VIAJEROS

Recorrieron 16 países y 125 mil kilómetros en familia

Claudio y Graciela, creadores del proyecto 6 Hormigas Viajeras, dialogaron desde Cataluña con Javier Seveso en Rock and Frío y repasaron una historia que comenzó como un viaje familiar hacia México y terminó convirtiéndose en un estilo de vida. Tras recorrer más de 125 mil kilómetros y 16 países junto a sus cuatro hijos, la familia hoy reside temporalmente en Barcelona mientras gestiona documentación para iniciar una nueva etapa viajando por Europa.

Redacción Nuevo Día
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Claudio y Graciela, creadores del proyecto 6 Hormigas Viajeras, dialogaron desde Cataluña con Javier Seveso en Rock and Frío y repasaron una historia que comenzó como un viaje familiar hacia México y terminó convirtiéndose en un estilo de vida. Tras recorrer más de 125 mil kilómetros y 16 países junto a sus cuatro hijos, la familia hoy reside temporalmente en Barcelona mientras gestiona documentación para iniciar una nueva etapa viajando por Europa.

Una idea familiar que cambió para siempre sus vidas

Lo que comenzó como un proyecto para celebrar los 15 años de su hija Luzmila terminó convirtiéndose en una de las experiencias viajeras más singulares protagonizadas por una familia argentina.

Desde Cataluña, España, Claudio y Graciela repasaron en Rock and Frío el origen de una aventura que lleva casi siete años de recorrido.

"Un día le dije a Claudio: ¿y si nos vamos hasta México en camioneta?", recordó Graciela.

La propuesta surgió cuando la familia vivía en San Martín de los Andes. Allí habían llegado años antes desde Buenos Aires buscando una vida más tranquila para criar a sus hijos. Claudio explicó que la mudanza respondió a la necesidad de reducir los tiempos laborales y disfrutar más de la vida familiar.

"Queríamos llegar al trabajo en quince minutos, que los chicos anduvieran en bicicleta tranquilos y tener más tiempo para ellos", contó.

Recorrieron 16 países y 125 mil kilómetros en familia

La familia está integrada por Claudio, Graciela y sus cuatro hijos Ludmila Mathias Nicolás y Tomás además de otro de los hermanos mayores. Todos nacieron en Buenos Aires, aunque gran parte de su historia se desarrolló en la Patagonia.

La idea inicial era viajar un año hasta México y regresar. Sin embargo, la experiencia transformó completamente su manera de entender la vida.

"Pensábamos ir y volver en un año, pero ya llevamos siete años y no volvimos más", relató Graciela.

Actualmente se encuentran en Cataluña, mientras que sus dos hijos mayores viven en Alicante.

Una camioneta modelo 97, 125 mil kilómetros y 16 países recorridos

La travesía comenzó oficialmente en diciembre de 2018. Para concretarla, la familia vendió prácticamente todas sus pertenencias.

"Vendimos la heladera, las camas, la mesa, donamos muchas cosas y nos fuimos", recordó Claudio.

El vehículo elegido fue una Ford Transit modelo 1997 que ellos mismos transformaron en motorhome.

"Aprendí a soldar para camperizarla y la terminamos de armar durante el viaje", explicó.

Recorrieron 16 países y 125 mil kilómetros en familia

La camioneta se convirtió en hogar, taller y medio de transporte durante años. Las dificultades mecánicas fueron constantes, especialmente porque ese modelo prácticamente no existía fuera de Argentina.

"Tuve que adaptar piezas de otros vehículos para seguir avanzando", contó.

A lo largo de estos años atravesaron 16 países y recorrieron más de 125.000 kilómetros. Visitaron gran parte de Sudamérica, Centroamérica y México, además de recorrer posteriormente Uruguay y Brasil en varias etapas.

Durante el camino descubrieron destinos que nunca habían imaginado visitar.

"Llegamos a lugares que ni siquiera conocíamos en el mapa", señalaron.

Sin embargo, ambos coincidieron en que lo más importante nunca fueron los paisajes.

"Lo que hizo nuestro viaje fue la gente", resumió Graciela.

Recorrieron 16 países y 125 mil kilómetros en familia

Vivir viajando, trabajar en el camino y aprender constantemente

Uno de los aspectos más llamativos de la experiencia fue la forma en que financiaron el recorrido.

La familia creó Ludmanito, un emprendimiento dedicado a fabricar juegos didácticos de madera. Durante años transportaron herramientas, pinturas y materiales dentro de la camioneta.

"Cuando vendíamos avanzábamos y cuando no vendíamos nos quedábamos un poco más", explicó Claudio.

La necesidad de sostener el viaje los llevó a desempeñar múltiples tareas.

"Hubo momentos en los que vendimos churros, hice trabajos de carpintería, mecánica, cocina y todo lo que apareciera", relató.

Graciela destacó que la capacidad de adaptación fue clave.

"Nuestra vida se trata de cambios, no de rutinas", aseguró.

La educación de los chicos también se desarrolló durante el recorrido. Estudiaron a distancia mientras viajaban y solamente regresaron temporalmente a San Martín de los Andes para que Luzmila pudiera finalizar el secundario de manera presencial.

"Volvimos nueve meses y después seguimos", explicaron.

Según Claudio, el regreso les permitió comprobar cuánto habían cambiado.

"La sociedad seguía igual. Los que habíamos cambiado éramos nosotros", reflexionó.

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La pandemia, las casas prestadas y el valor de la solidaridad

Uno de los capítulos más significativos ocurrió durante la pandemia de COVID-19.

La familia quedó varada en México cuando las restricciones impedían prácticamente cualquier movimiento.

Fue entonces cuando una pareja que habían conocido en Playa del Carmen les ofreció una vivienda para quedarse durante el tiempo que fuera necesario.

"Nos dijeron que podíamos quedarnos todo el tiempo que quisiéramos", recordó Claudio.

No fue un caso aislado.

Durante el recorrido les prestaron siete casas en distintos lugares de México.

"¿Quién te presta una casa sin conocerte?", planteó Graciela.

Esa experiencia reforzó una de las conclusiones más profundas del viaje.

"Lo más maravilloso es que personas que nunca te vieron te reciben como si fueras familia", expresó.

La familia aseguró que sus hijos recuerdan mucho más a las personas que conocieron que a los paisajes.

"Cuando hablamos no recordamos lugares. Recordamos gente", coincidieron.

Navidades compartidas, cumpleaños, cenas familiares y amistades surgidas en plazas, campings y rutas forman hoy parte de la memoria afectiva del viaje.

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Un nuevo capítulo en Europa

Hace poco más de un año, los integrantes de 6 Hormigas Viajeras llegaron a España con apenas cinco kilos de ropa cada uno y sin saber cuánto tiempo permanecerían allí.

Todo comenzó gracias a una amiga conocida años antes en Costa Rica, que los recibió al aterrizar.

Posteriormente llegaron a Cataluña invitados por otra familia que habían conocido en Panamá.

Actualmente viven en una finca rural rodeada de viñedos y campos de trigo, donde trabajan realizando tareas de mantenimiento, jardinería y recepción de turistas.

"Estamos en una casa rural en medio del campo. Es un lugar increíble", describió Claudio.

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La experiencia también les permitió avanzar con trámites migratorios. Los hijos y Graciela cuentan con ciudadanía española gracias a la abuela materna, mientras que Claudio obtuvo su residencia durante este último año.

Además, lograron comprar un vehículo con el que proyectan recorrer Europa.

"Ahora queremos salir a conocer los 27 países donde podremos movernos sin las limitaciones migratorias que teníamos en América", explicaron.

Después de siete años de ruta, la familia sigue sosteniendo la misma filosofía.

"Somos ricos, pero ricos en tiempo", definió Claudio.

Y concluyeron con una idea que resume toda su experiencia: "La gente cree que necesita ser rica para viajar, pero lo que hace falta es animarse a vivir". (Diario Nuevo Día)

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