Perpetua para una abogada por un doble crimen narco

Fue condenada como autora de las muertes de dos narcos mexicanos, asesinados a balazos en un departamento de Belgrano.

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La abogada Julieta Estefanía Bonanno fue condenada ayer a prisión perpetua como una de las autoras del doble crimen de un ciudadano mexicano y de su hijo, asesinados a balazos en 2018 en un departamento del barrio de Belgrano en una supuesta venganza narco.

El Tribunal Oral Federal 8 consideró a Bonanno (33) coautora de los "homicidios doblemente agravados por el uso de arma y por haber sido cometido con alevosía", de los mexicanos Rodrigo Alexander Naged Ramírez (59) y su hijo John Alexander Naged Aguilar (30), hecho cometido el 4 de junio del 2018.

En el primer punto del dispositivo y antes de leer la condena, el TOF 8 rechazó todos los planteos de nulidad que había formulado la defensa de Bonanno, a cargo de Leopoldo Murúa y Nicolás Proz.

La lectura del veredicto de este juicio, que se había iniciado hace más de un año, el pasado 2 de marzo de 2021, fue transmitida por la plataforma Zoom y los jueces María Gabriela López Iñíguez, Nicolás Toselli y Sabrina Namer anunciaron que los fundamentos de la sentencia se darán a conocer el próximo 1 de agosto.

Más temprano, en horas del mediodía, la imputada aceptó dirigir unas últimas palabras:

"Me hubiera gustado decir las últimas palabras antes del veredicto, que entiendo que va a ser hoy. Yo lo único que quiero aclarar es que el Estado no puede cometer delitos con el afán de obtener un resultado, una sentencia", dijo la abogada acusada.

Luego, Bonanno se refirió a una serie de peritajes que la incriminaron en el expediente como el análisis de sus teléfonos celulares y los análisis que detectaron presencia de pólvora en una de sus manos y unos pantalones secuestrados en su casa.

"Llevar los teléfonos a Estados Unidos, la pericia de los pantalones que claramente está adulterada, como la pericia de la pólvora en la mano. No creo que se tendrían que permitir todas esas cuestiones. Otras cosa no tengo para decir, le agradezco", concluyó la imputada.

La condena coincide en la pena y en la calificación penal, con lo que ya había pedido en su alegato el Ministerio Público Fiscal, representado en este juicio por el fiscal Marcelo Colombo y el auxiliar fiscal Miguel Yivoff. Según la investigación este doble crimen está relacionado con la operación "Bobinas Blancas", la causa por el intento de contrabando de dos toneladas de cocaína descubierto en 2017, y la bautizada "narcoabogada" fue condenada como coautora porque hay al menos otro implicado que fue el sicario que Bonanno dejó ingresar al departamento de las víctimas y que nunca fue identificado.

Naged Ramírez y su hijo fueron asesinados a balazos el lunes 4 de junio del 2018 por la noche en el departamento que alquilaban en la avenida Cabildo 2659 del barrio de Belgrano.

El mexicano había estado preso en el marco de la narcocausa "Bobinas Blancas" hasta el 15 de marzo de ese mismo año, cuando la Justicia ordenó su libertad.

Precisamente, la abogada Bonanno era quien lo asistía como defensora en el marco de esa investigación.

Bonanno fue detenida unos días después del hallazgo de los cadáveres a raíz de las contradicciones en su declaración y tras analizar unos videos.

Quedó filmada

La letrada llegó a la puerta del edificio y tocó el timbre a las 21.40 y pocos segundos después se acercó el presunto sicario vestido con un jean y un buzo con capucha y se ubicó detrás de ella. A los investigadores les llamó la atención que mientras esperaba en la puerta, la abogada en ningún momento giró su vista para ver al hombre que tenía detrás suyo, como si supiera que estaba allí.
La abogada le dijo a la Policía de la Ciudad que permaneció reunida con Naged Ramírez y su hijo y cuando le abrieron la puerta para que se retire, apareció el sicario en el palier, quien los amenazó con un arma y los obligó a ingresar al departamento.
Luego, el sicario la obligó a maniatar a las víctimas y la encerró a ella en el lavadero, tras lo cual asesinó al mexicano y a su hijo de un balazo calibre 9 milímetros cada uno en la cabeza.