EL Banco de Eskenazi como la gestapo

 

Carlos Karcher delegado de personal en el Banco Santa Cruz  denunció ante la justicia que desde que  comenzó a reclamar por los derechos de sus representados la entidad en manos del grupo Eskenazi lo persigue sistemáticamente e intentó sancionarlo acusándolo de sustraer información del banco. Incluso llegó a secuestrarle  la PC de su oficina de trabajo en un operativo comando mas propio de un régimen fascista que de una entidad que presta servicios para el estado. Ante la imposibilidad de probar las imputaciones en contra de Karcher, el banco optó por despedir  ”con causa” a un empleado del sector a quien acusaron de ser el informante del delegado gremial.

lunes, 6 de mayo de 2013 · 00:00

 

*Por Héctor "Cacho Barabino"

El hecho ocurrió el 8 de febrero “ese día alrededor de las tres y media de la tarde se presentaron en mi puesto de trabajo los abogados del banco el Dr. Daniel Martín,  la Dra. María Inés Traba – gerente de legales-,   Javier Zamora, gerente de auditoria del banco,  y Gustavo Fernández ,  responsable de la seguridad informática, y  un señor que se presentó como escribano”  cuenta Carlos Karcher, “comienzan a interrogarme  mientras el escribano anotaba todo lo que yo manifestaba ante las acusaciones  de que desde mi computadora habia salido cierta información a la que yo tendría acceso”, cuenta el gremialista. Según pudo saber luego el gremialista el escribano actuante fue el Dr Ludueña.

 

La información que inquietaba a las autoridades del Banco Santa Cruz estaba relacionada con un reclamo de los trabajadores por el pago de un incentivo salarial que no percibían todos los empleados y que consideraban que la empresa pagaba discrecionalmente relegando a un sector de trabajadores sin motivos claros.

 

“Se referían a un e-mail enviado desde mi cuenta con un listado del personal que cobraba el adicional extraordinario que pagaba el banco, y que era un tema de preocupación de la gente por lo que hicimos una reunión por el trato discriminatorio en la liquidación de este adicional” comenta el delegado bancario, quien objetó el accionar de sus patrones ya que el acceso a los correos privados viola al art 153 del CP.,  “la respuesta del banco fue conminarme entre dos abogados, el gerente de auditoría y el escribano a prestar allí mismo una declaración, que presumo iba a ser usada en mi contra” sostuvo Karcher.

 

“Seguidamente procedieron a retirar el cpu de mi puesto de trabajo, confeccionaron un acta de la que no me entregaron copia ni me pidieron que suscriba, y se retiraron del lugar” agregó.

 

También manifestó que por el reclamo en cuestión ya habían hecho una presentación ante el Banco, y que el sindicato aún no había realizado el reclamo ante la Subsecretaría de Trabajo.

 

Mientras tanto el Banco Santa Cruz continuó con la judicialización del accionar gremial de Karcher y pidió su desafuero ante la justicia provincial,  planteo que fue rechazado de plano por el Juez Carlos Arenillas  dado que la empresa no justificó debidamente las razones del pedido.

 

El revés judicial no amedrentó a las autoridades del Banco quienes despidieron a un compañero de tareas de Karcher acusándolo de suministrarle información,  aunque el telegrama de despido del infortunado trabajador reza  ”despedido con causa”,  el banco no dejó por escrito ninguna de esas causas. Mandó al trabajador a lidiar con la justicia.

 

El estado provincial es socio de Eskenazi en la administración del Banco Su inacción y su silencio, también lo convierten en socio y cómplice de estas prácticas abusivas.

 

 

 

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