Amazonas: el fuego sigue avanzando sobre bosques protegidos

Se dieron a conocer datos sobre cómo el fuego avanzó sobre áreas en estado de preservación en el Amazonas, la selva tropical más grande del mundo. El Amazonas, además, es el sistema fluvial más grande del planeta, que contiene alrededor de un quinto del agua potable del mundo.
viernes, 13 de septiembre de 2019 · 15:02

Según información actualizada del Instituto de investigación espacial brasileño (INPE), el fuego que arrasa el Amazonas ha sido detectado en 42 áreas protegidas y en 53 territorios indígenas, en Brasil. Esto representa un incremento desde la última medición del 4 de septiembre, donde se había detectado que eran 36 las áreas protegidas y 32 los territorios indígenas afectadas. Desde la organización ambientalista Greenpeace volvieron a exigir medidas urgentes al gobierno brasileño. 
 

Durante el agosto pasado, en el Amazonas se quemó cuatro veces más de superficie que en agosto de 2018. Sólo el mes pasado, fueron quemadas unas 2.5 millones de hectáreas. 
 

“El Amazonas, como también sucede en el Gran Chaco, está seriamente amenazado por el avance de la ganadería y la soja, que principalmente se exporta a Europa y China. Los incendios y la deforestación son el resultado de este negocio en el que grandes terratenientes arrasan los bosques, generando pérdida de biodiversidad, cambio climático y afectando a comunidades indígenas”, sostuvo Hernán Giardini, coordinador de bosques de Greenpeace Andino. 
 

La semana pasada, los países que forman parte del Acuerdo Amazónico, se reunieron en Leticia, Colombia, para firmar un pacto de acciones conjuntas para proteger a la selva tropical más grande del mundo. Greenpeace estuvo presente allí para alertar sobre la urgencia de salvar el Amazonas. “El pacto no está a la altura del problema que estamos enfrentando. Hacen falta medidas concretas y efectivas para frenar la deforestación en el corto plazo, que es la causa principal de estos incendios”, declaró Giardini. 
 

Desde la organización sostuvieron que, al igual que en Argentina, Bolivia y Paraguay, la expansión de la frontera agropecuaria para ganadería y soja principalmente, está fomentando las políticas de deforestación y quema de los bosques.