infecciones es estadísticamente inevitable que en algunos el desenlace sea fatal. Pero la tendencia es que sea cada vez menor.

En análisis del médico intensivista Arnaldo Dubin (MN 54527) con Infobae, “el año pasado la letalidad se duplicó de principio de marzo a octubre en la Ciudad de Buenos Aires y esto puede haber sido un hecho paralelo a lo que se vio en el estudio publicado en The Lancet, en el que se identificaron los predictores de la mortalidad”. “Encontramos dos (predictores) independientes de la mortalidad que son originales: la intubación fuera de la terapia intensiva y el segundo fue el mes de internación -evaluó el especialista-. En situaciones como esta lo esperable es que la mortalidad disminuya a lo largo del tiempo a medida que se obtiene experiencia, y acá fue al revés: fue aumentando con el correr de la pandemia, de modo que este aumento de la mortalidad a medida que corría el año estuvo vinculada con la tensión del sistema sanitario”.

“Ahora la letalidad está casi a nivel de inicio de la pandemia y esto tiene que ver con la edad de los pacientes que se enferman y llegan a terapia intensiva”, evaluó”.

En un reporte semanal realizado por la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) con fecha 2 de julio al que Infobae tuvo acceso, y en el que participaron 122 UTIs, con un total de 2.157 camas, se observó una tasa de ocupación del 81%, siendo COVID-19 positivos el 53%. Del total de los mismos, el 80% requirió asistencia respiratoria mecánica (ARM) y 5% cánula de alto flujo termo humidificado (CAFO). Aunque se evidenció igual nivel de ocupación en las instituciones públicas y en las privadas, las públicas tuvieron más pacientes COVID-19 versus las privadas (76% vs 68%). Los pacientes en ARM fuera de la UTI descendieron al 3%. Y se observó una disminución de la ocupación de camas en casi todas las provincias.

En el estudio Características clínicas y resultados de los pacientes con COVID 19 con ventilación invasiva en Argentina llevado a cabo por la SATI y publicado en The Lancet, evaluaron entre el 20 de marzo de 2020 y el 31 de octubre de 2020 un total de 1.909 pacientes con ventilación invasiva con COVID-19 confirmado por RT-PCR, ingresados en 63 UTI, con una edad media de 62 años, predominantemente hombres, de los cuales 1.750 tenía comorbilidades. Entre ellas, hipertensión arterial, obesidad y diabetes fueron las más frecuentes

“En el trabajo que publicamos la edad promedio de pacientes ventilados era de 62 años, y en los relevamientos semanales de la SATI vemos un promedio de internados (que incluye no ventilados) de 53 años -evaluó Dubin-. La baja de diez años en la edad de las personas que llegan a terapia intensiva es una percepción que tenemos cotidianamente”.

En opinión de la presidente de la entidad, la médica especialista en terapia intensiva Rosa Reina (MP 28683) esto se debe “evidentemente” a la vacunación de los adultos mayores. “Y que ahora estén disminuyendo los ingresos a UTI, también tiene que ver con que se está vacunando a los jóvenes”, agregó en diálogo con Infobae.

“Se vacuna en forma decreciente a la población en función de la edad y por lo tanto la población más añosa está más protegida y los que se enferman son los más jóvenes no vacunados”, coincidió Dubin, quien resaltó que “siendo más jóvenes tienen menos posibilidades de desarrollar formas graves de la enfermedad y morir”.

Pese a que el colapso de la terapia fue mayor durante la segunda ola y que incluso la mortalidad es alta (en provincia de Buenos Aires dos de cada tres personas que ingresan a terapia no sobreviven, según Dubin), “la letalidad global es menor y se debe a que los paciente son más jóvenes y que la población añosa está protegida, ya que se sabe que incluso una dosis de cualquiera de las vacunas disponibles brinda una protección importante para disminuir el riesgo de hospitalización y muerte”.

Según el Monitor Público de Vacunación, el registro online del Ministerio de Salud que muestra en tiempo real el operativo de inmunización en todo el territorio argentino, hasta esta mañana ya son 23.317.413 las vacunas aplicadas, de las que 18.577.434 corresponden a primera dosis, en tanto 4.739.979 personas ya completaron su esquema de dos dosis.

Sobre cómo concibe el escenario a futuro, con cada vez más población vacunada pero a la vez con la amenaza latente del ingreso de la variante delta al país, Dubin observó: “Por primera vez veo el futuro con cierto optimismo; ahora podemos vislumbrar una salida”.

“La disminución en el número de casos, aunque la tensión en UTI sigue, hará que a medida que bajen los contagios se genere más alivio, y esto tiene como correlato una llegada masiva de vacunas y un plan de vacunación que avanza rápido y genera la posibilidad de que en pocos meses una parte importante de la población está inmunizada”, analizó el intensivista, para quien el panorama “puede ser más auspicioso para la salida del invierno”.

Fuente: Infobae