39 detenidos, innumerables barricadas y cinco carabineros heridos dejó segunda jornada de protestas en Punta Arenas

Luego que durante la jornada del sábado se registraran en el centro de Punta Arenas diversos disturbios y desmanes tras una marcha pacífica que congregó a miles de magallánicos, ayer los manifestantes se reunieron nuevamente a eso de las 16,30 horas en la céntrica intersección de Avenida Colón con calle Bories, esta vez en un número mucho más reducido que el día anterior, y donde la presencia de niños y jóvenes fue mayoritaria a la de las familias.
lunes, 21 de octubre de 2019 · 10:56

Tras iniciar un recorrido al son de gritos y “cacerolazos”, la multitud se dirigió con ímpetu hasta la Plaza de Armas Muñoz Gamero, y no pasaron ni diez minutos cuando comenzaron las agresiones verbales y provocaciones en contra de funcionarios de Carabineros que estaban apostados en el recodo surponiente de la esquina de calle Waldo Seguel con Plaza.

Bombas lacrimógenas

Fue precisamente a las 17,10 horas cuando el carro lanzaaguas debió actuar, ya que de los insultos, la masa iracunda pasó a los golpes y a arrojar piedras contra los policías y las patrullas, dando inicio a una verdadera jornada de caos. El limpio aire magallánico era irrespirable producto de las innumerables bombas lacrimógenas cuyo compuesto se disipaba en todas direcciones. Esta vez, el gas fue más potente que lo percibido el día sábado.

Desde el centro neurálgico, los violentistas se replegaron hacia tres de los cuatro vértices de la Plaza de Armas, concentrándose la protesta en las esquinas de las calles Monseñor Fagnano, Julio Roca y Pedro Montt, mientras que por el sector norponiente un grupo hacía lo propio en Colón con Bories. En todos esos puntos se encendieron fogatas y se instalaron barricadas.

El frenesí y la adrenalina era total. El actuar de Carabineros fue más temerario que el día anterior, y cada vez que repelían a un grupo de manifestantes, éstos se reagrupaban en otra esquina, los que se premunían con cualquier elemento contundente que encontraban a su paso para arrojarlo en contra de los efectivos uniformados.

Daños a la propiedad

El nivel de violencia aumentaba progresivamente con el paso de las horas, y en lugares donde la policía no estaba presente, los exaltados aprovechaban la oportunidad para ocasionar daños en la propiedad pública y privada, quebrando decenas de ventanales en sucursales bancarias, oficinas y locales comerciales de las inmediaciones al centro de la ciudad, como también destruyendo las cámaras de televigilancia adquiridas recientemente y estampando con espray duras consignas contra el gobierno de Sebastián Piñera, siendo las más visibles aquellas que pintaron en el monumento a Hernando de Magallanes.

Desde las 18 horas en adelante, Punta Arenas registraba un caos total, donde los actos vandálicos se concentraron en Avenida Colón, desde calle Bories a Avenida España, y en arterias aledañas a aquel sector. Fue en ese momento cuando voluntarios de Bomberos debieron acudir al lugar debido a que intensas llamaradas amenazaban con propagarse hacia la sucursal de AFP Modelo, además que una de las bombas lacrimógenas disparadas por Carabineros cayó sobre un pintoresco pino situado en el bandejón de la mencionada avenida, logrando ser controladas ambas emergencias. Asimismo, efectivos de Fuerzas Especiales recurrieron al uso de armamento, disparando perdigones para hacer retroceder a los desórdenes que no daban tregua.

Desmanes nocturnos

Ya entrada la noche, los desmanes reinaban en la capital regional, evidenciándose saqueos en el supermercado Unimarc de calle Zenteno, cuantiosos daños en la escuela La Milagrosa, apedreos a las oficinas del Registro Civil y de la empresa Edelmag, incendios vehiculares en las poblaciones Archipiélago de Chiloé, Aves Australes, Alfredo Lorca, entre otras.

La cifra de detenidos -hasta el cierre de esta edición- alcanzaba las 39 personas, uno de ellos tras arrojar una bomba molotov, mientras que cinco carabineros resultaron lesionados, entre ellos algunos que andaban de civil que fueron reconocidos y linchados por la turba enardecida.

 

La Prensa Austral

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