Repunte alarmante: la mortalidad infantil volvió a subir en la Argentina tras más de dos décadas
Después de 22 años de descenso sostenido, la tasa aumentó de 8 a 8,5 por cada mil nacidos vivos. Corrientes, Chaco y La Rioja encabezan los registros más altos, según datos oficiales del Ministerio de Salud.
La Argentina registró en 2024 un incremento en la tasa de mortalidad infantil, un dato que encendió alertas en el sistema sanitario ya que se trata del primer aumento sostenido desde el año 2002. El índice pasó de 8 a 8,5 muertes por cada 1.000 nacidos vivos, lo que representa un alza de 0,5 puntos interanuales.
De acuerdo al informe de Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud, difundido por el medio Chequeado, durante el último año se contabilizaron 3.513 fallecimientos de niños menores de 12 meses en todo el país.
Las provincias con los indicadores más elevados fueron Corrientes, con una tasa de 14 muertes infantiles por cada mil nacidos vivos; Chaco, con 11,8; y La Rioja, con 11,7. También se ubicaron por encima del promedio nacional Formosa y Santiago del Estero, ambas con 10,7.
En contraste, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires presentó el índice más bajo del país, con 4,9 fallecimientos infantiles. En términos absolutos, la provincia de Buenos Aires concentró la mayor cantidad de casos, con 1.236 muertes, seguida por Santa Fe (275) y Córdoba (231).
Según los registros oficiales, los únicos períodos en los que se habían producido incrementos fueron entre 2001-2002, 2006-2007, 2021-2022 y el reciente 2023-2024. No obstante, la tendencia general había sido descendente desde el año 2000, cuando la tasa alcanzaba los 16,6 fallecimientos por cada mil nacidos vivos.
Especialistas advierten que la mortalidad infantil es uno de los principales indicadores de las condiciones sanitarias, sociales y económicas de una población, por lo que su aumento representa un llamado de atención sobre el acceso a la salud, los controles prenatales y las políticas de cuidado materno-infantil.
Qué es la tasa de mortalidad infantil
Es el indicador que mide la cantidad de niños que mueren antes de cumplir el primer año de vida por cada 1.000 nacimientos ocurridos en un año y en un territorio determinado.

