Carta abierta de los trabajadores autoconvocados del SAMIC

Los trabajadores del hospital Samic queremos contarles a los vecinos de El Calafate la situación que se está viviendo.
sábado, 28 de septiembre de 2019 · 14:37

Un 4 de mayo del 2015 nuestro hospital abrió sus puertas para darle respuesta a los problemas de salud que pudieran sufrir todos los calafateños y residentes de toda la provincia de Santa Cruz. 

Vimos crecer nuestro hospital poco a poco, vimos cómo fue llegando todo el equipamiento, cómo cada servicio fue creciendo en su complejidad, cómo fueron incorporándose áreas de alta complejidad y nuevas especialidades, evitando derivaciones y aviones sanitarios. 

Así como lo vimos crecer,  desde hace un tiempo somos testigos de cómo progresivamente se fue desarmando. 

Compañeros de trabajo que vinieron para ayudar a construir nuestro hospital hoy no están. ¿Por qué creen ustedes que se fueron? 

Servicios que son indispensables para evitar muertes hoy no funcionan. No existen más por falta de profesionales y volvimos a tener que derivar en aviones sanitarios. 

Durante meses se tuvieron que dejar de hacer cirugías programadas, porque no se podían esterilizar los instrumentos de quirófano.

Faltan medicamentos, faltan reactivos para hacer análisis en el laboratorio, no cobramos nuestros sueldos en tiempo y forma, nuestros aportes jubilatorios no se hacen desde febrero del 2018 y así podemos seguir enumerando muchas cosas mas.

Como trabajadores tuvimos que hacer una alianza.  Unirnos más allá de las banderas políticas  y partidarias para defendernos de las persecuciones, de las amenazas, de los desplazamientos de cargos de profesionales idóneos. 

Nos mienten a todos: A los que trabajamos, y a los que se atienden en el hospital. 

Si el hospital Samic todavía sigue funcionando es gracias a los trabajadores, que a pesar de la violencia institucional que estamos recibiendo, seguimos poniendo el cuerpo y la cabeza por y para nuestros pacientes. 

Aquel 4 de mayo del 2015 el Hospital SAMIC de El Calafate abrió sus puertas recibiéndonos como profesionales y como pacientes. Hoy, 4 años después el que está enfermo es nuestro hospital, y depende de todos nosotros, porque LA SALUD PUBLICA ES DE TODOS, que evitemos que esas puertas se cierren y no vuelvan a abrirse nunca más.