Obispo García Cuerva: "Hoy la situación es peor que en 2001 porque afecta lo más esencial como son los vínculos sociales"

Así lo manifestó el Obispo de la Diócesis de Río Gallegos en comunicación on Radio Nuevo Día 100.9. Respecto a la grave situación social, indicó que hay 4 comedores de la Iglesia que, con el trabajo de voluntarios, entregan casi 1200 viandas de comida por día para las familias.
lunes, 5 de octubre de 2020 · 19:05

Durante esta jornada, Radio Nuevo Día 100.9 dialogó con el Obispo de la Diócesis de Río Gallegos. quien manifestó que hay un panorama complejo durante la pandemia, sobre todo en la capital de Santa Cruz.

"En algún momento creímos que esto era algo que pasaba en otro lado y lo mirábamos a la distancia, con cierta despreocupación y hasta con cierta irresponsabilidad. Hoy tenemos que asumir que tenemos el problema y que depende fundamentalmente del cuidado de que cada persona ponga sobre sus actos. Nuestras conductas individuales tienen consecuencias sociales", manifestó.

Sobre la labor social de la Iglesia en la pandemia manifestó que hay 4 comedores sostenidos por voluntarios que asisten a quienes están pasando necesidades alimentarias, con casi 1200 viandas diarias y ajas de mercadería.

Manifestó que también trabajan con el "Teléfono de la Esperanza" con el que "se brinda contención de escuchar a las personas que pasan por momentos de angustia, de incertidumbre, de soledad y tristeza" Así también se acompaña los responsos en el cementerio a los fallecidos y la comunión a los enfermos. También recordó que, por el momento, se encuentran suspendidas las reuniones religiosas.

Por otro lado, ndicó que hay mucha población que aun "no toma conciencia del peligro que la situación significa" respecto a la enfermedad.

En cuanto a las celebraciones indicó que todos los domingos a las 11:00 hs está dando misa a través de la radio y la televisión provincial, así como también en las redes sociales oficiales de las Diócesis de Río Gallegos, así como muchos sacerdotes los hacen en el Facebook de sus parroquias.

"Todos estamos esperando con ansias al posibilidad de la vacuna y que todos tengan acceso a ella. Eso va a ser un hito enorme, pero lo que si es real es que hay una nueva normalidad a la que nos tenemos que acostumbrar. Po r eso quiero hablar de la responsabilidad individual, porque si realmente nos hacemos responsables de nuestros propios actos quizás como en Ciudad de Buenos Aires se pueda pensar en abrir un bar, una peluquería, una parroquia o viajar pero depende de cada persona que tome conciencia que puede contagiar, de usar el barbijo de saber que los actos individuales tienen consecuencias sociales", manifestó.

"Yo era sacerdote en el 2001 en un barrio muy pobre, eso generó mucha incertidumbre y tristeza, pero creo que hoy la situación es peor porque hoy afecta lo más esencial como son las relaciones, los amigos, las familias y los vínculos”, recordó y agregó: "Como se ven atravesados todos los aspectos de la vida de la persona no solo lo monetario o económico, la situación se hace mucho más crítica”.

El Monseñor contó que es licenciado en Historia y que su tesis habla de la epidemia de fiebre amarilla en 1871, que mató al 8%de la población de la ciudad de Buenos Aires.

"Las conductas humanas, más allá de pasar 150 años con bastante comunes. Había gente  que en el  medio de la epidemia decía que no pasaba nada, otra que estaba tan temerosa que se fue de la ciudad y se ocultó en casas en el campo, hay gente que se pone al hombro la ayuda y la responsabilidad de hacer algo por el otro y formaron la "comisión popular", hay otros que lo único que hacen es echar culpas. Hay patrones de conducta que se repiten en épocas críticas", manifestó y dijo que lo emocional hace angustiante la situación actual .

(El Diario Nuevo Día)