Se formó en la escuela de policía de Santa Cruz y hoy es docente en Estados Unidos

"Estados Unidos enseña cómo ser estratégicos" dijo César Giménez Cohen, un expolicía jujeño hoy docente, que contó su experiencia en "La Gran Manzana". Cohen se formó en la escuela de policía de Santa Cruz y tuvo la oportunidad de hacer un curso en Estados Unidos en la Administración de Control de Drogas.
domingo, 21 de febrero de 2021 · 09:39

Con el alma feliz se encuentra César Giménez Cohen, exoficial jujeño de policía que hoy ejerce la docencia exponiendo su propia vida como una historia de sueños realizados con más metas por cumplir a un nivel internacional.

"Me acuerdo que siempre pensaba en viajar a Estados Unidos. Creo que era mucha la influencia que tenía con respecto a las películas, a las historias que existían en aquél país porque no sabía ni cómo era, pero tenía la idea de que algún día podría viajar, ser parte del FBI y, por qué no, tener mi hogar". Esa era la ilusión más anhelada de César, un joven que desde aquel entonces no soltó el manojo de ganas que lo acompañó desde la primera infancia.

Después de terminar la secundaria en la Escuela Técnica de Palpalá, viajó al sur y se formó como oficial en la Escuela de Policía de Río Gallegos en Santa Cruz. Luego, la oportunidad de hacer un curso en Estados Unidos en la Administración de Control de Drogas - DEA, golpeó su puerta y logró viajar. "Fui a hacer cursos de lucha contra el narcotráfico y dos de terrorismo para perfeccionamiento internacional", destacó con orgullo César. 

"Lo primero que me impactó de Quantico (una ciudad a pocos kilómetros de Washington que gira en torno al FBI) fue ver la central, los laboratorios, los cursos, las universidades, restaurantes; todo está dividido en áreas de capacitaciones, es todo un mundo de conocimientos. En Quantico se entrenan a los agentes del FBI como se ven en las películas, hay un campo donde se realizan las prácticas y están los edificios donde se dictan los cursos que se dan a nivel internacional para capacitar a oficiales de otros países que deseen tomar esos conocimientos. Ellos lanzan, cada tanto, cursos y evalúan la interesado", describió. 

"Me sirvió mucho como una experiencia personal. Estados Unidos en general enseña cómo ser estratégicos en la toma de decisiones", comentó. No obstante, luego de los cursos, César apostó por hacer realidad su anhelo de vivir en "el país de las oportunidades". "Al principio me costó el idioma, pero lo fui adquiriendo. Ya en New York trabajé lavando platos, paseando perros, atendiendo restaurantes y en una empresa de diseño; siempre con la idea de pensar, hacer y hablar como un norteamericano más", dijo el también docente que, en simultáneo, no dejó de formarse y eligió la maestría en Coach Profesional como carrera para seguir su instinto de superación. 

Mientras, comenzó a dictar talleres de español para niños. "En Estados Unidos si no estudias, eres uno más del montón. Así fui incorporando el valor del estudio porque tenía que pagar para estudiar, yo tenía que esforzarme. Siendo docente en el colegio privado, me exigieron conocimientos sobre la inteligencia emocional", destacó. Y entonces en ese momento se produjo un click en César. Uno nuevo. El de seguir ahondando más en eso que capturó su atención y que le resultaba poco común.

"Se trata de un proceso dentro de la educación que debe ser permanente, constante en cada una de las personas y cuyo objetivo es potenciar el desarrollo de las competencias emocionales. Para esto es fundamental el desarrollo integral no solo del docente, sino también del alumno para ser mejores personas a la hora de afrontar situaciones dentro de la vida", explicó. Este jujeño que adoptó una nueva perspectiva de educación aseguró que se debe enseñar a ser antes que a hacer.

"La familia educa junto con la escuela. Son las dos instituciones que alinean a los chicos, la familia educa en valores morales y la escuela, en los sociales. Gracias a esto, los niños tendrán otra mirada", destacó César. Y es que desde su historia, vasta en experiencia, ofrece una trama muy rica en la que él como soñador -atravesando distintos obstáculos- pudo alcanzar aquello que de niño miraba tanto por televisión.

"Muchas veces nos dijeron que el trabajo debe producir dinero, pero aquí la verdad es que más allá de eso, uno tiene amar lo que hace, sin importar lo que haga", reflexionó. (El Tribuno)