Un avance biotecnológico logra crear un sustituto óseo para regenerar huesos

Un grupo de investigadores de Israel ha empezado el segundo ensayo de un estudio clínico que regenera huesos en un laboratorio. Se podría utilizar para el tratamiento de osteoporosis o lesiones originadas en accidentes.
sábado, 28 de julio de 2018 · 20:23

La biotecnología se ha convertido hace ya unos años en una disciplina que no deja de sorprender por sus descubrimientos y posibilidades. Una de las líneas de investigación más innovadores guarda relación con la posibilidad de producir piel humana y hueso a partir de la ingeniería de tejidos para reparar o sustituir partes del cuerpo, así como otros órganos dañados por diferentes causas.

En este contexto los trasplantes de hueso no son tan raros: según datos del diario Jewish Business entre 2 y 2,5 millones de trasplantes de huesos ortopédicos y dentales se realizan en todo el mundo cada año. Asimismo hasta un 40% de estos trasplantes están hechos a partir del tejido óseo del propio cuerpo del paciente. Los médicos coinciden que estos procedimientos son muy dolorosos y requieren un largo proceso de curación.

La novedad es que un grupo de científicos de la compañía de biotecnología israelí Bonus BioGroup, ha empezado el segundo ensayo de un estudio clínico que busca regenerar huesos en un laboratorio a partir de células grasas del cuerpo. El primer ensayo, que comenzó hace cuatro años y comprendía 32 pacientes, se completó con éxito, según informó el doctor Shai Meretzki, director general y fundador de Bonus BioGroup a los medios de ese país.

El proceso que han diseñado utiliza la liposucción para recuperar células grasas del cuerpo, a partir de las cuales se aíslan las células que controlan los daños del cuerpo. Luego, esas células se cultivan en un bio-reactor, un espacios de laboratorio de simulación artificial del cuerpo humano, utilizando andamios biodegradables para darles la forma deseada. Finalmente, un par de semanas después, el nuevo hueso, adaptado a las necesidades del paciente, se inyecta nuevamente dentro del cuerpo en forma de miles de pequeñas partículas vivas de hueso que la compañía ha decidido llamar BonoFill como forma de patentar su descubrimiento.

Según Meretzki, quien tiene un doctorado y una maestría en Biotecnología del Instituto de Ciencia Weizmann, el hueso nuevo está vivo, se puede fortalecer y puede crecer junto con el paciente, lo que lo convierte en un punto de interés particular cuando se trata de regenerar los huesos de los niños. El mismo impacto tiene en las personas de edad avanzada, así como los pacientes que sufren de osteoporosis, infecciones, cáncer o accidentes traumáticos, podrían contar con huesos nuevos más fuertes que el original.

Los nuevos desarrollos que son liderados por Meretzki, el profesor Ephraim Tzur, asesor científico de la compañía y el doctor Nimrod Rozen, jefe de la sala de ortopedia del Hospital Haemek de la ciudad de Afula en Israel, contemplan un segundo ensayo. Este consistirá en más de 60 intervenciones, con dos grupos de pacientes, craneal y ortopédico, y será seguido por otro ensayo con un grupo más grande de participantes. Se espera que el tratamiento de regeneración ósea termine sus ensayos, obtenga la aprobación de la FDA (organismo que regula los medicamentos y terapias de saluda de los Estados Unidos) y llegue al mercado en no menos de tres o cuatro años.

El objetivo de la compañía es que se transforma en una intervención que adopten los hospitales y centros de salud más que los profesionales médicos de manera individual para que los costos de implementación sean más accesibles. El hueso completamente desarrollado debe ser trasplantado dentro de las 12 horas de haber salido del laboratorio. Por lo tanto, la compañía tiene pensado establecer centros en diferentes ciudades del mundo y cada uno de ellos tendrá la capacidad de cultivar los huesos.

En Argentina y por el momento, esta innovación es sólo conocida por médicos especializados en ortopedia y biotecnología como un gran avance pero con un largo camino por recorrer para llegar a los pacientes locales. El propio doctor Rozen, que pertenece a la empresa que desarrolla esta novedad señaló que "esta cirugía es verdaderamente ciencia ficción, porque cambia todo el juego en ortopedia" cuando presentó públicamente los resultados de su investigación semanas atrás. Entre los atributos que se destacan de esta intervención se señala que es una solución mejor para el cuerpo que las piezas de plástico o metal que suelen utilizarse para el reemplazo de los huesos. En la próxima etapa de desarrollo el equipo espera centrarse en la regeneración de grasa y cartílago para intervenir en lesiones de rodillas, las caderas, los hombros y los codos.

 

Fuente: La Nación