El difícil camino de Peralta a las elecciones

El actual gobernador y candidato tuvo un primer semestre del año para el olvido, con una serie de conflictos que desnudaron lo peor de su gestión y desdibujaron su imagen, magnificando las posibilidades de su único adversario político, Eduardo Costa. A pesar de intentar recuperar terreno con becas, subsidios y aportes, nada está dicho en Santa Cruz.

lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00

 

No fue el mejor primer semestre del último año de gestión del Gobernador Daniel Peralta. Para empezar, el conflicto del sector petrolero, que en diciembre tuvo su preámbulo con los Jerárquicos, amenazaba con convertirse en un problema que se extendería a todo el arco sindical denostado desde hace años con la conducción del secretario general, Héctor “Chaco” Segovia.

Un reclamo de los petroleros hacia las empresas  basado en lo acordado en un paro que parecía ser significativo, terminó con la intervención del gremio- aun sin sus autoridades electas, pero con la interrupción de la producción durante casi 5 meses.         

La provincia perdió más 200 millones de pesos en regalías y cerca de 900 la provincia, lo que provocó que se atarse considerablemente el pago del aguinaldo pro primera vez en 20 años, y que también derivó en el no pago  hasta ahora del aumento (retroactivo a marzo) que el propio Estado otorgó por decreto a los educadores.

Todo tiene su origen: la renovación  de los contratos con OXY, y la pocas ganancias en los contratos con petroleras que devengan ganancias exuberantes hicieron que se apunte con el dedo algo obvio, ye s que de 100 pesos de ganancia petroleras, quedan sólo 14 para la provincia.

Peralta debió viajar a Nación y pedir fondos nuevamente. Su retorno fue sin gloria. Una caravana para animarlo se desplegó desde el aeropuerto hasta Casa de Gobierno. “Los santacruceños deberemos arreglarnos con nuestros propios recursos”, dijo el mandatario. Entre líneas se podía leer la negativa de Nación de financiar las arcas de Santa cruz.

Pero esto no es todo. En el medio, otro conflicto que quiso igualar al del 2007 quebró la relación entre sindicato y Estado. El paro docente  producto del reclamo de llamado a paritarias adeudadas el 2010 tuvo consecuencias gravísimas institucionales, sociales y políticas.

Más de 50 días sin clase, la toma de colegios por parte de alumnos en todo el interior provincial y algunos colegios de Río Gallegos, el incendio del Consejo Provincial de Educación, y sobretodo la golpiza de la UOCRA, propinado por sus integrantes- con su interventor Carlos García la cabeza- contra docentes y estatales en la Cuenca Carbonífera. Fue el “moño” o el “corte de cinta” inaugural de una relación muy cercana entre Peralta y la UOCRA, y que tuvo por lo menos cuatro antecedentes de violencia sindical con el gobierno en el medio. El caso más recordado fueron los incidentes  afuera de la legislatura el 16 de siembre del  año pasado cuando los mismo integrantes del gremio de la construcción golpearon a integrantes de la CTA, los que reclamaban la no aprobación de la polémica Reforma Provisional.   

Esta relación aún existe y como todo matrimonio por conveniencia, el dinero los une. Un día antes de los hechos a los pies de la legislatura, el gobierno realizó un pago de 300 subsidios por un valor de 1.500 pesos a cada uno de los integrantes del gremio. En realidad estos pagos eran frecuentes, y sólo salieron a  la luz  producto de la golpiza. Pero todo tiene su origen: un  mes antes de la golpiza de la cual los medios denominaron la “patota de la UOCRA” hacia el sector docentes ye estatal, el gobernador hizo una advertencia: “No se asusten si mes ven con la militancia en las calles”. La advertencia se transformó en realidad.

Frases como las que dijo en medio del conflicto docente indicando “30 pibitos no me van a manejar la pauta salarial” quedaron grabadas en la memoria de muchos de los que votarán este domingo, seguramente recordando la desdibujada imagen del gobernador que está sujeto al arrastre que Cristina Kirchner le pueda aportar con la sábana completa.

Por sí solo, trató de lavar su imagen con una interminable entrega de becas deportivas y subsidios por doquier, volviendo al triste asistencialismo que caracterizó a un gobierno poco previsor.

Con un camino sinuoso, pero con el aparato de Gobierno y todos los medios comprados a su favor, Peralta intentará este domingo ganarse un nuevo mandato que, como nunca, no es nada seguro. Es por eso que hay mucho miedo al corte de boleta de la gente que separará a Cristina Fernández de Daniel Peralta.