El ambiente en el que vivieron Nahuelitas y Nahuelitos

Detectan dimorfismo sexual en una especie de elasmosáurido de 70 millones de años de antigüedad. A partir del hallazgo del ejemplar más completo de la especie Kawanectes lafquenianum -un reptil marino del grupo de los plesiosaurio que vivió a fines del Cretácico-, se pudo revelar la existencia de diferencias entre las hembras y los machos.
jueves, 22 de abril de 2021 · 19:52

Los elasmosáuridos fueron un grupo de plesiosaurios que se irradiaron por los mares de todo el mundo antes de la gran extinción que ocurrió hace 65 millones de años. Corporalmente, se asemejan a la forma del mítico monstruo de Lago Ness, aunque, en este caso, el hallazgo del ejemplar más completo de la especie Kawanectes lafquenianum podría ser referido al mito de Nahuelito -presuntamente observado en el lago Nahuel Huapi-, ya que este espécimen de 70 millones de años fue encontrado en la Patagonia. 


De este elasmosáurido se encontró parte de su cráneo, cuello, tronco, pelvis, de sus miembros anteriores y posteriores, y su cola completa. En vida, habría superado los cuatro metros de longitud.  


A Nahuelito se lo suele pensar como un macho, aunque, desde luego, en la historia evolutiva hubo miembros de ambos sexos en el grupo de los plesiosaurios y, de hecho, se pudo conjeturar que este nuevo espécimen hallado al centro-norte de Chubut pertenece a una hembra.

 


El doctor José Patricio O’Gorman, investigador de la División de Paleontología de Vertebrados del Museo de La Plata y del CONICET, indicó a la Agencia CTyS-UNLaM que “se han encontrado varios ejemplares de Kawanectes lafquenianum en los últimos años en Río Negro y Chubut y, conforme aparecían nuevos ejemplares, se empezó a observar que había diferencias muy llamativas en las proporciones corporales, si bien todos las ejemplares tenían el perfil diagnóstico de esta especie”.


A partir de ello, en un nuevo estudio publicado en la revista Cretaceous Research, se revelan diferencias físicas entre los machos y las hembras en la especie Kawanectes lafquenianum, algo que no es tan fácil de lograr para los paleontólogos, puesto que no se suelen conservar las partes blandas de los animales en el registro fósil.
“Había unas diferencias entre los especímenes que no terminaban de ser comprensibles, por lo que la investigación se enfocó en tratar de encontrar la posible explicación a estas diferencias y la conclusión es que se podía tratar de dimorfismo sexual”, agregó el autor del estudio. 
El dimorfismo sexual es un fenómeno bastante común dentro de los vertebrados, es decir, que hembras y machos de la misma especie tienen caracteres diferentes. Por ejemplo, las astas de los ciervos solo se dan en machos. Otra diferencia consiste en que machos y hembras tengan un tamaño promedio dentro de las poblaciones que es distinto.


“En el caso de Kawanectes lafquenianum, se observan tanto diferencias de tamaño como en las proporciones de los miembros anteriores y posteriores”, aseveró O’Gorman. Y agregó: “Estos animales medían entre tres y cuatro metros, y las hembras eran más grandes que los machos”.


De allí que, si alguien quisiera figurar a Nahuelito con un tamaño más grande, en verdad, sería más propicio que llamara a este animal imaginario como “Nahuelita”. en este estudio Y se pudo conjeturar que las hembras son más grandes porque los ejemplares de menor tamaño tenían los miembros anteriores proporcionalmente más desarrollados.


El paleontólogo O’Gorman explicó que “la hipótesis más razonable es que los machos hayan tenido el miembro anterior muy desarrollado para abrazar a la hembra durante el apareamiento, una característica dismórfica que se observa en grupos de animales que viven actualmente y es bastante común en anfibios como, por ejemplo, en las ranas”.


En tanto, O´Gorman aclaró que, pese a que, en los seis ejemplares observados, los especímenes inferidos como hembras parecen ser un poco más grandes que los machos, el hallazgo de más especímenes en el futuro podría dar más sustento estadístico a esta apreciación en torno al tamaño corporal.


“A partir de este estudio, se pudo observar un nuevo aspecto de la biología de los plesiosaurios y, a futuro, esto va a permitir revisar si el dimorfismo observado en Kawanectes lafquenianum es también observable en otras especies de elasmosáuridos”, consideró el investigador del MLP y del CONICET.


Otra diferencia observada en Kawanectes lafquenianum se encuentra en el ilion, uno de los huesos de la pelvis, algo que puede estar relacionado a la formación del canal de parto en las hembras, ya que los plesiosaurios eran vivíparos, es decir, que los embriones se desarrollaban dentro del útero de la madre.


Esta descripción de las diferencias pudo realizarse a partir del hallazgo del ejemplar más completo de esta especie, el cual se produjo durante la campaña de 2013 en el área de la sierra de La Colonia, ubicada 200 kilómetros al oeste de la ciudad de Trelew. 


El ambiente en el que vivieron estas Nahuelitas y Nahuelitos


Estos animales de cuello largo y cabeza pequeña, y que poseían cuatro aletas a los costados de su cuerpo -dos anteriores y dos posteriores-, vivieron hace 70 millones de años en lo que actualmente conforman las provincias de Río Negro y Chubut.
Los investigadores estiman que, en aquel entonces, había allí un ambiente marino marginal. “Los ambientes marinos marginales, como por ejemplo los estuarios, son toda esa zona de transición entre el mar y el continente donde hay una mezcla, muchas veces, de elementos continentales y marinos, como podría ser el estuario del Río de la Plata en la actualidad”.


En ese momento, el clima era más cálido que en el presente en ese sitio. El supercontinente Pangea ya se había desmembrado y estaba abriéndose el océano Atlántico entre Sudamérica y África. 


Justamente, Kawanectes lafquenianum está asociado a la primera ingresión atlántica sobre la Patagonia, la cual se extendió, en su momento de mayor avance, hasta aproximadamente Neuquén. Allí, en un ambiente de transición del mar con el continente, que poseía pequeños estuarios y marismas, esta especie extinta lograba entrar donde otros reptiles marinos de mayor tamaño no les era posible, semejante a lo que ocurre hoy con los delfines que ingresan en el Amazonas.