Nueva técnica argentina logra piel con 95 % de elasticidad en pacientes quemados
Investigadores argentinos lograron desarrollar una técnica de bioingeniería que permite crear piel nueva a partir de las células del propio paciente, destinada a mejorar la recuperación de heridas graves como quemaduras o úlceras crónicas. El método de cultivo autólogo dermo-epidérmico para autoinjerto reduce riesgos de rechazo inmunológico y mejora los resultados estéticos y funcionales respecto de alternativas previas, como piel donada o materiales sintéticos.
Innovación científica que podría cambiar tratamientos de piel
Un centro de salud argentino dio un paso relevante en medicina regenerativa con el desarrollo exitoso de nueva piel creada a partir de células propias del paciente, un avance en bioingeniería de tejidos que busca transformar tratamientos de heridas complejas.
La técnica, denominada cultivo autólogo dermo-epidérmico para autoinjerto, consiste en extraer una pequeña muestra de piel del paciente -generalmente de la zona inguinal por su buena cicatrización-, cultivarla en laboratorio usando plasma rico en plaquetas para promover el crecimiento celular y luego implantarla sobre las zonas lesionadas para favorecer la recuperación natural del tejido.
Según explicaron los especialistas responsables del desarrollo, esta alternativa fue diseñada especialmente para pacientes con quemaduras graves o úlceras crónicas, condiciones en las que la regeneración de la piel es difícil y las opciones tradicionales, como el uso de aloinjertos (piel de donante), xenoinjertos (piel animal) o materiales sintéticos, presentan limitaciones.
Cómo funciona el proceso de cultivo y autoinjerto
El procedimiento se lleva a cabo en cuatro pasos claramente definidos:
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Extracción: Se obtiene una porción mínima de piel del propio paciente.
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Cultivo: Ese fragmento se cultiva en un ambiente con plasma rico en plaquetas, que provee factores de crecimiento y soporte para las células.
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Autoinjerto: Entre 10 y 17 días después de la extracción, la piel cultivada se aplica sobre la herida, protegida con gasa húmeda y vendaje.
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Cierre de la lesión: En un plazo de entre 30 y 120 días, el tejido implantado promueve la regeneración completa de la piel en la zona afectada.
Este enfoque con células propias minimiza el riesgo de rechazo inmunológico y disminuye la probabilidad de infecciones, a la vez que permite una cicatrización más natural y estable comparada con los injertos sintéticos.
Resultados alentadores y beneficios para pacientes
Los resultados iniciales de la técnica son prometedores: en una experiencia clínica con un paciente quemado, la piel generada mediante este método alcanzó hasta un 95 % de elasticidad, superando ampliamente el rendimiento observado con piel artificial tradicional (alrededor de 75 %).
Además, este procedimiento es mínimamente invasivo y puede realizarse bajo anestesia local, reduciendo la necesidad de intervenciones más complejas. También ofrece ventajas estéticas al resultar en cicatrices más naturales y puede ser una alternativa más económica frente a sustitutos dérmicos comerciales.
Este avance representa un paso significativo en la medicina regenerativa argentina, con potencial para mejorar la calidad de vida de pacientes con heridas de difícil tratamiento y reducir complicaciones asociadas a técnicas tradicionales de reparación cutánea.
(Fuente: Noticias Argentinas)

