Río Turbio: Gendarmería secuestra armas en dos allanamientos

Sorpresivos procedimientos en simultáneo realizó el Escuadrón 43 de Gendarmería Nacional en Río Turbio. Secuestraron armas de guerra y municiones. La investigación se originó en una denuncia presentada un año atrás , la que dió lugar a estos dos allanamientos. Por esta causa hay un detenido.

domingo, 27 de abril de 2014 · 00:00

 

Gendarmería Nacional llevó cabo este sábado sorpresivos allanamientos en barrios de Río Turbio encabezados por su comandante Cristín Rodríguez. Los procedimientos se llevaron a cabo en calle Río Gallegos entre 9 de Julio y Perito Pascasio Moreno de el Barrio Los Ñires y en un domicilio de la calle Juan Domingo Perón al 300 de el Barrio Los Lupinos.

En los procedimientos  se incautaron de guerra, de calibre chico  y municiones.En los operativos participaron además, personal de Gendarmería Científica arribados desde Buenos Aires, un fiscal y personal del ejército.

Resultados de los allanamientos

El comandante del Escuadrón Nº 43 de Gendarmería Nacional Cristín Rodríguez brindó detalles a Patagonia Nexo de lo acontecido en la jornada y y los resultados obtenidos. “Estos allanamientos fueron producto de un procedimiento realizado el año pasado, donde se produjo el secuestro de armas largas y municiones de guerra a unos cazadores. La investigación continuó a través de una denuncia por tenencia de armas, que  originó estos dos allanamientos” explicó el comandante.

En esa ocasión, una persona  a la que se le secuestraron dos armas largas, un Fusil Máuser de 1909 deportivizado, una carabina 22 y municiones de Z-62 (subfusil) quedó a detenida a disposición de la justicia.

En cuanto al procedimiento realizado en esta jornada puntualizó que fue librado  por el juzgado de instrucción de Río Turbio.

En tanto que la denuncia que desencadenó la investigación un año atrás por  tenencia de armas y explosivos, fue realizada en el juzgado federal de Río Gallegos a cargo de  Andrea Askenazi Vera.

“En el primer allanamiento se secuestraron armas de fuego, dos carabinas 22, un revolver 22, municiones calibre 22, municiones de 9mm, de 45 o 11’45 y vainas servidas calibre 7.62 “, detalló el comandante Cristín Rodríguez.

En el segundo registro   “Se encontró material reglamentario de uso de las fuerzas armadas en muy mal estado de conservación consistente en un cohete de modelo M20 o “Súper Bazooka”, modelo estadounidense. Si bien la cabeza no es explosiva sino que es una cabeza de ejercicio, se encontraba sin la cola donde va colocado el cohete (que es el lanzador), desconociéndose si esta activo o no, ya que se encuentra armado”.

También  se secuestraron dos granadas de fusil FM FAL 62  milímetros denominadas  P.A.F 62mm  (Proyectil Antitanque de Fragmentación) y una granada  para fusil ENERGA de origen belga de 75 milímetros.

Asimismo se encontraron municiones 12,7, una antiaérea de 20 milímetros, con cabeza explosiva, la cual se desconoce si esta activa, (para determinarlo habría que desarmarla), 4 municiones de M2 o Ametralladora Browning Calibre 50 (12,7 x 99), una de reglaje, una munición de guerra,  una  trazadora y una munición perforante.

Además, se logró el secuestro de 1 proyectil de gas lacrimógeno de  38,1 milímetros de fabricación nacional, partes de una granada (palanca y seguro de aleta) FM K2 de fabricación nacional y 2 espoletas activas de minas antipersonales proyectables o MAP  de fabricación nacional de muy vieja data.

“Respecto de las granadas de Fusil FAL P.A.F 62mm (Proyectil Antitanque de Fragmentación) presumiblemente serian de ejercicio, es decir material inerte, en tanto que  la ENERGA no se puede determinar su condición ya que se encuentra muy deteriorada. La única manera es detonarla y así conocer que tiene en su interior ya que los artefactos reglamentarios, pasado su vencimiento, son extremadamente peligrosos al desarmarlos, al igual que la munición  calibre 20 mm”, indicó Cristín Rodríguez

“El armamento estaba en un estado de deterioro considerable, sin ningún tipo de embalaje, diseminado en un galpón, mezclado con combustible, y distintos elementos  que por su mal acomodamiento podían caerse, golpear alguno de estos elementos y provocar una detonación no deseada, sobre todo, de las espoletas, que es el material más sensible, con el riesgo de generar un incendio o una explosión que pusiera en riesgo la vida de quienes estuvieran en el lugar”, finalizó el comandante.Fuente Patagonianexo