La amenaza del desempleo y el temido escenario post pandemia en Comodoro

La “foto” del INDEC sobre el mercado laboral de Comodoro Rivadavia en el primer trimestre de este año podría verse agravada por lo ocurrido a partir del mes de abril y los efectos de la pandemia, que amenazan a estructuras laborales por encima de las variaciones habituales de la estadística oficial.
domingo, 28 de junio de 2020 · 11:51

Es obvio que la crisis de alcance mundial no pasará inadvertida en la urbe petrolera, aun cuando hay un sistema de “amortiguación” que ha logrado atenuar el golpe de un freno casi absoluto a la economía de la región.

Entre pequeños comercios y servicios unipersonales, o de pocos empleados, en el municipio se cuentan unos 400 puestos de trabajo en riesgo, a partir de la asistencia prestada a este sector con créditos por 36 millones de pesos, con unos 140 comercios asistidos.

No hay certezas sobre cuánto tiempo podrá extenderse esa malla de contención, aun cuando todavía queda margen para créditos por otros 24 millones de pesos. Si la economía no puede reabrirse por razones sanitarias, como lamentablemente quedó evidenciado en Buenos Aires ante el recrudecimiento de contagios, ningún dique será suficiente contención.

Ese número de puestos laborales en riesgo se más que duplica al contar al sector gastronómico, con un centenar de empleos perdidos y otros 400 en riesgo, según se planteó desde el gremio, al hablar de la situación de establecimientos gastronómicos y hoteleros que están al borde del cierre.

Si a esto se suman unos 1.200 nuevos desocupados que contabiliza la UOCRA en su registro habitual de “bolsa de trabajo”, la cifra de puestos laborales perdidos podría iniciar un crecimiento difícil de mensurar para los próximos meses.

Lo preocupante es que por primera vez en mucho tiempo, el desempleo en la ciudad amenaza con transformarse en estructural, es decir más allá de los efectos circunstanciales de la época del año, donde puede haber una fluctuación por mayor o menor cantidad de empleos informales o posibilidades de “changas”.

La cáscara del huevo petrolero

La necesidad de asistencia a la micro economía es un reflejo a pequeña escala de lo que pasa en ámbitos más grandes, en empresas que movilizan decenas o cientos de puestos de trabajo. La primera referencia para este sector económico es la que corresponde a las empresas vinculadas a la actividad petrolera.

El abrazo simbólico al que se ha convocado para este domingo a la administración de YPF, tras la discusión sobre la ubicación geográfica de la sede administrativa, quizás debería ser leído desde las oficinas de Puerto Madero de la principal petrolera del país como un pedido de claridad sobre el rumbo que tomará en el corto plazo, más allá de sus complicaciones financieras.

La compañía buscó una salida políticamente correcta frente a la tensión que desencadenó con sus anuncios públicos sobre el énfasis que tendrá que dar a Santa Cruz norte, para evitar que sus activos se sigan desvalorizando. Sin embargo, es necesario conocer una definición clara sobre qué hará en los próximos meses.

No se puede pretender que la inversión excesivamente dirigida a Vaca Muerta en los últimos 4 años retorne en un viaje sin escalas a la cuenca San Jorge, pero sí debería exigirse, por parte de las autoridades provinciales y municipales, una definición clara sobre proyectos que pueden reactivarse con la decisión política de volver a fijar objetivos específicos de producción y movimiento de equipos: lo demás es puro marketing. Algo así como decorar la cáscara, sin romper el huevo para hacer la tortilla.

Ahí también hay una inestabilidad que se percibe. El reciente acuerdo para seguir cobrando un salario máximo de 60.000 pesos para trabajadores petroleros sin actividad tiene dos caras para una misma moneda: el lado bueno es que se mantienen los puestos de trabajo, aun cuando hay escasa actividad; el lado negativo es que se proyectan otros 2 meses sin “todos los fierros” en el campo, por lo que urge que además del anuncio conocido esta semana sobre la actividad proyectada por una de las operadoras, las demás aceleren el paso para volver a perforar.

Claro que el problema no depende sólo de voluntarismos. Un escenario internacional de alta complejidad y un mercado nacional marcado por la vuelta a fase 1 en Buenos Aires, que seguirá pisando la venta de combustibles, condiciona cualquier perspectiva para volver a producir. 

La crisis profundiza las desigualdades

Es claro también que la crisis alcanza más rápido a aquellos sectores que ya atravesaban dificultades antes de la pandemia. Con una evolución de precios que no han dejado de subir, el aumento de la canasta básica total en Comodoro Rivadavia, medida por el Observatorio de Economía de Ciencias Económicas, oscila entre valores que superan hoy la mayor parte del salario promedio de la región.

Ya sea que se tome los 50.000 pesos que resultan de aplicar la metodología del INDEC, o el criterio regional adoptado por el contador César Herrera para medir el costo de condiciones de vida “más dignas”, según definió el propio analista, esos valores marcan una divisoria notoria para una gran parte de la sociedad.

No se trata sólo de cobrar un salario por encima de esos valores. El problema se multiplica para quienes perciben sus haberes con dos o casi tres meses de atraso, en el ámbito estatal, o el gran interrogante que aflora sobre el medio aguinaldo: además de los ámbitos estatales nacional y provincial, que apuntan a un pago en cuotas, desde la Confederación General Empresaria de la nación se salió a advertir que una gran mayoría de las pymes no estará en condiciones de afrontar ese pago.

En medio de tanto dato negativo, vale aferrare a un bálsamo entre tanta desazón. Fue un pequeño pero gran gesto de vecinos de Laprida, que aun con sus propias falencias no dudaron en llevar ayuda y alimentos a quienes estaban aislados en los precarios módulos que ocupan desde la inundación que les quitó sus casas en 2017 (en cuarentena por su cercanía con una persona confirmada de Covid 19). Mientras otros promueven escraches y acusan insensatamente en redes sociales para señalar a quienes se enferman, ellos no dudaron en transitar el camino contrario. Una señal luminosa y destellante, en medio de tantas nubes de tormenta. (ADNSUR)