UN GRAN GESTO

Perdieron la casa y al día siguiente les regalaron otra

Conmovido al escuchar el testimonio del dueño de la casa incendiada intencionalmente en El Calafate, un matrimonio acudió a FM Dimensión para hacer un enorme ofrecimiento: regalarle una nueva vivienda que ellos estaban a punto de terminar. MIRA el emotivo momento del encuentro.
miércoles, 18 de marzo de 2015 · 10:09
En menos de 48 horas  fuimos testigos de los extremos del comportamiento y la naturaleza humana.

El lunes, cerca de las 8 de la mañana, vimos el rostro de desesperación de Pablo Núñez, al momento de bajarse del auto y ver como su casa, su soñada casa, estaba reducida a una pila de maderas carbonizadas.

Las horas posteriores de él y su familia fueron de angustia, ira, lágrimas,  incertidumbre por el presente que estaban viviendo y por cómo seguir adelante

El martes, pasadas las 20 hs, vimos nuevamente a Pablo. De su rostro volvieron a salir lágrimas. Pero esta vez de incrédula felicidad, asombro, sorpresa, emoción y esperanza.

El lunes a la mañana pudimos ver el rastro de la Maldad, en esa casa totalmente destruida por alguien a quien todavía no se identificó, y que decidió arruinarle la vida a una familia que ni sabemos si conoce.

El martes a la noche en cambio, vimos el rostro de la Bondad, instalado en Mariela y Horacio, un matrimonio que llegó a El Calafate hace algunos años con 7 bolsos y sus hijos a forjar su futuro.

El fuego que truncó el sueño de la casa propia de una familia, también encendió la llama de la solidaridad en esta maestra y este pediatra, que se comunicaron con FM Dimensión, luego de escuchar el testimonio de Pablo.

La cita se concertó para las 20.30 hs, en el barrio Villa Parque Los Glaciares. Hasta allí fuimos con Pablo, su mujer Soledad y el menor de sus dos hijos. Nos recibieron Horacio y Mariela. Allí se conocieron y en ese momento que registramos en el video se plasmó la acción de solidaridad al extremo.

"Esta casa la estaba construyendo para mis padres que, como nosotros, son de Santiago (del Estero). Pero ellos no van a venir más de un mes por año. Por eso hablamos con Mariela, y decidimos regalártela. Ahora es de ustedes”, le dijo Horacio a Pablo.

A esas palabras le siguieron el abrazo, las lágrimas, la recorrida por la nueva casa, que deberá desmontarse y volverse a armar en el terreno de los Núñez, la promesa del asado de inauguración.

De un día para otro pudimos ver como el ser humano puede ser tan miserable y tan grandioso. Y comprobamos que hay mucha más bondad que maldad en este pueblo, en este país, en el mundo. (fuente: Ahora Calafate)