Juicio por jurados a Pereg: entre la prisión perpetua y la internación en un neuropsiquiátrico

La defensa aseguró que no buscará la libertad del israelí, sino que su objetivo es que lo alojen en un establecimiento de salud mental. En tanto, la Fiscalía adelantó que pedirá la pena máxima y descartó que sea inimputable.
martes, 26 de octubre de 2021 · 17:47

 

La expectativa por el juicio contra Nicolás Gil Pereg, acusado por el doble crimen de su tía y su madre, Pyrhia Saroussy y Lily Pereg, terminó este martes con el inicio de los alegatos iniciales que se desarrollaron en la Sala 15 del flamante Polo Judicial.

En las primeras horas de la mañana, el israelí fue trasladado desde su celda de la Estación Transitoria de Detenidos y Aprehendidos (ES.TRA.DA), a través del denominado "presoducto", que conecta ese establecimiento penitenciario -al igual que los penales de Boulogne Sur Mer y San Felipe- mediante un túnel subterráneo, con el nuevo edificio de Tribunales.

En completo silencio y rodeado por un grupo de guardiacárceles, atravesó ese sector y mediante el sistema interno de celdas del Polo Judicial, lo ingresaron a la sala, donde lo esperaban la jueza, la Fiscalía, la querella y sus defensores.

Pereg no tardó en llamar la atención y apenas iniciada la transmisión oficial del Ministerio Público, a través del canal de YouTube, comenzó con los maullidos, tal como lo había hecho en instancias judiciales anteriores.

El mal comportamiento del acusado provocó que la jueza técnica Laura Guajardo decidiera desalojarlo de la sala, al reto de: "Señor Pereg, basta", mientras era interrumpida por los constantes maullidos del "hombre gato".

Una vez que Pereg fue trasladado a su celda, desde la cual siguió la transmisión a través de una pantalla, el debate continuó con su normal desarrollo, con los alegatos iniciales por parte de la Fiscalía, representada por Fernando Guzzo (fiscal en jefe de Homicidios) y Claudia Ríos (a cargo de la instrucción).

Guzzo comenzó titulando el hecho de sangre como un "asesinato despiadado", resaltando que Pereg mató a sus familiares, profanó los cuerpos y ocultó el delito.

Seguidamente, el representante del Ministerio Público empezó a mencionar las actividades que desarrollaba el israelí antes del doble crimen: "Tenía actividades económicas, realizaba sociedades, tenía armas y había aprobado los psicofísicos para obtener los permisos de portación".

Asimismo, destacó que tras la presunta desaparición de su madre y su tía, que él mismo denunció, anunció a la Justicia que recuperó dos armas que había denunciado como robadas y dio notas periodísticas.

El fiscal hizo mención a esas situaciones, para establecer que la conducta de Pereg no coincide con la de una persona que está limitada en sus capacidades mentales, tal como lo vienen sosteniendo sus abogados desde el inicio de la investigación.

"El insano o incapaz transfiere patrimonio a su defensa, si fuese insano no podría hacerlo", afirmó Guzzo frente a los doce jurados. Y agregó que cuando no hay prensa, Pereg no dice "miau, miau, miau", sino que manifiesta que "no volver a El Sauce, no quiero esa celda, quiero que me den tal comida. Sabe lo que hace".

Finalmente, pidió a los doce ciudadanos que integran el tribunal popular, "si él (por Pereg) maúlla, ustedes deben ladrar justicia". Y sentenció sus argumentos con su frase cabecera en los juicios por jurado: "Es tiempo de hablar poco y probar mucho".

Posteriormente, tomó la palabra la fiscal Ríos, quien realizó una breve reconstrucción de los hechos que se le acusan al israelí y resaltó que Pereg les colocó un hierro en la vagina y el ano y otro en el cráneo a las víctimas.

Tras eso, pasó al estrado la querellante Claudia Vélez, en representación de los hijos de Pyrhia, es decir, los propios hermanos del imputado. La letrada oficial contó que la madre de Pereg era trabajadora y se desempeñaba como funcionaria pública para la autoridad fiscal de Israel.

Ver también: Las claves del juicio a Pereg: un famoso perito, el comportamiento del "gato" y el posible veredicto

Agregó que era una mujer dedicada a sus hijos, motivo por el cual viajó a Argentina para visitar a Pereg, travesía en la que terminó asesinada.

También hizo mención a la otra víctima, Lily, quien supo ser una reconocida académica y conferencista, perteneciente a la Universidad de New England de Australia.

La posibilidad del traslado a Israel

Los alegatos de la defensa los inició Lautaro Brachetta, uno de los tres letrados que representa a Pereg, quien le explicó al jurado que existen "otras posibilidades además de la condena" para su cliente.

Aseguró que no buscan que el acusado quede en libertad, sino que tienen como objetivo conseguir su internación en un establecimiento mental y mencionó la posibilidad de que sea trasladado a un neuropsiquiátrico en Israel, ya que si queda alojado en Argentina "el encierro será a cargo de nuestra sociedad, que lo solventa".

Por último fue el turno del Maximiliano Legrand. El letrado utilizó como ejemplo el caso del "Loco Juan", un hombre con problemas mentales que supo ser un querido personaje del mendocino.

En 2013, una mujer denunció que el hombre abusó a su hija, de 10 años, y la Justicia determinó que era inimputable, ordenando su internación en el Hospital El Sauce.

Al mencionar ese caso, el letrado intentó destruir los argumentos de Guzzo, que minutos antes había sostenido que Pereg no podía ser inimputable, ya que desarrollaba actividades sociales y económicas con normalidad. Justamente, Legrand resaltó que el "Loco Juan" también podía desempeñarse en sociedad al "trasladarse en colectivo, sacarse selfies con la gente y hasta dirigir el tránsito".

Por eso, Legrand pidió que su cliente reciba un trato similar, debido a los problemas mentales que afectan su juicio y que no lo hacen capaz de comprender la criminalidad de sus actos.  

El representante legal de Pereg también describió los episodios que protagonizó su cliente años atrás en el Instituto Technion, en Israel, donde estudiaba y fue expulsado por su comportamiento: "Andaba desnudo y vivía en condiciones de suciedad graves".

Para finalizar, hizo mención al diagnóstico que parafrenia y licantropía que ofreció el reconocido perito psiquiátrico Marino Castex, quien declararán en los próximos días en el debate.

El caso

Phyria Saroussy y Lily Pereg arribaron a Mendoza el viernes 11 de enero de 2019 y alquilaron un departamento en el centro de Ciudad, en avenida España al 1139.

Al día siguiente, el sábado 12, por la mañana salieron junto a Pereg, abordaron un colectivo en la calle Lavalle y se fueron hasta la propiedad ubicada en calle Roca, frente al Cementerio de Guaymallén.

Después de eso, nada se supo de las hermanas. El propio Pereg fue el encargado de radicar la denuncia por el paradero de su madre y su tía.

Cuando fue entrevistado por los detectives, aseguró que había quedado en pasar a buscarlas el domingo por el edificio en el que estaban parando, pero que no las encontró allí.

Con el pasar de los días, se transformó en el principal sospechoso para los investigadores y, tras casi dos semanas una prueba lo complicó: se constató que las manchas de sangre halladas en su propiedad pertenecían a las mujeres.

Por eso, el viernes 25 de enero, Pereg fue detenido y horas después la fiscal Claudia Ríos lo acusó por los delitos de homicidio agravado por el vínculo y homicidio agravado por el uso de arma de fuego, calificación que prevé como única pena la prisión perpetua

En tanto, los cadáveres de Pyrhia y Lily fueron hallados el sábado 26 de enero en la vivienda del acusado. Los restos estaban enterrados a dos metros de profundidad. Habían sido tapados con piedras y tierra junto con sus pasaportes.

 

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