Pareja asesinada por una policía que mató y robó para pagar un viaje a Disney

La oficial Sonia Rebeca Soloaga (36) llega al juicio detenida. Su ex novio está acusado de encubrirla.
jueves, 13 de mayo de 2021 · 00:21

El doble crimen del matrimonio de jubilados de Parque Avellaneda ocurrió el 11 de junio de 2019. Las víctimas fueron Antonio Chirico (71) y María Delia Esperanza (63). El matrimonio vivía en una casa ubicada en Eugenio Garzón 3581, desde que se casaron.

La acusada es Sonia Rebeca Soloaga (36), que en aquel momento era oficial de la Policía de la Ciudad y había contratado un viaje a Disney para su hija que cumplía 15 años.

A poco de cumplirse dos años del doble crimen, este miércoles comienza el juicio oral. La mujer llega al debate detenida con prisión preventiva. Su ex novio Diego Alberto Pachilla (37), que también integraba la fuerza, será juzgado por encubrimiento pero llega a la audiencia en libertad.

"Espero que se haga justicia de una vez por todas y le den la pena máxima a todas las personas que intervinieron", dijo Mariano Chirico (40), uno de los hijos del matrimonio.

El juicio será por videoconferencia y está programado que tenga una duración de tres audiencias los días 12, 19 y 21 de mayo. Estará a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 7 de la Capital Federal integrado por los jueces Gabriel Vega, Gustavo Rofrano y Alejandro Noceti Achaval. El fiscal será Oscar Ciruzzi.

"La justicia será a medias porque justicia hubiera sido que no hubiese pasado la atrocidad que pasó. Estamos muy tristes porque mis viejos eran personas de bien. Mi vieja era profesora para disminuidos visuales y ayudaba a ver a la gente que tenía poca visión y mi papá también fue un trabajador toda la vida", agregó Mariano, arquitecto de profesión, que vivía en la misma propiedad que sus padres y tuvo que mudarse por la angustia que le causó la situación.

"Nos arruinaron la vida a todos. Se acabaron los cumpleaños, las fiestas de fin de año y las navidades. Así que espero que el tribunal dicte un fallo ejemplar", pidió el hijo de las víctimas.

La imputación contra Soloaga es "robo agravado por haber sido cometido con un arma de fuego en concurso real con homicidio criminis causa, reiterado en dos oportunidades, cometidos mediante arma de fuego y alevosía, y falsa denuncia". Por ese combo de delitos será condenada a prisión perpetua, si es encontrada culpable. Su novio deberá responder por el delito de "doble encubrimiento agravado".

La pareja de oficiales trabajaba en la comisaría 9C de la Policía de la Ciudad, fuerza de la que fueron separados ni bien fueron imputados en este expediente.

En su requerimiento de elevación a juicio, la fiscal que investigó el caso, Estela Andrades, dio por probado que el hecho ocurrió el 11 de junio de 2019, entre las 12 y las 14.30, ocasión en la Soloaga entró a la casa de la calle Garzón "aprovechando la relación que había logrado forjar" con el matrimonio.

Es que ese domicilio era cercano a la parada donde, por meses, la policía prestó sus servicios de calle, y Chirico le permitía a la oficial el uso del baño y le solía servir café y comidas.

"Mi mamá era de Rauch -un pueblo del interior bonaerense de 11 mil habitantes-, gente del interior, gente grande. Si bien no eran viejitos, tenían otros códigos. Ahora la sociedad desconfía más al que no conoce", dijo el hijo del matrimonio a Clarín.

"Ellos al que lo necesitaba lo ayudaban. Por eso la dejaban pasar", contó Chirico y detalló que a Soloaga la vio una sola vez cuando salía de la casa y que le llamó la atención "los ojos saltones que tenía".

La fiscal Andrades sostuvo que Soloaga "pergeñó un plan para así ingresar a la vivienda y apoderarse de dinero en efectivo -entre 70.000 y 80.000 dólares en moneda extranjera y pesos-, perteneciente a los nombrados Speranza y Chirico, ejerciendo violencia sobre aquellos y mediante la utilización de un arma de fuego, luego de lo cual dio muerte a los nombrados con alevosía, y a fin de asegurar su impunidad".

La fiscal afirmó que las víctimas "fueron golpeadas fuertemente en sus cabezas (a culatazos), lo que le permitió obtener el dinero en cuestión, que se hallaba escondido en diferentes sectores de la casa", entre ellos "una caja de leche marca 'Verónica', una caja de 'Maicena' ubicada en la alacena, un caño plástico con dos tapitas y una caja de zapatillas".

Según la fiscal, el matrimonio fue ejecutado por Soloaga de un disparo en la cabeza cada uno, "aplicado desde atrás mientras se hallaban indefensos boca abajo", para lo cual utilizó como silenciador un almohadón de color bordó.

La clave para vincular a Soloaga con el doble crimen estuvo en una denuncia que la propia imputada formuló ese 11 de junio por la tarde en la comisaría 7A, donde aseguró que la habían asaltado y le robaron 300.000 pesos y su arma reglamentaria cundo manejaba por Flores, camino a hacer un depósito para pagar el viaje del cumpleaños de 15 de su hija.

A los investigadores les llamó la atención que la misma oficial que vigilaba la cuadra del matrimonio y los conocía había denunciado que la asaltaron, que disparó dos tiros -misma cantidad de vainas 9 milímetros recolectadas de la escena de crimen-, y que le habían robado el arma y 300.000 pesos en efectivo.

Además, cuando inspeccionaron su auto, la policía encontró 70.850 pesos guardados en la campera de su uniforme.

Según Andrades, fue una falsa denuncia "con el propósito de cubrir su accionar, y en particular deshacerse de la pistola que fuera utilizada en la comisión del crimen".

Pero la propia Soloaga, al ampliar su declaración indagatoria, confesó que lo del asalto era una mentira y dijo que en realidad el arma y los 300.000 pesos los había perdido cuando fue al baño de una estación de servicio, lo que para la fiscal es "poco creíble".

Para Andrades, el posible móvil del doble crimen fue la deuda que Soloaga tenía que saldar para poder pagar el viaje a Disney por el cumpleaños de 15 que su hija adolescente iba a hacer el 14 de julio de ese año.

La empresa "Fun Time" informó que a la fecha de los hechos, Soloaga debía la suma de 6.021 dólares (276.000 pesos al cambio de esa fecha).

La fiscal Andrades sostuvo que "no resulta para nada creíble" que Soloaga haya podido ahorrar ese dinero con sus horas adicionales "ya que se ha acreditado que en dos años le fue abonado en tal concepto 109.728, es decir, menos de la mitad del total adeudado".

El matrimonio tenia también otra hija que quedó "muy shockeada" por el doble crimen. "Uno siempre piensa que estas cosas le pasan a otros, pero pasan. Y te cambian la vida", expresó Chirico.  Con información de Télam