Establecen nuevas pautas para cuidar las playas más lindas de Las Grutas y San Antonio Oeste

En Puerto San Antonio Este, a 65 km de Las Grutas, atraen a muchísima gente. Ahora, habrá nuevas reglas para preservar su encanto. Dónde se podrá estacionar y acampar y qué estará prohibido.
lunes, 29 de noviembre de 2021 · 10:12

Son playas extensas y de una belleza única. Tanto, que se convirtieron en un furor en los últimos años, y muchos las eligen para disfrutar de largas jornadas junto al agua. Ahora, sin embargo, para preservar esa naturaleza que las vuelve perfectas, la municipalidad dio a conocer una serie de medidas que ya están vigentes y continuarán a lo largo del verano. Para evitar que el uso intensivo de la costa degrade ese encanto. 

Se trata de las playas del Puerto San Antonio Este, ubicadas a 65 km de Las Grutas por ruta 3. Son tres, una más linda que la otra y cada una con particularidades que la vuelven especial. La primera es La Conchilla, que está justo antes del acceso a la villa pesquera. Las otras dos son Punta Villarino y Punta Perdices, que se ubican a ambos lados del muelle pesquero que concesiona la firma Patagonia Norte. Villarino en el mirador sur y Perdices en el mirador norte. 

Pero ¿de qué modo se podrá gozar de ellas a partir de ahora? La respuesta es simple, porque las disposiciones venían barajándose, y formaban parte de los pedidos que se les hacían a los visitantes. La diferencia es que ahora se formalizaron a través de una ordenanza que las fijó como pautas, y por eso respetarlas será obligatorio. 

La principal consiste en preservar el manto de conchillas, algo que caracteriza a la zona, en la que arena está tapizada por un crujiente lecho de restos de bivalvos, que, erosionados por el sol y por el viento, van adquiriendo un tono blanco. Estas conchillas están presentes en todas las playas portuarias, aunque en algunas conviven con canto rodado, o dejan al descubierto más porciones de arena. 

“Literalmente, esa capa se está pulverizando, porque la gente accede hasta la orilla del mar con vehículos, o acampa con sus autos sobre ese manto. Algunos, incluso, se las llevan en bolsas, algo que también es atentatorio porque con el volumen de gente que nos visita, si cada uno saca bolsas, esa extracción es fatal” explicó Oscar Echeverría, el titular del área de Medio Ambiente. 

Para preservar esto no se podrá acceder con autos directamente a la costa. Los vehículos sólo podrán ingresar a los caminos delimitados para el acceso a las playas. Después, habrá que acercarse caminando hasta la zona costera.  

Tampoco se podrá acampar sobre las conchillas. Para el acampe deberán elegirse espacios de arena y los que quieran hacerlo deberán contar con baños químicos. Ya sea porque se trate de un motorhome o porque las carpas cuenten con inodoros portátiles. 

Con respecto a los desechos cloacales que se generen, antes del verano el municipio anunció que estará lista una obra que se emplazará poco después del ingreso a la aldea pesquera. Se tratará de un gran receptáculo ubicado a ras de suelo en el que los acampantes podrán volcar sus efluentes, que recibirán un tratamiento adecuado. “No habrá olores ni será antiestético. Es una obra que empezaremos en breve y estaría culminada para el inicio de las vacaciones” dijo Echeverría. 

Otra obra comprometida, que buscaría direccionar a los posibles acampantes, es la instalación de antenas de Wi Fi, que una firma de internet local colocaría en la zona de La Conchilla, en un área de arena ubicada entre los dos paradores que posee esa playa.  

Por ahora, sin embargo, para hacer públicas estas disposiciones no se instaló cartelería, aunque operadores del área de Ambiente están acercándose a hablar con los turistas. Según informaron, esos carteles estarán listos para el inicio de la temporada. 

Lo principal, sin embargo, es actuar con el respeto que la naturaleza requiere, para que nada perturbe su disfrute y la belleza de esas costas siga intacta.  

Ubicadas en el Puerto San Antonio Este, las playas que ahora están bajo la lupa de las autoridades ambientales debido a la necesidad de cuidarlas son tres.

La Conchilla
Está antes del ingreso a la villa pesquera, recostada sobre uno de los márgenes de la ruta que desemboca en ella. Su imagen deslumbra por su blancura, que contrasta con el azul de un mar que se extiende hasta ocuparlo todo. 

El color blanco lo aporta el lecho de conchillas de moluscos bivalvos que se tornaron claras por la erosión natural, y tapizan la arena. Son ideales para disfrutar en familia, y también elegidas por los fanáticos de la pesca, porque desde sus costas se garantizan buenos piques de especies variadas. 

Son las únicas que poseen paradores, uno que está cerca de su ingreso y otro poco antes de acceder a la aldea pesquera.  Un tercer parador está construido en el mirador norte, más cerca de la zona de acceso a Punta Perdices. 

Punta Villarino
Están en el extremo del mirador sur, donde el mar hace una suerte de curva que lleva a este pequeño paraíso. Son playas especiales, que se caracterizan por tener los mejores escoltas.

Es que una colonia de lobos marinos las resguarda, porque se los encuentra ni bien uno accede al sector. Los guardas ambientales custodian la zona para garantizar que los animalitos no sean perturbados. En estas costas se puede hallar también un sector de arena, para relajarse a gusto dejándose llevar por el arrullo del mar. 

Punta Perdices
Pasando el mirador norte se encuentran estas playas que se volvieron muy populares. La transparencia de sus aguas en contraste con su manto de pequeñas conchillas que, a la distancia, se confunden con una finísima arena blanca, hicieron que las re bautizaran como “El Caribe de La Patagonia”. 

Su belleza agreste y tranquila atrae a muchos visitantes, que dejan pasar las horas relajándose en la calma de la orilla. 

Fuente: Diario Río Negro
Fotos: Martín Brunella