¿Qué pasó en la cima del Fitz Roy que nunca había ocurrido antes?
El Fitz Roy fue escenario de un hecho inédito cuando tres escaladores realizaron el primer salto BASE desde su cumbre. La maniobra se concretó tras una exigente escalada de varios días y volvió a poner en debate las actividades extremas dentro del Parque Nacional Los Glaciares.
La cima del Fitz Roy, uno de los íconos más imponentes de la Patagonia, fue escenario el pasado 7 de enero de un hecho sin precedentes: el primer salto BASE realizado desde su cumbre. La maniobra fue protagonizada por los guías Boris Egorov y Vladimir Murzaev, junto al aspirante a guía Konstantin Jäämurd, integrantes de la agencia Club 7 Summits y del colectivo internacional Dirty Climbers.
Según relataron desde la propia agencia, el equipo escaló la exigente vía Royal Flush, permaneció tres días en la pared y, una vez alcanzada la cumbre del Cerro Chaltén, se lanzó al vacío con paracaídas, abriendo una nueva salida desde lo más alto del macizo. "Una pared enorme, una ascensión de varios días y una nueva e impresionante salida", resumió Egorov en sus redes sociales, donde destacó la planificación y la experiencia acumulada para concretar el desafío.
La vía Royal Flush recorre unos 1.250 metros verticales sobre la cara este del Fitz Roy y es considerada una de las rutas más exigentes del macizo. Fue abierta en 1995 por una cordada alemana y alcanzó la cumbre por primera vez en 1998. Desde entonces, sólo un puñado de escaladores logró repetirla, consolidándola como un itinerario de referencia en la escalada patagónica.
El salto BASE, sin embargo, no es una actividad permitida dentro del Parque Nacional Los Glaciares. Se trata de un deporte extremo que consiste en lanzarse desde objetos fijos -como acantilados o edificios- utilizando un paracaídas, a una altura mucho menor que el paracaidismo tradicional, lo que incrementa considerablemente el riesgo. El reglamento del área protegida establece que toda actividad no expresamente autorizada se considera prohibida.
A pesar de ello, los vuelos desde las cumbres del macizo no son una novedad. En 1988, los alemanes Matthias y Michael Pinn realizaron el primer vuelo en parapente desde el Fitz Roy tras escalar la Supercanaleta, experiencia que fue repetida décadas después. También hubo antecedentes en el Cerro Torre, aunque el salto BASE sigue siendo una práctica poco documentada en la región.
El reciente salto desde la cima del Fitz Roy vuelve a poner en el centro del debate la tensión entre la exploración extrema y las normativas de conservación en uno de los parques nacionales más emblemáticos del país, donde cada hazaña amplía los límites de lo posible, pero también plantea nuevos interrogantes sobre su regulación (Fuente: Ahora Calafate).

