Multitudinaria marcha de caballos criollos tiene como escenario El Calafate
Santa Cruz, más precisamente la zona de El Calafate, es escenario de una marcha de caballos criollos que reune a unos 250 jinetes de distintas partes del país y el mundo, consolidándose como un evento de fuerte valor cultural y turístico.
La marcha de caballos criollos se desarrolla desde el pasado lunes con gran convocatoria. Alrededor de 250 jinetes participan, a lo que se suma un grupo de alrededor de 50 personas que acompaña el recorrido y se encarga de la logística de las actividades previstas. Desde la organización remarcaron que el evento no solo tiene un sentido simbólico y cultural, sino que también impacta positivamente en el turismo.
La participación numerosa confirmó el interés que despiertan este tipo de expresiones tradicionales, que revalorizan al caballo criollo como parte central de la historia rural argentina y, al mismo tiempo, funcionan como una herramienta para promover el turismo rural y cultural en Santa Cruz, fortaleciendo el arraigo y la identidad local.
35° Marcha 'Fernando Font Estrugamou' en tierras santacruceñas
La trigésimo quinta edición de esta tradicional cabalgata que organiza la Asociación de Criadores de Caballos Criollos (ACCC) tuvo como punto de inicio el pasado lunes 19, estancia Anita (El Calafate) y contempla para los días siguientes el paso por los ríos Centinela y Cachorro; estancia Chorrillo Malo; estancia Nibepo Aike (ubicada dentro del dentro del Parque Nacional Los Glaciares), para retornar y cerrar la convocatoria en el punto de inicio, el sábado 24 de enero.
El caballo criollo: símbolo, historia y proyección nacional
En paralelo al evento desarrollado en Santa Cruz, el caballo criollo volvió a ocupar un lugar destacado a nivel nacional. Según informó Infocampo, en el marco de La Rural 2025, dos caballos criollos emularon a los legendarios Gato y Mancha durante el acto inaugural, en homenaje a los 100 años del inicio de la travesía histórica que unió Buenos Aires con Nueva York.
Esa gesta, encabezada por el jinete Aimé Tschiffely y los caballos propiedad de Emilio Solanet, recorrió más de 21.500 kilómetros a lo largo de tres años, atravesando 12 países y terrenos extremos como la puna, la selva, el desierto y la cordillera de los Andes. Aquella hazaña marcó un antes y un después para la raza criolla, que desde entonces fue reconocida mundialmente por su resistencia, nobleza y fidelidad.
Características de una raza única
El caballo criollo es hoy mucho más que un animal de trabajo. Se trata de un símbolo nacional que combina potencia, agilidad, velocidad y una resistencia extraordinaria, cualidades que lo hacen apto tanto para las tareas rurales como para disciplinas deportivas y recreativas.
Su mansedumbre y docilidad lo convierten además en un compañero ideal para actividades familiares y de ocio. Es la única raza equina presente en todas las provincias argentinas, adaptada a geografías tan diversas como la Patagonia, la región pampeana o el norte del país, fruto de estrictos criterios de selección genética.
La trascendencia del criollo fue reconocida oficialmente al ser declarado Caballo Nacional y Patrimonio Cultural argentino, y más recientemente al recibir la denominación de Marca País, consolidándolo como embajador de la Argentina en el mundo (Fuente: Asociación de Criadores Caballo Criollo Argentina/Señal Calafate/Infocampo/El Diario Nuevo Día).

