La trama política detrás de la designación de los nuevos jueces federales

El Senado aprobó las designaciones de tres jueces federales que habían sido postulados por Alberto Fernández en reemplazo de otros postulados por Mauricio Macri. Por qué cambian y lo que se viene: los nuevos cargos que promueve la reforma.
viernes, 9 de octubre de 2020 · 09:19

 

Por acción u omisión. Por simpatía o por repudio. Por conveniencia o por estrategia. Como sea, la política influye drásticamente en la designación de los jueces federales y de manera indirecta en la administración de justicia. No es que eso sea naturalmente malo, pues así está establecido en el sistema institucional argentino, que además tiene algunos anticuerpos. Pero en la vida diaria de Tribunales la permeabilidad real es mayor. 

El Senado aprobó el nombramiento de tres jueces federales de Mendoza que ocuparán cargos que estaban en la mira política desde hace una década en algunos casos. Y las designaciones están marcadas por los cambios políticos: el presidente Mauricio Macri había postulado a sus candidatos y había consenso hasta mayo del año pasado. Pero Alberto Fernández frenó las designaciones, eligió y eligió a otros candidatos de las ternas. Todo cambió el 18 de mayo del año pasado, cuando Cristina Fernández de Kirchner anunció que Alberto sería candidato a presidente y ella a vice. Esa decisión cambió las relaciones de poder en el Senado. Mucho más desde diciembre.

Ni Macri ni Alberto son ingenuos a la hora de elegir. De hecho el ex presidente había seleccionado a candidatos que no habían quedado ponderados en primer lugar de las ternas, pero que sí tenían alguna preferencia política por cercanías al oficialismo de ese momento. 

Quién es quién

Las designaciones para cubrir vacantes en la Justicia Federal de Mendoza eran un dolor de cabeza. Había demoras, lobbys y trabas. El Consejo de la Magistratura aceleró los procesos en los últimos 5 años y quedaron cubiertas las postulaciones para cargos clave. Macri eligió, pero con la influencia de quien gobernaba Mendoza; Alfredo Cornejo. Para el juzgado federal 2 fue postulado Sebastián Soneira, quien cumplía dos requisitos: quedó primero en el concurso y tenía aval político, pues era funcionario del Gobierno de Mendoza.

Soneira estaba en el paquete de pre acuerdo entre Cambiemos y el PJ para aprobarlo en el Senado. Pero se cayó. Y Alberto Fernández postuló en s ugar a Pablo Oscar Quirós, quien había quedado tercero en la terna y ahora será juez federal. Quirós es secretario en la Justicia Federal y no se le conoce cercanía política. Sin embargo en "los federales nadie nace de un repollo". De hecho los secretarios no llegan a los cargos por concurso, sino por afinidades. Ahora Quirós asumirá en el juzgado federal 2 que había dejado vacante Olga Pura Arrabal cuando asumió como camarista. De manera provisoria el juzgado es cubierto por el tucumano Juan Carlos Nacul. 

El juzgado federal 4 tiene un triste récord, pues se va a cubrir tras más de una década de haber sido creado. Mauricio Macri había postulado para el cargo a la jueza tributaria de Mendoza Daniela Morcos. Ella había quedado tercera en el concurso, pero fue ponderada por el presidente anterior. Fernández bochó también esa postulación y elevó el pliego de Susana Pravata, quien en realidad en el concurso había quedado mejor posicionada; en segundo lugar. El concurso había sido ganado por Gustavo Javier Zapata. 

Pablo Salinas será juez del Tribunal Oral Federal 2. Es uno de los abogados defensores de los derechos humanos más reconocidos y fue querellante en los juicios contra los jueces federales. Es afín al gobierno nacional y fue director de Derechos Humanos durante la gestión de Celso Jaque. De hecho fue quien inauguró el cargo y renunció por las diferencias políticas con el Gobernador y el ministerio de Seguridad en esa época. Salinas había quedado primero en la terna elevada por el Consejo de la Magistratura. Pero Mauricio Macri postuló a Gustavo Fehlmann, que había quedado tercero en la terna y noveno en el orden de mérito. Macri había esquivado nombrar un juez "filo k" a pesar del mérito y postuló a un fiscal mendocino con buena llegada al gobierno local. Nuevamente todo cambió y Alberto promovió a Salinas. 

Los principales dirigentes políticos de Mendoza tienen influencia en el nombramiento de los jueces federales. La tuvieron en su momento Ernesto Sanz y Cornejo y ahora Anabel Fernández Sagasti. Por eso los próximos pasos serán clave: si se aprueba la reforma judicial en Mendoza se crearán tantos cargos que generaría un cambio total. Por la cantidad y por el cambio de competencias. El Consejo de la Magistratura, el Senado y, sobre todo, el dedo señalador de Cristina Fernández de Kirchner y Anabel Fernández Sagasti serán clave.