A causa del COVID-19 murió el intelectual Horacio González, ex director de la Biblioteca Nacional

El sociólogo y escritor falleció a causa de complicaciones tras contraer la enfermedad Desde el 19 de mayo permanecía internado en el sanatorio Güemes. Autor de más de 40 obras, fue uno de los fundadores de Carta Abierta
martes, 22 de junio de 2021 · 17:02

El sociólogo y exdirector de la Biblioteca Nacional Horacio González falleció debido a las complicaciones derivadas del coronavirus, que lo mantenía internado en el sanatorio Güemes desde el 19 de mayo. A las semanas su estado de salud se había agravado (fue sedado y conectado a un respirador) hasta que finalmente ocurrió el trágico desenlace. Lo comunicó la cantante Liliana Herrero, esposa del intelectual, a través del periodista Daniel Tognetti.

El ensayista de 77 años, que recibió una dosis de la vacuna, era considerado paciente de riesgo debido a que le habían extirpado un riñón tras una hemorragia, en marzo de 2015. Dos años antes había sufrido un ACV leve, cuando se encontraba en Panamá, para participar del Congreso de la Lengua Española.

González se encontraba al frente del departamento de publicaciones de la Biblioteca Nacional, institución que lideró durante una década, entre 2005 y 2015, por decisión de Néstor Kirchner, y luego fue ratificado por Cristina Fernández de Kirchner en sus dos mandatos, y en el que comenzó la recuperación de la sede histórica de la Biblioteca, que pasó a denominarse Anexo Sur Borges-Groussac, en el barrio de San Telmo.

Nacido en 1944, González fue uno de los referentes intelectuales más importantes de la Argentina, y mantuvo un alto perfil como fundador de Carta Abierta en 2008, conformado por un grupo de intelectuales para respaldar al gobierno de Cristina Kirchner y disuelto en diciembre de 2019.

El grupo se originó durante el paro agropecuario patronal, para luego mantener una postura afín al gobierno y crítica con el de Mauricio Macri. Dos días antes de la asunción de Alberto Fernández anunciaron su disolución. Luego formó parte de Comuna Argentina, otro espacio de intelectuales, surgido durante la pandemia de coronavirus.

“No hay una corporación de intelectuales en ningún lado. Si hay diferendos sociales necesariamente deben construir distintos horizontes de expresión intelectual. No obstante, entiendo la vida intelectual como la creación de un estilo”, escribía en el texto Los intelectuales, la cultura y el poder.

Autor de más de cuarenta obras, se destacan El filósofo cesante; Las multitudes argentinas; Restos Pampeanos; Filosofía de la conspiración; Historia crítica de la sociología argentina; La crisálida. Metamorfosis y dialéctica; Las hojas de la memoria. Un siglo y medio de periodismo obrero y social; Kirchnerismo, una controversia cultural, y Genealogías, Violencia y trabajo en la historia argentina.

El análisis de la literatura y de la política fueron dos de sus grandes contribuciones, a partir de una mirada que buscaba cultivar la lectura crítica y comprometida de la realidad, al filo de la disidencia.

Durante su juventud militó en el movimiento estudiantil llegando a ser presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires a fines de la década de 1960, donde luego fue profesor en las Cátedras Nacionales, creadas entre 1968 y 1972 en la carrera de Sociología, que conformaron un movimiento de resistencia a la dictadura militar gobernante.

Obtuvo su licenciatura en Sociología en la Universidad de Buenos Aires en 1970, se doctoró en Ciencias Sociales en la Universidad de São Paulo, Brasil, en 1992, año en que empieza su prolífica producción editorial, con La ética picaresca y La realidad satírica: doce hipótesis sobre Página/12.

Además de profesor en la UBA, también se desempeñó en la Universidad Nacional de Rosario y en la Facultad Libre de Rosario, entre otras. Entre sus distinciones se encuentran haber recibido el Doctor Honoris por la Universidad Nacional de La Plata y el Doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Entre Ríos, y el Premio José María Aricó, por parte de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba.

Fue director de la revista El ojo mocho, que habilitó reflexiones estéticas, políticas, éticas y filosóficas, inspiradas en el espíritu crítico, y en 2004 y 2014 participó del Gran Jurado de los Premio Konex dedicado a las Letras argentinas. Antes de su trabajo como responsable del departamento de publicaciones de la BN, había sido director del sello Fondo de Cultura Económica para Argentina.

Fuente: Infobae