Elecciones en Estados Unidos: por qué Donald Trump es el cuarto que no logra la reelección

El impacto de la pandemia de coronavirus en la economía, su falta de políticas para evitar contagios, el aumento de la violencia racial y los escándalos que protagonizó detrás de la derrota.
sábado, 7 de noviembre de 2020 · 15:03

 

Donald Trump se convirtió en el cuarto presidente de los Estados Unidos en no lograr su reelección tras caer frente al demócrata Joe Biden. Las elecciones celebradas el martes pasado, históricas por muchos factores, estuvieron marcadas en la previa por una fuerte incertidumbre debido a lo cerrado de la disputa que anticipaban todos los sondeos de intención de voto y que por momentos incluso indicaban que el presidente republicano corría con buenas chances de obtener un período más al frente de la Casa Blanca.

Sin embargo a lo largo del último año el impacto tanto en vidas como a nivel económico de la pandemia de coronavirus Covid-19, la violencia racial que fue hasta avalada por algunos gestos desde la Casa Blanca y distintos escándalos generados por el propio Trump parecen finalmente haber inclinado la balanza en favor del candidato demócrata.

Con cerca de 10 millones de contagios y casi un cuarto de millón de muertes Estados Unidos se convirtió en el país más afectado por la pandemia de coronavirus ante la deliberada inacción del gobierno de Trump que se negó de manera sistemática a adoptar medidas estrictas para evitar los contagios.

Una encuesta de Reuters señala que solo el 37% de los estadounidenses aprueba la gestión del presidente en la pandemia, mientras que un 59% la desaprueba. Incluso, días antes de las elecciones Trump aseguró que despediría Anthony Fauci, una eminencia mundial en epidemiología y asesor de la Casa Blanca, luego de que criticara su gestión en la pandemia.

De hecho Trump se convirtió en un abierto activista anti cuarentena en su intento por preservar la economía que, de todas maneras tampoco pudo preservar del devastador efecto de la pandemia.

En los dos primeros meses de la llegada de la pandemia a Estados Unidos más de 40 millones de estadounidenses perdieron sus trabajos y las solicitudes de prestaciones por desempleo llegaron a niveles récord y así se mantuvieron prácticamente a lo largo de todo el año.

A la inacción del gobierno de Trump para frenar la circulación del virus se sumaron las insuficientes medidas para sostener la economía que, tal como sucedió en todo el mundo, también se resintió en los Estados Unidos. Sin salvar la economía, Trump tampoco salvó vidas en el marco de la pandemia.

A esta situación se sumó el aumento de la violencia racial en Estados Unidos a manos de las fuerzas de seguridad que, lejos de ser condenada desde la Casa Blanca, encontró incluso un tácito aval al no mostrar empatía alguna con las víctimas, que puso al país por momentos al borde de enfrentamientos entre activistas antirraciales y grupos de supremacistas blancos que no dudaron en salir armados a las calles para enfrentar las manifestaciones contra la violencia policial racial.

Muchos señalaron a Trump como el responsable del caos que generaron esos choques y que amenazaron con escalar hasta niveles incontrolables.

Otro de los factores clave de su derrota es que, cuatro años después de gestión, Trump ya no es un "outsider" de la política por lo que perdió esa suerte de "halo" que prometía en 2016 "drenar el pantano de Washington" y que tenía enfrente a una mujer de larga trayectoria política como Hillary Clinton.

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