Alec Baldwin sobre la tragedia en el set de Rust: “Alguien es responsable pero sé que no soy yo”

La cadena ABC News emitió una entrevista realizada a actor tras el trágico episodio producido el 21 de octubre que terminó con la muerte de la directora de fotografía de la película, Halyna Hutchins.

Escrito en INTERNACIONALES el

Tras haber dado a conocer un adelanto, este jueves la cadena ABC News emitió el programa especial Alec Baldwin Unscripted (“Alec Baldwin, sin guion”), con la entrevista completa realizada al actor, en su primera aparición televisiva tras el trágico episodio producido el 21 de octubre en el set de Rust que terminó con la muerte de la directora de fotografía de la película, Halyna Hutchins.

El miércoles se conoció un adelanto en el que se podía ver al actor y productor asegurando que él no apretó el gatillo del arma que terminó con la vida de Hutchins. “Nunca apuntaría con un arma contra una persona y apretaría el gatillo, nunca”, expresaba en aquel extracto. En el mismo anticipo, Baldwin también afirmaba que “no tiene idea” de cómo llegó una bala real al set de filmación: “Alguien puso una bala real en un arma. Una bala que ni siquiera se suponía que debía estar allí porque formaba parte del material de utilería”.

El actor ya había expresado que la directora de fotografía era su amiga personal. En la entrevista, realizada por el experimentado conductor George Stephanopoulos, la recordó como “una persona amada por todos los que trabajaron con ella, querida y admirada”. Al terminar la frase, las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos y atinó a taparse la cara. Ahora, se conocieron los otros cuarenta minutos de la entrevista, que forma parte del programa especial Alec Baldwin Unscripted (“Alec Baldwin, sin guion”).

“Alguien es responsable de lo que pasó, y no puedo decir quién es, pero sé que no soy yo”, aseguró el actor, quien explicó que no tenía ninguna razón para sospechar que podría haber una bala real en aquella arma que él manipuló en el set, en medio de un ensayo, en el Bonanza Ranch en Santa Fe, Nuevo México.

“No sé qué pasó en ese set. No sé cómo llegó esa bala a esa pistola. No lo sé“, reiteró. Y agregó: “Pero estoy totalmente a favor de hacer cualquier cosa que nos lleve a un lugar donde sea menos probable que esto vuelva a suceder”.

El actor y productor dio detalles, además, de la filmación. Indicó que el equipo estaba trabajando contra reloj y que contaba con un presupuesto de 7 millones de dólares para los 21 días de filmación previstos. También que los productores se alegraron cuando Hutchins, una madre de 41 años y considerada una estrella en ascenso en la industria cinematográfica, aceptó participar del proyecto. “Me encantó trabajar con esta mujer. Ella fue pura alegría”, recordó.

Baldwin reveló que el día del fatal tiroteo, él y Hutchins se reunieron para discutir una próxima escena en la que su personaje, acorralado y gravemente herido, desenvainaría su arma sobre dos enemigos. Fue en el ensayo de aquella escena cuando se desató la tragedia. El actor explicó que fue el primer asistente de dirección, Dave Halls, quien le entregó un revólver, y recordó que le dijo: “Esto es un arma fría”, una jerga que se utiliza para referirse a un arma que está descargada o con balas de fogueo.

“Ahora, lo que sucedió allí, y por qué hizo esa declaración, y qué pasó en realidad, no tengo idea”, dijo Baldwin, en relación al testimonio de Halls. Lisa Torraco, abogada del asistente de dirección, indicó que revisar el arma “no era responsabilidad de su defendido”. “Esperar que un asistente de dirección revise un arma de fuego es algo tan poco común como decirle que verifique el ángulo de la cámara o que compruebe el sonido o la iluminación“, indicó la letrada.

“No se apretó el gatillo. No apreté el gatillo”, rememoró Baldwin, conmovido. En este caso, Torraco corroboró el relato del actor, asegurando que su defendido insiste desde el principio en que el actor tenía el dedo fuera del gatillo.

 

El momento de la tragedia

“Era solamente un ensayo en el que marcábamos la escena. Halyna me dice: ‘Sujetá el arma más abajo. Andá a tu derecha. Está bien, ahí mismo. Está bien, hacé eso. Ahora mostrámelo un poco más abajo‘, haciéndome colocar el arma en posición. Ella me estaba guiando para que sostenga el arma en este ángulo. Mantengo el arma como ella me había pedido, justo debajo de su axila”, recordó.

Después de amartillar y soltar el martillo de la pistola, Baldwin notó que todos en el set quedaron “horrorizados”, en estado de shock por el ruido que se produjo. “Ella cae, y me pregunté: ‘¿Se desmayó? La idea de que había una bala en esa arma no se me ocurrió hasta probablemente entre 45 minutos y una hora después”, reveló.

En un primer momento, antes de darse cuenta de cuál había sido la situación, Baldwin llegó a creer que Hutchins había sufrido un ataque cardíaco. Pero lo que ocurrió fue que había recibido un disparo en el pecho con una bala real. Joel Souza, el director del film, estaba ubicado detrás de ella y recibió la misma bala. Hutchins fue trasladada en avión a un hospital en Albuquerque, donde murió.

Baldwin permaneció parado delante de la directora de fotografía durante un minuto, en estado de shock, hasta que los obligaron a abandonar el área. El helicóptero de emergencia llegó 30 minutos más tarde.

De allí, el actor se dirigió a la oficina del alguacil, donde le mostraron la foto de una bala de plomo que habían sacado de Souza. Fue en ese momento en el que se enteró que Hutchins había muerto. “Al final de mi entrevista con el departamento del alguacil me dijeron: ‘Lamentamos decirte que ella no sobrevivió. Me lo dijeron en ese mismo momento”, señaló.

 

Un día problemático

Ese fatídico día terminó de la peor manera, pero ya había arrancado mal. Acuciados por las largas jornadas laborales, de entre 12 y 13 horas, y con varios frentes abiertos con la producción -de la que Baldwin formaba parte- parte del equipo de filmación abandonó el set.

El hecho ocurrió antes de que se produjera la muerte de Hutchins y en los días posteriores algunos de ellos iniciaron litigios civiles asegurando que las condiciones de trabajo eran inseguras y que el alojamiento era insuficiente. Durante la entrevista, Baldwin minimizó los hechos.

El productor señaló que antes del episodio nunca consideró las condiciones de trabajo como inseguras. Además, contó que cuando parte del equipo abandonó el set creyó que solo se trataba de una propuesta por problemas en el alojamiento, y que fue Lane Luper, asistente de cámara, quien lo puso al tanto de lo que ocurría, pero aseguró que le habló sobre inconvenientes con las habitaciones en los hoteles y no de problemas de seguridad. “Decidieron renegociar el contrato en medio de la filmación, lo cual considero que no es una buena idea”, expresó.

En distintas entrevistas, algunos de los miembros del staff que abandonaron el proyecto antes de la tragedia incluyeron como parte del conflicto la contratación de personal no capacitado. Algunos citaron el nombre de Hannah Gutierrez Reed, la armera que debía mantener, manipular, cargar y recargar las armas dentro del set. La mujer, de 24 años, solo había cumplido esa función en un film antes de ser contratada para Rust.

 

La armera y la teoría del sabotaje

En la entrevista, Baldwin contó que fue Gutierrez Reed quien, al llegar al set, lo asesoró durante una hora y media sobre cuestiones de seguridad en la manipulación de armas. Además de su cargo de armera, la joven cumplía otras funciones en el área de utilería. Sobre su rol dentro de la producción, el actor se deslindó responsabilidades al asegurar que era “un productor puramente creativo” que no tenía injerencia en la contratación del personal. “Supuse que, porque ella estaba allí y la contrataron, estaba lista para el trabajo. Quiero decir, no soy un productor que contrata al equipo”, explicó.

El abogado de la joven armera señaló ante la prensa que su defendida cree que alguien pudo haber colocado en el arma una bala real como parte de un sabotaje. A la hora de analizar sus dichos, Baldwin fue cauto: dijo que le resulta “muy difícil” considerar esa opción y afirmó que, por el contrario, es “abrumadoramente probable que se haya tratado de un accidente”.

“Esa es una acusación enorme... ¿Alguien vino e hizo eso? ¿Con qué propósito? ¿Atacar a quién? ¿Para desacreditar a quién? ¿Para hacerme daño a mí? ¿A la producción? ¿Qué motivo tendría alguien para hacer algo así?”, se preguntó.

El actor contó que durante el rodaje de Rust siguió el mismo protocolo que viene usando a lo largo de sus 40 años de carrera e insistió en que confiaba en los profesionales con los que estaba trabajando. “En cuanto al manejo del arma, ese día hice exactamente lo que hice todos los días en esa película. La responsabilidad del actor es hacer lo que el armero de utilería les dice que hagan”, indicó.

“Cuando esa persona que estaba encargada de ese trabajo me entregó el arma, confié en ellos”, continuó. “Y nunca tuve un problema, nunca”.

 

El comentario “fuera de lugar” de George Clooney

La muerte de Hutchins sirvió como disparador para que personalidades de la industria comenzaran a buscar nuevos protocolos que regulen el uso de armas en el set. Durante semanas, en cada una de las entrevistas que actores y actrices brindaron por proyectos personales, se vieron obligados a opinar o reflexionar sobre lo ocurrido. George Clooney fue uno de ellos. “Cada vez que me entregan un arma en un set, la miro, la abro, y se la muestro a la persona a la que estoy apuntando“, dijo.

Ese comentario no fue bien recibido por su colega. Y se lo hizo saber durante la entrevista. “Estuvo fuera de lugar. Hubo muchas personas que sintieron que era necesario contribuir con algún comentario sobre la situación, lo que realmente no ayudó en nada. Si tu protocolo es revisar el arma todo el tiempo, bueno, bien por vos”, indicó. Y completó: “Mi protocolo era confiar en la persona que tenía el trabajo de hacerlo. Y, hasta ese momento, funcionó”.

 

Un momento desgarrador

Baldwin recordó cómo fue el encuentro con Matthew, el marido de Alyna Hutchins, y su hijo Andros luego de la tragedia. “El marido de Alyna vino al pueblo. Me encontré con él y con su hijo. ¡Fue tan amable! Yo no sabía qué decir y él me abrazó. Cuando vi al niño de nueve años pensé: ‘Este chico ya no tiene a su madre y ya no podemos hacer nada para traerla de regreso’”, reveló el actor, emocionado.

Durante el último tramo de la entrevista, definió su actual estado anímico: “Sueño con eso constantemente. El día pasa y a la noche llega el colapso”, contó. Además, indicó que luego de lo ocurrido no se imagina usando armas en otra película.

También se refirió a su situación procesal y aventuró: “Me han dicho personas que están al tanto que es muy poco probable que me acusen de algo criminal”. (La Nación)