Joven se quitó la vida usando el arma de su primo policía

Sucedió ayer en Tolhuin donde un uniformado que llegó de la guardia dejó su uniforme y arma reglamentaria, yéndose a dormir a una casa contigua. Su primo de 19 años llegó luego a la vivienda que estaba sin ocupantes y allí se disparó. Fue derivado a Río Grande pero no pudieron salvarle la vida.
lunes, 1 de julio de 2019 · 20:41

La víctima fue identificada como Sergio Gabriel López de 19 años quien se disparó en la vivienda de calle Hinston 710 de la localidad de Tolhuin. 
López es primo de un agente policial de la comisaría Tolhuin, de apellido Morales, quien ayer a las 08:00 dejó su guardia llegando a la vivienda donde dejó el uniforme y el arma reglamentaria, retirándose a dormir a la casa de su suegra, donde estaba su pareja.
Cerca del mediodía los familiares comenzaron a recibir llamados desesperados de la madre de López desde la provincia de Salta, la cual daba cuenta de mensajes de su hijo pidiéndole disculpas por la decisión que iba a adoptar.
Cuando todos se dirigieron a la vivienda de calle Hinston, constataron que allí López había tomado la pistola de Morales y se había disparado. En forma inmediata se dio aviso a las autoridades sanitarias y policiales que colaboraron en la asistencia y derivación a Río Grande.
López fue trasladado en una ambulancia desde Tolhuin a Río Grande, para lo cual se procedió a montar un operativo de cordón sanitario. La unidad llegó con el herido aún presentando signos vitales, pero a las 15:00 se produjo su deceso.

Depósito de armas
Este nuevo incidente refuerza un proyecto de la jefatura policial en el cual se analiza tomar medidas respecto de la portación del arma reglamentaria fuera del horario de servicio.
La plana mayor de la Policía provincial, así como otras fuerzas federales, analizan la posibilidad de implementar que los efectivos fuera de servicio comiencen a dejar sus armas en la dependencia, en razón de este tipo de inconvenientes.
Ello sin embargo cuenta con varios reparos respecto del estado policial de la persona y su obligación de intervenir ante cualquier hecho, aún fuera de servicio, y además la necesidad de una infraestructura de seguridad adecuada en las comisarías para acopiar semejante arsenal. (El Sureño)