Dueña de cabaret de San Julián enjuiciada por trata en Tucumán, dijo que su local fue “habilitado” por la municipalidad de Nelson Gleadell

Ana Alicia Tavianski,  es la dueña del cabaret que iba ser el destino de una  joven tucumana  en el 2008, quien viajaba a  San Julián engañada por su prima Verónica Jesús de Olivera,. Ayer fue el primer día del juicio en donde  ambas se declararon inocentes. Afrontan 10 años de prisión por trata de personas. El local, que fue allanado y en donde se encontraron además dos paraguayas  y una tucumana, fue habilitado por la comuna  bajo la figura del Cabaret “clase c”.

jueves, 4 de septiembre de 2014 · 00:00

 

 

 

Aunque en Santa Cruz, provincia de destino de mujeres captadas por redes de proxenetas,   nunca se realizó  ningún juicio  y por ende no se condenó a nadie por el delito de trata de personas, la justicia si actuó   en otras provincias. Primero  fue en el Chaco, en donde la jueza Zunilda  Niremperger condenó al propietario del prostíbulo  “El Deseo” que funcionaba en las “casitas” de Rio Gallegos.  Ahora es el caso de Tucumán, en donde  ayer se concretó el primer día del juicio oral contra Verónica del Jesús Olivera, una tucumana a quien acusan de la captación y traslado de una víctima (con identidad d reservada por seguridad)  al lugar de explotación, un cabaret que funcionó durante 15 años en San Julián, y que fue administrado por  Ana Alicia Tavianski,  también llamada “Samanta, la dueña de la noche”.

La víctima fue engañada nada más y nada menos que por su prima Verónica Jesús de Olivera , quien le prometió trabajo en una academia de folclore  allá en el 2.008, cuando tenía 17 años. La víctima al notar  esta mentira,  se contactó con la familia y  esta con la policía, y es rescatada en Córdoba mientras  iba camino a San Julián. 

Ayer por la mañana,   Ana Alicia Taviansky y Verónica de Jesús Olivera, las dos imputadas, que afrontan 10 años de prisión por trata de personas con  fines de explotación sexual,  se declararon  inocentes. 

Olivera, prima de la víctima, fue la primera en declarar. Según dijo, la joven viajaba por su propia voluntad a San  Julian “porque se había peleado con sus padres”. Además, aseguró que nunca le prometió un trabajo a su prima y que no conocía en persona a la otra acusada (alias Samanta).

La madre de la víctima también declaró. “Si mi hija pasaba de Córdoba no la veía más”, acusó.  

Taviansky, dueña de un cabaret declaró que “las chicas” en su local  no tenían relaciones sexuales con los clientes, sino que eran alternadoras (o coperas) y que su local estuvo habilitado por la Municipalidad a cargo de Nelson Gleadell. Esta figura por la cual se habilitó dicho local, Cabaret “clase c” - también existió en Rio Gallegos  y en muchos municipios de Santa Cruz, aunque a pedido de la subsecretaria de la Mujer y organizaciones de Derechos Humanos, se  exigió a los intendentes –junto con la aprobación de una ley provincial- que se derogue una figura que promueve  la trata de personas, pero también la prostitución, algo que está prohibido según la Ley antitrata sancionada en argentina en diciembre del 2.012  aunque por ahora no fue reglamentada. 

Cuando la división Delitos Complejos allanó este prostíbulo denominado “El lobito” encontraron tres mujeres ejerciendo la prostitución, dos paraguayas y una tucumana. Ahora allí funciona un pub.

El próximo martes seguirá el juicio en Tucumán. (La Gaceta de Tucumán-El Diario Nuevo Día)