Martes 25 de Octubre de  2022 // 11:22 hs

Historias de la Patagonia: Tras los pasos de George Musters

Para los apasionados por la historia de la Patagonia, es imposible negar la importancia de las crónicas de viajes de muchos de los exploradores y científicos más famosos del mundo, entre ellos se destacan personalidades como Charles Darwin, Robert Fitz Roy y George Chaworth Musters, el inglés conocido como “el amigo de los tehuelches”.

La historia es tan antigua como atrapante
Escrito en REGIONALES el

*Por Bruno Sabella

Precisamente, Musters es el protagonista de esta historia. En 1870, en una caravana con los indios tehuelches Musters recorrió 2700 kilómetros desde la desembocadura del río Santa Cruz en la Patagonia austral, hasta Carmen de Patagones, en la desembocadura del río Negro, que marca el límite norte del territorio patagónico.

El viaje duró algo más de un año y la gran mayoría de los lugares por donde pasó Musters habían sido prácticamente inexplorados por occidentales anteriormente, incluso por el ejército argentino.

El explorador inglés escribió el libro “Vida Entre los Patagones” (At Home with the Patagonians), en donde relata todo el viaje a través de la Patagonia acompañando a los tehuelches (los Patagones). 152 años después, sin la compañía de los nativos, ni tampoco utilizando caballos como medio de transporte, comienzo la travesía por el vasto territorio patagónico, donde pasaré por muchos de los sitios que Musters y los tehuelches recorrieron hace más de un siglo. El libro escrito por Musters “Vida Entre los Patagones” será mi compañero de viaje y mi referencia.

La travesía comienza en la isla Pavón, una ínsula fluvial sobre el río Santa Cruz, en la provincia homónima, ubicada a 20 kilómetros del río Chico. Fue aquí donde Musters se unió a la caravana junto a los tehuelches. Una vez llegado al río Santa Cruz, Musters entabló contacto con los caciques tehuelches Casimiro y Orkeke, quienes, luego de alguna resistencia, finalmente aceptan la propuesta de Musters para unirse a la caravana. Previamente, en marzo de 1869, estando en las Islas Malvinas, Musters obtuvo una carta de recomendación del gobernador británico Jorge M. Dean para Luis Piedra Buena (a quien consideraba su amigo), instalado en isla Pavón, quien podría facilitar su misión y trato con los tehuelches.

El inglés pasó el invierno junto a ellos en su campamento de la Isla Pavón, donde se familiariza con la forma de vida de los nativos, especialmente en las tolderías (Conjunto de toldos o viviendas rústicas que levantaban los grupos indígenas) y con la práctica de la caza del guanaco y del avestruz. Musters logró construir un vínculo de confianza saliendo de cacería con los tehuelches, demostrando que podía hacerse cargo de su caballo y dormir a la intemperie tapado por un quillango.

Casimiro aceptó sumarlo a la caravana mientras Orkeke se resistía, hasta que finalmente partieron todos juntos en un grupo de cincuenta personas. Poco a poco comenzó a nacer una amistad entre Musters y el Cacique Casimiro, quien lo describe en su libro: "Cuando no estaba ebrio, este hombre era vivo e inteligente, astuto y político.

Sus extensas vinculaciones con todos los jefes, inclusive Reuque y Callfucurá, le daban mucha influencia. Era también obrero diestro en varias artes indígenas, como la de hacer monturas, pipas, espuelas, lazos y otras prendas. Era muy corpulento, de seis pies cabales de estatura".

Refiriéndose al Cacique Casimiro, Musters también relata: "Mucho me impresionó el porte grave y solemne de éste. Ante su estatura de seis pies cabales y su proporcionada musculatura, nadie habría sospechado que el hombre había cumplido ya sus 60 años; y, cuando saltaba sobre su caballo en pelo, o dirigía la caza, desplegaba una agilidad y una resistencia iguales a la de cualquier otro más joven”.

Musters siempre tuvo un profundo interés por lo desconocido y un verdadero espíritu aventurero, había nacido en Italia en 1841, pero de padres ingleses de clase acomodada. Quedó huérfano desde muy pequeño, a cargo de sus tíos marinos, quienes influyeron en su mirada al mar, alimentando su deseo por los viajes y la exploración. Su tío Robert Hammond había formado parte de la tripulación del HMS Beagle junto al célebre capitán inglés Robert Fitz Roy. Musters decidió unirse a la marina inglesa, en la cual participó en la guerra de Crimea contra Rusia y fue nombrado oficial de marina, prestando servicios en varios lugares hasta 1866. Fue en 1869 cuando decidió viajar a las Islas Malvinas para comenzar su expedición por la Patagonia.

En la actualidad, la Isla Pavón continúa siendo un lugar pequeño y remoto en la Patagonia. Ubicada a 3 kilómetros de la localidad de Comandante Luis Piedrabuena, la isla posee una extensión de 2 kilómetros y 300 metros de ancho con algunas islas pequeñas en sus extremos.

El lugar fue descubierto por el navegante español Juan Serrano en 1520. El viaje continúa por la mítica ruta 40, la más extensa de Argentina, la cual recorre 5.000 kilómetros desde la provincia de Jujuy en el extremo norte del país, hasta la austral provincia de Santa Cruz.

Antes de ser una ruta – era el camino que utilizaban los tehuelches paralelamente a la cordillera de los Andes. La expedición hacia Carmen de Patagones era realizada cada año por los tehuelches, ya que se dirigían hacia allí para poder vender sus productos, tales como pieles de guanaco y plumas de ñandú. A cambio obtenían vacas, ponchos, yerba mate, y tabaco otorgados por el gobierno de Buenos Aires. Los indios se desplazaban y cazaban a caballo, recorriendo enormes distancias por toda la región patagónica. Los caballos habían sido introducidos por los españoles a finales del siglo XV.

La ruta 40 se caracteriza por la inmensidad de sus paisajes: la combinación de la interminable y desolada estepa patagónica con la inmensidad de la cordillera de los Andes. La caravana de más de 200 hombres, mujeres y niños viajaba en paralelo a la cordillera. Según las crónicas históricas, en el paraje Yaiken-Kaimak se hizo presente la caza, donde Musters vio un guanaco y, de acuerdo sus propias palabras en su libro: “lo boleé con una boleadora para avestruz”, lo cual refleja que el inglés se iba mimetizando con las costumbres de los tehuelches.

Los Antiguos

En su libro, Musters también deja reflejado diversos acontecimientos aborígenes en los cuales participaba, tales como nacimientos, uniones matrimoniales, ritos funerarios, religión, caza, entre otros. Los indios se movían con facilidad, sin importar las duras condiciones del clima patagónico, nada los

desalentaba. Sin embargo, durante las largas travesías ocurrían hechos violentos, como por ejemplo enfrentamientos con otras tribus. También existían enfermedades y epidemias, como la que sufrieron durante la caravana en la que iba Musters, la cual mató a muchos niños y mujeres.

Luego de pasar por la localidad Gobernador Gregores, llegó a la localidad de Perito Moreno. Desde esta localidad visitó lugares como Los Antiguos, (su denominación es una traducción del vocablo tehuelche "I keu kenk" que significa "mis antepasados" o "los antiguos"), la impresionante Cueva de las Manos, así como también el lago Buenos Aires (lago General Carrera en Chile), el segundo lago más extenso de Sudamérica, después del lago Titicaca.

La Cueva de las Manos es conocida por tener las pinturas rupestres de la civilización que habitó la zona hace 10.000 años y que dejó como testimonio estas pinturas que impresionan por su gran valor histórico. En 1999 fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Este lugar tiene como protagonista al río Pinturas, un área de una riqueza incalculable por la cantidad y la variedad de sitios arqueológicos que cobija. El paso del tiempo parece haber quedado detenido en el tiempo en este remoto lugar de la Patagonia, cuando esta tierra era habitada por otra civilización, tan lejana a la nuestra.

El viaje continúa por la Ruta 40 hacia el norte, pasando por la localidad de Río Mayo, en la provincia de Chubut, hasta llegar a otra pequeña localidad chubutense, José de San Martín. El lugar se destaca por su histórico valle de Genoa, el cual, según las crónicas históricas, el primer explorador europeo que lo mencionó fue George Musters. En aquellos tiempos, Musters llamó al paraje “Henno Kaik” (Parador Henno). Con el paso del tiempo se deformó la voz hasta su denominación actual: “Genoa”.

En 1869, ocurrió uno de los hechos históricos con mayor relevancia en la Patagonia: los tehuelches enarbolaron la bandera argentina. Las crónicas dicen que Musters estuvo presente en una reunión de Mapuches, los cuales estaban al mando del cacique Hinchel o Sinchel. Durante aquel encuentro, los tehuelches Aonikenk enarbolaron la bandera de nuestro país. El cacique Casimiro Biguá fue el primer tehuelche argentino quien junto a otros tres jefes juraron lealtad y reconocieron como propio al pabellón celeste y blanco a orillas del arroyo Genoa el 3 de noviembre de 1869.

El histórico monumento ubicado en el pueblo recuerda aquel hecho tan significativo para la historia de la Patagonia. Desde el Mirador La Cruz contemplé la vista panorámica del pueblo y el valle que lo rodea. Es inevitable no pensar en aquellos tiempos, hace más de un siglo, cuando los tehuelches conservaban sus tierras, así como también su estilo de vida.

En “Vida Entre los Patagones”, Musters definió a los tehuelches como “hijos de la naturaleza, bondadosos, de buen carácter, impulsivos, que cobran grandes simpatías o antipatías y llegan a ser amigos seguros o no menos seguros enemigos”. Otro rasgo de su carácter que llama la atención es su gran amor a sus mujeres o a sus hijos. Musters habla de su gran permisividad con los niños, a los que “dejan los mejores caballos y no

los corrigen por ninguna travesura”, sin que al crecer esta falta de represión hace que sean “tercos y voluntariosos al crecer”. También dice que “las reyertas conyugales son raras, y la costumbre de golpear a la esposa es desconocida entre ellos”. La visión de Musters en relación a los pueblos originarios (la primera documentada desde adentro por un Occidental), está lejos de la idea del “salvaje saqueador”, que se les asignaba.

Los tehuelches se encontraban extendidos por toda la Patagonia y la región pampeana. Existían dos grupos principales: los aoniken o tehuelches meridionales, con asentamientos que iban desde el Estrecho de Magallanes hasta el río Chubut, y los guenaken o tehuelches septentrionales, que se extendían desde el río Chubut hasta las pampas. Los aoniken – a quienes los primeros viajeros blancos llamaron Patagones – se caracterizaban por estar compuestos por varias decenas de familias, las cuales tenían un jefe y cada una poseía un territorio por donde se desplazaban. Eran cazadores, sin embargo, los métodos de caza variaron con el tiempo. Los tehuelches antiguos cazaban a pie, con arco y flecha. Pero a la llegada de los españoles, en el siglo XVI, adoptaron el caballo y el arma principal pasó a ser la boleadora. Esta actividad era puramente masculina. Las mujeres solo cazaban presas como zorros, maras o quirquinchos.

El viaje continúa hacia el norte, todavía en territorio chubutense, pasando por Tecka y Esquel, hasta ingresar a la provincia de Río Negro, donde nos recibe la ciudad turística por excelencia de la Región de los Lagos en Argentina, San Carlos de Bariloche. En la actualidad, Bariloche o simplemente “Barilo”, como es llamada popularmente, es la puerta de ingreso al Parque Nacional Nahuel Huapi. Fue aquí precisamente donde llegó Musters junto a la caravana, hasta las inmediaciones del lago Nahuel Huapi.

El nombre de la ciudad proviene de la deformación del término "vuriloche", que significa "gente distinta", o "del otro lado de la montaña", utilizado por los mapuches para referirse a otros pueblos originarios que habitaban los valles de la zona este de la cordillera de los Andes. Los mapuches o también llamados araucanos, eran considerados un pueblo mucho más combativo que los patagones (tehuelches), razón por la cual eran una de las principales amenazas para los estancieros de la zona. Su líder era el célebre cacique araucano Callfucurá. Los enfrentamientos entre mapuches y tehuelches eran frecuentes. La historia cambió para siempre cuando el estado argentino decidió declarar la guerra a los pueblos originarios en la llamada “Conquista del Desierto”, al mando del general Julio Argentino Roca.

Las disputas entre los mapuches y el estado argentino no han quedado en el pasado. Durante el 2020, a 30 kilómetros de Bariloche, se revivieron una seria de conflictos violentos en Río Negro entre los pueblos originarios y estado nacional, donde hubo disparos y golpes. Hasta el día de hoy el conflicto no ha ceceado. La comunidad aborigen vive en estas tierras desde 1870, donde manejan un camping turístico muy concurrido. Este complejo conflicto se ha convertido en una verdadera disputa territorial entre el estado argentino y los mapuches, quienes reclaman como propia la zona conocida como Villa Mascardi. Se trata de un predio de seis hectáreas que pertenece a Parques Nacionales.

Me despido de Bariloche con la sensación – muy real, por cierto, – de que muchas de las heridas del pasado, lejos están de ser curadas.

También dejo atrás los paisajes de ensueño del lago Nahuel Huapi, y la emblemática Ruta 40, para cruzar el río Limay y dirigirme por la Ruta Nacional 23 hacia la zona conocida por el Alto Valle de Río Negro. El valle se caracteriza por tener plantaciones de manzanas, peras, así como también viñedos y cervecerías. Es un verdadero oasis en la meseta patagónica. Hoy es conocido por exportar – según muchos – “las mejores manzanas del mundo”. Fue a comienzos de abril de 1879, cuando Musters y los indios arribaron al País de las Manzanas, reino de Sayhueque, ubicado en las cercanías de la desembocadura del río Caleufú en el Collón Cura. Después de dos semanas, partieron hacia el este, con destino a Carmen de Patagones.

El último tramo de esta travesía, antes de llegar a Carmen de Patagones, me trae hasta la localidad de Valcheta, la cual se ubica en la región sur de la provincia de Río Negro. Se caracteriza por su paisaje de estepa patagónica con el típico clima desértico, aunque está considerada un oasis en la zona, ya que tiene una gran cantidad de espacios verdes y vegetación en comparación con otros lugares de la zona. No podía dejar de visitar el Monumento Natural Bosque Petrificado de Valcheta, el cual se ubica a tan solo 5 kilómetros del pueblo. Hace unos 80 millones de años existieron en esta zona densos y exuberantes bosques, así como también inmensos reptiles y un clima extremadamente húmedo. Luego de millones de años se han convertido en un bosque totalmente petrificado.

Desde la actual localidad de Maquinchao, Musters con dos acompañantes se despidió de la larga comitiva adelantando la llegada a Patagones. Llevaba una carta para el comandante Murga, jefe del fuerte. Cruzaron el río Negro y según Musters describe en sus crónicas "haciendo a un lado la manta india, volví a ponerme el traje de un inglés de la época, saco de cazador". Cerca de San Xavier (Javier) tuvo contacto con los hermanos Linares, "indios mansos", y con los estancieros Kincaid, Alexander Fraser y Grenfell.

Musters llegó finalmente a Carmen de Patagones el 26 de mayo de 1870, luego de haber recorrido más de 2700 kilómetros. Una hazaña sin precedentes. Cuando Musters llegó a su destino final, le llamó la atención la ciudad, la cual la consideró moderna y calculó que tenía unos 2000 habitantes en aquellos días. Carmen de Patagones estaba dividida entre cuatro grupos sociales: los descendientes de los primeros inmigrantes españoles, los más recientes inmigrantes, los ex esclavos africanos y los prisioneros argentinos que eran enviados desde la ciudad de Buenos Aires.

En la actualidad, la ciudad de Carmen de Patagones es la más austral de la provincia de Buenos Aires y representa la puerta de ingreso a la región patagónica. Su capilla, la parroquia “Nuestra Señora del Carmen”, impresiona por su tamaño. En una de sus paredes se muestra con orgullo la bandera de la escuadra brasileña tomada como trofeo después de la batalla heroica del 7 de marzo de 1827 donde se repelió una invasión del entonces Imperio de Brasil. No podía irme sin antes visitar un lugar histórico, ubicado a tan solo 7 kilómetros de la ciudad. Me refiero a Cuevas Maragatas, el cual es un sitio

declarado histórico y representa una porción importante de la memoria colectiva de los maragatos, una comunidad de la provincia de León en España. Los primeros colonos que llegaron desde la península ibérica allí, entre 25 y 30 familias, habitaron este paraje. Como no tenían materiales para edificar sus casas, excavaron cuevas en la barranca para guarecerse.

Se dedicaban a la explotación de 30 a 60 hectáreas, donde producían la mayor parte de las frutas, hortalizas y vino que consumía la población de la zona. A Musters le llamó profundamente la atención esta comunidad. En sus crónicas se refiere a los maragatos: “Los hombres se destacan por su amabilidad y hospitalidad, mientras que las damas muestran una belleza y gentileza de modales que fácilmente podrían igualar a los de la vieja España o de otras provincias argentinas”.

El resto de los inmigrantes que habitaban Carmen de Patagones eran mayormente italianos y vascos españoles, además de algunos franceses, ingleses, suizos, galeses y alemanes.

Musters anduvo por otras partes del mundo y concretó varias publicaciones más. La aventura patagónica fue premiada con un reloj de oro de la Royal Geographical Society. Se retiró de la marina británica con el grado de “capitán de fragata” y se casó con descendiente de ingleses. Vivió varios años en Bolivia y falleció el 25 de enero de 1879. La travesía realizada por Musters hace más de un siglo hizo acreedor al viajero inglés de calificativos como “El Marco Polo de la Patagonia”, “The King of Patagonia” y “El Livingston sudamericano”. En homenaje a su legado, varios lugares de la geografía patagónica llevan su nombre.