Emergencia Comercial: un comerciante de Río Gallegos habla del grave momento que atraviesan
Salomón Corvalán, comerciante radicado en Río Gallegos y propietario de locales textiles y de servicios, describió la profunda crisis que atraviesa el sector comercial en la capital de Santa Cruz. Señaló que la presión impositiva, el aumento de alquileres y la competencia informal obligaron a reducir su estructura operativa en los últimos meses. El empresario advirtió que muchas pymes están al borde del cierre y que la reciente Ley de Emergencia Comercial representa solo un alivio temporal para frenar ejecuciones fiscales.
La realidad del comercio en Río Gallegos atraviesa uno de sus momentos más delicados. Así lo expresó Salomón Corbalán, comerciante de 33 años, oriundo de Santiago del Estero y radicado desde hace una década en la ciudad, quien pasó de tener cuatro o cinco puntos de venta a sostener apenas dos.
El ajuste fue profundo. De un plantel de 14 empleados, hoy mantiene solo cuatro o cinco, tras indemnizar entre siete y ocho trabajadores en el último año y medio. "Nosotros nos achicamos un 60-70%. Teníamos cuatro o cinco puntos de venta y hoy lo que teníamos cuatro o cinco puntos de venta, ahora tienen dos", explicó.
En el centro, su local "Nunca es Tarde" -ubicado sobre Kirchner al 1300- fue además escenario de un incidente vial el fin de semana, cuando un vehículo subió a la vereda a alta velocidad y pasó a centímetros del ingreso. "Si ese auto hubiera impactado de lleno, era el final de todo", sostuvo, reflejando la fragilidad del momento.
Impuestos, alquileres y cuentas bloqueadas
Para Corbalán, el principal obstáculo es la carga impositiva. Las deudas acumuladas con ARCA -ex AFIP- por aportes, IVA e Ingresos Brutos son millonarias en muchas pymes locales, y el temor al bloqueo de cuentas bancarias es constante.
"Hoy el costo del transporte, el pago de IVA, de ingresos brutos, todo se hace realmente imposible", afirmó. Según detalló, ante la falta de liquidez deben priorizar sueldos y alquileres por sobre los impuestos, lo que genera un círculo difícil de revertir.
Los contratos de alquiler tampoco ofrecen margen. Ajustes cada 90 o 120 días y plazos reducidos a menos de dos años complican la planificación. "Las condiciones son imposibles y no hay contemplación alguna por la situación económica", indicó.
Competencia desigual y emergencia comercial
El rubro textil es uno de los más golpeados. Los altos costos logísticos hacia el sur, las comisiones bancarias y la financiación en cuotas sin interés -que asume íntegramente el comerciante- reducen la rentabilidad al mínimo.
A esto se suma la competencia de Punta Arenas, la apertura de importaciones, y las ferias locales que venden ropa nueva sin la misma carga tributaria. "La gente a veces piensa que uno como comerciante se abusa con los precios y no es la situación; los costos los abarcamos y los cubrimos el 100% del comerciante", aclaró.
En ese contexto, la reciente sanción de la Ley de Emergencia Comercial, que suspende ejecuciones fiscales en el ámbito provincial hasta el 31 de diciembre de 2024, es vista como un alivio necesario, aunque tardío. "De cinco negocios, cuatro o cinco están cerrados, bajaron sus persianas y los dos que quedan están haciendo liquidaciones pensando seguramente en cerrar", lamentó.
El pedido final del comerciante es directo a la comunidad: "Me están matando lentamente... pedimos a la gente de Gallegos, por favor, que consuman el mercado de la ciudad". La frase resume el sentimiento de un sector que lucha por sostenerse en medio de una crisis que amenaza con dejar más persianas bajas en la capital santacruceña y con ellas, puestos laborales que se pierden. (Fuente: El Diario Nuevo Día)

