La interna feroz detrás de los pingüinos

Lo que claramente existe de fondo es una disputa familiar entre un tío y un sobrino por una gran extensión de tierra cercana al mar que, al parecer, una sucesión con intervención judicial no pudo resolver.
martes, 7 de diciembre de 2021 · 11:30

El impacto público local, nacional y hasta mundial generado a partir de una denuncia pública por la destrucción de nidos, la muerte de pingüinos y el presunto daño ambiental causado por un particular en un campo lindero a la Reserva de Punta Tombo, empezó a ceder terreno ante otra situación poco clara, al menos por ahora: la feroz interna entre funcionarios de Turismo, de Fauna y ambientalistas de la zona con un trasfondo que no muchos pueden explicar, más allá de los egos y los intereses por quedar de un lado o del otro de la polémica.

Lo que claramente existe de fondo es una disputa familiar entre un tío y un sobrino por una gran extensión de tierra cercana al mar que, al parecer, una sucesión con intervención judicial no pudo resolver.

Pero detrás de esta violenta disputa privada (además de topadoras y caminos abiertos entre nidos de pingüinos, hay alambrados electrificados, tranqueras puestas de prepo y hasta candados que impiden moverse con libertad en un Área Protegida) emergió otra con funcionarios públicos o vinculados a entidades ambientalistas que para sorpresa de muchos comenzaron a exponer visiones absolutamente contrapuestas. No está mal la variedad de opiniones, ¿pero tan disímiles pueden ser los puntos de vista sobre algo que es tan evidente?

La intervención del Gobierno nacional a través del Ministerio de Ambiente, con declaraciones altisonantes en los medios de comunicación, le agregó un poco más de incertidumbre al tema.



Por qué algunos funcionarios públicos provinciales y nacionales hablan de “masacre” mientras otros se esfuerzan por demostrar todo lo contrario, es una incógnita que muchos de los ciudadanos de a pie, que se conmovieron con las imágenes de caminos abiertos por topadoras en donde antes había nidos de pingüinos, no pueden terminar de desentrañar.

Alguien no está diciendo toda la verdad. O, al menos, varios están mirando la situación con un cristal que deforma los hechos. Muchos de los protagonistas son científicos o ambientalistas que extrañamente se paran en veredas opuestas.

Que la denuncia inicial haya partido de uno de los propietarios del campo en cuestión, con intervención del Ministerio de Turismo de Chubut, parece haber molestado a otras áreas oficiales, como la Dirección de Fauna que depende del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Industria y Comercio. En el medio, la Justicia camina al ritmo de la Justicia. Y, por si fuera poco, la puja política subterránea por un eventual cambio en la conducción del Ministerio de Turismo le agrega ruido a la enorme confusión general. (Fuente: Diario Jornada)

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