Jueves 27 de Octubre de  2022 // 12:15 hs

Un femicida fue descubierto por la conjugación de un verbo

Javier Alejandro Piedrabuena, de 34 años, fue condenado a prisión perpetua por el femicidio de su esposa. Ocurrió en los tribunales de San Cristóbal (Santa Fe).

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Silvia Noemí Quinteros desapareció el lunes 29 de julio de 2019, en la localidad de Hersilia. Durante 14 días, la buscó todo el pueblo hasta que su cadáver fue hallado sepultado en una fosa de tierra ubicada en un camino rural con densa vegetación, unos 340 metros al este de la ruta nacional 34. La autopsia determinó que la mujer murió asfixiada el mismo día de su desaparición.

La relación de pareja entre Quinteros y Piedrabuena duró doce años y siempre estuvo caracterizada por el sometimiento que ella sufrió. Violencia verbal, física y psicológica. La mujer llegó a contar en redes sociales que tenía miedo de que la mate.

En una comunidad de apenas 4 mil habitantes, era vox populi que Piedrabuena obligaba a la víctima a ejercer la prostitución. "La controlaba y participaba del producido económico de esa actividad. Desde 2009 la llevaba en su vehículo a la vera de la ruta en jurisdicción de Arrufó, Ceres y Hersilia, donde se prostituía", detalló la fiscal Favia Burella en el transcurso del juicio.

Por esos motivos, durante las dos semanas que duró la búsqueda de Quinteros, no fue extraño que muchos apuntaran a su marido como el principal sospechoso. La desesperación llevaría al hombre a cometer errores, algunos de los cuales quedaron plasmados en la declaración de testigos de la causa.

Luego del femicidio, amenazó a una de las hermanas de Quinteros y la obligó a hacerse pasar por ella en un llamado telefónico realizado a la comisaría sexta de Hersilia. La cuñada simuló ser la víctima y le dijo a la policía que se había ausentado voluntariamente de su casa y estaba en la provincia de Córdoba. En el juicio, la mujer explicó que tuvo que hacerlo porque su cuñado la amenazó con matar a sus hijas menores de edad.

Aquella maniobra tuvo por finalidad desalentar la búsqueda de la mujer. Sin embargo, decidió dar un paso más para frenar el accionar policial y limpiar su nombre. ¿Qué hizo? Salió al aire en la radio del pueblo para defenderse.

"Piedrabuena se puso en contacto conmigo a través de un mensaje de Facebook pidiendo que le haga una nota porque se estaban diciendo muchas cosas sobre él que no eran ciertas", relató Fredy Giuliano, director de FM Amiga de Hersilia.

Antes de responderle, el periodista se comunicó con el comisario y pidió autorización. "No quería hacer nada que entorpezca la investigación. El jefe policial me dio el visto bueno y cité a Piedrabuena para que venga al estudio a las 10 de la mañana del día siguiente".

La entrevista duró 13 minutos y fue utilizada como una prueba en el juicio. De hecho, fue clave en el desarrollo de la investigación.

En la nota, el hombre se encargó de reforzar la teoría de un viaje voluntario de su esposa. Incluso contó que un día que había salido a comprar cigarrillos, dejó su celular en la casa y, en ese momento, entró una llamada de la mujer que fue atendida por uno de sus hijos. Dijo que estaba en Morteros, que se encontraba bien y que no quería que la busquen.

Pero lo que el femicida imaginó como una solución, terminó siendo su propia trampa. En la charla al aire, el conductor le consultó sobre cómo es Silvia como madre. Una pregunta casi de rutina en este tipo de casos. Pero Piedrabuena no respondió en tiempo presente. En vez de decir cómo es Silvia como madre, dijo cómo "era". Conjugó el verbo en tiempo pasado y quedó al desnudo.

El comisario, que le había pedido a Giuliano que grabara la entrevista, acercó el audio a la fiscalía. La conjugación de un verbo en pasado, y en boca del principal sospechoso, reactivó la búsqueda que estaba al borde de ser desestimada luego de la llamada en la que la hermana de la víctima se había hecho pasar por ella.

La peor de las hipótesis se confirmó y Piedrabuena fue detenido. Tres años después, un tribunal lo encontró culpable de los delitos de homicidio doloso doblemente calificado por violencia de género y por el vínculo matrimonial; explotación del ejercicio de la prostitución agravado (por el vínculo); y amenazas coactivas. Lo condenó la justicia de San Cristóbal y, fundamentalmente, su propia torpeza.

 

Cadena 3