Quisieron linchar a un hombre por piropear a una nena en Comodoro

La Seccional Tercera debió poner a salvo a un hombre de 46 años que le tiró un beso y le guiñó el ojo a una niña de 11 en el Stella Maris, antes de que los vecinos lo linchasen.
martes, 25 de junio de 2019 · 08:53

El domingo a la noche, personal policial de la Seccional Tercera debió intervenir en calle Código 640 en la extensión del barrio Stella Maris a raíz de un tumulto de personas que reprochaban la actitud de un hombre de 46 años, que según una niña de 11, le había guiñado el ojo y tirado un beso.

En estado de shock, la nena le contó llorando a su madre lo que había pasado en la calle y ésta denunció ante la Policía lo que sucedía. Muchos vecinos y familiares comenzaron a discutir con el hombre, a reprocharle la actitud y la Policía lo puso en resguardo para evitar que lo golpeasen.

El primer pedido de auxilio daba cuenta a la Policía de que se trataba de un presunto abuso sexual a una menor de edad, pero en el lugar la madre de la niña le contó a la Policía que su hija de 11 años le había comentado que J. M. le había guiñado el ojo y le había “tirado” besos.

La Policía consultó si el hombre había tocado a su hija, pero la mujer dijo que era solo eso lo que le había alcanzado a contar su hija que estaba en estado de shock.

Se le dio intervención a la Comisaría de la Mujer y según las fuentes policiales la actitud reprochable del hombre “no es delito”, aunque se activó de todas maneras el protocolo de intervención.

EL “PROFETA” DEL GROOMING

Desde el Ministerio Publico Fiscal, avanzan a la vez con una causa que la Brigada de Investigaciones viene trabajando a partir de una denuncia de una madre en la que dos hermanos de 24 y 39 años mantenían conversaciones de alto contenido sexual con su hija de 13 años, a quien amenazaban para que les enviara videos y fotos de ella desnuda.

La causa de grooming es instruida por el fiscal Martín Cárcamo e investigada por personal de la Brigada, especializado en este tipo de delito informático. Se supo que los hermanos conocían a la víctima a raíz culto religioso de la familia. En la iglesia en la que tomaron contacto con la niña, uno de los hermanos era denominado “profeta” y tenía como principal misión afianzar las relaciones entre los grupos de jóvenes.

Las fotos y los videos que la niña mandaba a los depravados ya están en manos de los investigadores y se secuestraron pen drives y computadoras para determinar si también existieron otras víctimas ya que el sospechoso tenía contacto con muchas jóvenes de la iglesia.

La madre se enteró de la situación a raíz de que su hermanita de 11 años le encontrase en el teléfono celular los videos y las fotos que su hermana enviaba y también las fotos que los depravados intercambiaban. Lo que ahora se busca es probar si luego el contenido de esos videos era distribuido como pornografía infantil.