Incendio de pastizales encendió la alarma en El Calafate y expuso el trabajo de los Bomberos Voluntarios
Un incendio de pastizales se desató en horas de la noche en las inmediaciones de El Calafate y avanzó rápidamente por la vegetación seca. Bomberos Voluntarios, Bomberos de la Policía y personal municipal lograron controlar el fuego tras más de dos horas de intenso trabajo. Desde la Asociación de Bomberos Voluntarios advirtieron sobre la crítica situación que atraviesa el sistema y llamaron a la responsabilidad ciudadana para evitar tragedias en un contexto de sequía y múltiples incendios en el país y la Patagonia.
Un incendio que encendió la alarma
Un incendio de pastizales se desató alrededor de las 22 horas en las inmediaciones de El Calafate y avanzó rápidamente debido a la sequedad extrema de la vegetación. La cercanía con zonas urbanizadas generó una fuerte preocupación entre vecinos y autoridades.
Bomberos Voluntarios de El Calafate, junto a Bomberos de la Policía de Santa Cruz y personal municipal, trabajaron intensamente para evitar que las llamas alcanzaran viviendas del sector próximo al barrio Cerro Castillo. Luego de más de dos horas de labor lograron frenar el avance del fuego, aunque el operativo se extendió hasta pasada la 1 de la madrugada con tareas de guardia de cenizas y remoción de focos calientes.
"El incendio estuvo a unos 300 metros de los barrios. Si hubiera habido viento, en minutos se hubiera descontrolado", explicó Julio Torres, presidente de la Asociación de Bomberos Voluntarios de El Calafate, en diálogo con Radio Nuevo Día.
El rol clave de los Bomberos Voluntarios
Torres detalló que en el operativo participaron seis bomberos voluntarios, además del jefe del cuerpo activo, y destacó que el trabajo se realiza con recursos limitados. "Somos bomberos voluntarios. Viene el que puede, el que está disponible, porque todos tenemos otras actividades", señaló.
Actualmente, el cuartel cuenta con 14 bomberos activos y 12 aspirantes, además de personal de reserva compuesto por profesionales de la salud. "No tenemos sueldo ni ingresos fijos. Todo se sostiene con el aporte de algunos socios, comercios y mucho esfuerzo", remarcó.
El dirigente explicó que sostener las unidades operativas es uno de los mayores desafíos. "Tuvimos que sacrificar un camión para reparar otros. Una bomba de agua nos costó casi 380 mil pesos. Todo se hace a pulmón", afirmó.
Un sistema esencial con recursos críticos
El presidente de la Asociación subrayó que los Bomberos Voluntarios cumplen un rol clave como sistema de emergencia, no solo en incendios, sino también en accidentes, RCP, rescates y capacitaciones gratuitas en escuelas, hoteles y comercios.
En ese marco, destacó el trabajo conjunto con Bomberos de la Policía y el Municipio, que durante el incendio aportó un camión cisterna de 12.000 litros y personal. "Cuando hay riesgo para la población, se juntan todas las fuerzas. Eso fue clave anoche", indicó.
Torres también mencionó el impulso de una ley provincial que permita a Santa Cruz adherir plenamente a la normativa nacional que reconoce derechos y cobertura integral para los Bomberos Voluntarios. "Santa Cruz es una de las pocas provincias que todavía no tiene una ley específica. Eso nos limita muchísimo", explicó.
Prevención y responsabilidad ciudadana
El referente fue enfático al pedir mayor conciencia social. "Hay una sequía muy grande en todo el sur. Hoy hacer fuego es un riesgo enorme", advirtió, y recordó que está prohibido encender fuego en áreas naturales y parques nacionales.
"No queremos que esto se convierta en otro Bariloche. Ya vimos lo que pasó en el país y en la Patagonia, con pérdidas ambientales y patrimoniales enormes", señaló, en referencia a los incendios recientes que arrasaron miles de hectáreas.
El incendio en El Calafate dejó en evidencia que una combinación de sequía, descuidos y falta de prevención puede derivar en tragedias evitables. El trabajo silencioso y vocacional de los Bomberos Voluntarios vuelve a ser un pilar fundamental, pero desde el sector insisten en que sin compromiso ciudadano y apoyo estructural, el riesgo seguirá latente.
(Fuente: El Diario Nuevo Día)

