Otra estafa del "falso" agente de la ANSeS dejó como víctima a una pareja de jubilados

El miércoles a la tarde Carlos, de 64 años, recibió el llamado de un número telefónico de Buenos Aires. Del otro lado de la línea un hombre le decía ser representante de la ANSeS y que tenía 94 mil pesos para cobrar. Como requisito, el jubilado debía vaciar su cuenta transfiriendo dinero.
viernes, 19 de abril de 2019 · 10:59

El miércoles a la tarde, Carlos y su esposa fueron víctimas de una estafa telefónica de un “falso” agente de la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSeS), quien se volvió a salir con la suya luego de que a principios de semana estafara a otra jubilada de Comodoro Rivadavia.

La ANSeS ya había alertado sobre la modalidad delictiva que se estaba cometiendo con jubilados en Comodoro Rivadavia, en los que un falso agente se hacía pasar como integrante del organismo y les solicitaba información a los damnificados que terminaban transfiriendo dinero.

El primer llamado teléfono a Carlos fue a las 14 del miércoles. Se comunicaron desde el número 01163603605. Del otro lado de la línea, una persona le decía que era representante de la ANSeS y que le correspondía cobrar la suma de 94 mil pesos.

Sobre las 15:15 lo volvió a llamar y le dijo que fuera al cajero del Banco Nación para cobrar el dinero. Carlos y su esposa se dirigieron al banco y llamaron al número acordado, ya que esas eran las instrucciones del estafador.

Una vez que le hicieron la llamada perdida, el estafador se comunicó con ellos y le preguntó a Carlos quién se encargaría de realizar los movimientos con la tarjeta. El hombre le dijo que sería su esposa la encargada por lo que el falso agente le pidió que le pasara con ella.

Le indicó que buscara en la pantalla el ítem “Transferencias inmediatas” y le dictó un número de CBU, que de acuerdo a la denuncia quedó registrado como de una cuenta del Banco de la Provincia de Córdoba.

El estafador le pidió al matrimonio que digitara en la pantalla el monto de 94 mil pesos. Las víctimas pensaron que era el dinero que les iban a transferir a ellos, cuando en realidad era la inversa.

Sin embargo, como el sistema arrojaba que el matrimonio no tenía ese monto disponible en su cuenta, el estafador les pidió que digitaran 6.000 pesos. El cajero automático también rechazó esa suma, hasta que finalmente aceptó una transacción de 4.000 pesos. Así se realizó la transferencia con éxito para el estafador.

Cuando el cajero le entregó al hombre el ticket de la operación, el estafador le dijo que la tarjeta no funcionaba, por lo que le requirió que se consiga otra tarjeta para hacer esos trámites. Le manifestó que a las 19 lo iba a llamar otra vez para poder realizar la transferencia de los 94 mil pesos.

El hombre esperó un nuevo llamado a la hora señalada, hasta que cayó en la cuenta de que había sido víctima del “cuento del tío”.

La denuncia fue radicada en la Seccional Primera en esa misma tarde, comisaría en la que ayer a la mañana también dos familias se acercaron a asentar que fueron víctimas de dos intentos de secuestro extorsivo vía telefónica.

LA LLORONA

En ambos casos, la modalidad de engaño que se detectó es la que popularmente se conoce como “La Llorona”.

A una anciana que reside en un edificio del Centro, la llamaron de madrugada, a las 4 y cuando atendió, del otro lado del teléfono una lloraba y le pedía auxilio. “Mamá ayúdame por favor, me tienen secuestrada”, le decía.

La mujer pensó que se trataba de su hija. Asegura que el timbre de voz era el mismo que el de su hija. La engañadora, sollozando, le pedía que les entregara a los secuestradores todo el dinero, los dólares que tenía guardados y hasta las joyas de la abuela.

“¿Qué dólares, si no tengo dólares?”, le repetía ella angustiada.

El delincuente que luego tomó el teléfono diciendo que era el secuestrador le pidió a la víctima que pusiera todas las joyas en una bolsa, que alguien las iría a buscar. Incluso le dijo que tenían la llave para ingresar al edificio, que se las había dado otro portero.

Eso le llamó la atención a la víctima porque era verdad que el actual portero no estaba trabajando. Le dieron su dirección y hasta la de su hija. Las cosas coincidían, pero dudó cuando le pidieron que no cortara la comunicación. Y cuando pudo llamó por otro teléfono y pudo comunicarse con la policía que le recomendó que cortara.

A un hombre le pasó una situación similar. En plena madrugada le decían que le habían secuestrado a su hijo. Él también pensó que era la voz de su hijo, pero cuando llamó al teléfono del joven para corroborar este lo atendió diciendo: ¿Qué pasa papá?, estoy durmiendo. “Nada hijo, seguí descansando”, le respondió él al percatarse del intento de engaño. (Diario El Patagónico)