Represas de Santa Cruz: el plazo para fines de julio, puestos laborales y cuándo podría estar finalizada
El ministro de Energía y Minería de Santa Cruz brindó una extensa entrevista a Radio Nuevo Día donde explicó los alcances de la adenda firmada para destrabar las represas sobre el río Santa Cruz, una obra paralizada desde 2023 por diferencias económicas entre la empresa constructora y ENARSA.
La reactivación de las represas sobre el río Santa Cruz fue uno de los temas centrales abordados por el ministro de Energía y Minería durante una entrevista con Radio Nuevo Día.
Según explicó el funcionario, el proyecto comenzó en 2014 y durante su ejecución se fueron acumulando diversas diferencias económicas entre la empresa constructora -organizada como Unión Transitoria de Empresas (UTE)- y el comitente de la obra, la empresa estatal ENARSA.
Estas diferencias surgieron por múltiples factores. Entre ellos mencionó problemas geológicos como deslizamientos de suelo, modificaciones técnicas en el proyecto original, variaciones cambiarias y el impacto de la inflación.
Todos estos elementos generaron reclamos económicos por parte de la empresa constructora que no coincidían con los montos que el Estado nacional estaba dispuesto a reconocer.
"Se fueron acumulando distintas diferencias económicas por cuestiones técnicas, cambiarias, inflacionarias y de suelo. La empresa consideraba que correspondía un monto y ENARSA entendía que debía ser menor", explicó el ministro.
La disputa finalmente derivó en la paralización total de las obras en 2023, poco después de las elecciones nacionales.
A partir de ese momento comenzaron intensas negociaciones para destrabar la situación.
El funcionario señaló que el actual gobernador Claudio Vidal tuvo un rol activo en estas gestiones incluso antes de asumir formalmente el cargo. En ese contexto se realizaron reuniones con autoridades nacionales, representantes de la empresa y también con actores del gobierno chino, ya que parte del financiamiento del proyecto está vinculado a ese país.
"Fue un proceso muy complejo, con muchos actores involucrados. Hubo que ir desarmando un nudo tras otro para llegar a una solución", describió.
Primero se firmó un memorándum de entendimiento entre las partes y posteriormente se avanzó en los acuerdos técnicos definitivos. La adenda firmada recientemente terminó de formalizar ese entendimiento y permitió destrabar la continuidad del proyecto.
Reactivación gradual y miles de puestos de trabajo
Con el acuerdo alcanzado, ahora comienza una nueva etapa enfocada en la reactivación operativa del proyecto.
El ministro explicó que durante los próximos meses se pondrá nuevamente en funcionamiento toda la estructura logística necesaria para retomar la construcción de las represas.
Esto incluye el campamento de trabajadores, la maquinaria pesada, los equipos técnicos y administrativos de la empresa constructora y las tareas de reorganización general del proyecto.
El objetivo es que hacia fines de julio todo el sistema esté completamente operativo.
"De aquí a fines de julio tiene que estar todo puesto en funcionamiento: campamentos, maquinaria, equipos administrativos y técnicos", señaló.
Una vez completada esa etapa, la obra entrará en su fase de mayor actividad.
El funcionario explicó que debido a las condiciones climáticas del sur de Santa Cruz, especialmente en invierno, muchas tareas de obra civil no pueden realizarse durante los meses más fríos.
Por ese motivo, el cronograma prevé concentrar el mayor ritmo de construcción entre agosto y marzo o abril del próximo año.
En términos laborales, el proyecto podría generar entre 1.600 y 1.800 puestos de trabajo directos.
Además, se prevé que muchos de esos trabajadores sean operarios santacruceños que ya habían formado parte del proyecto antes de la paralización.
"Los operarios de Santa Cruz que habían sido licenciados serán los primeros en ser tenidos en cuenta, cumpliendo con el esquema laboral 90-10", indicó.
Respecto al plazo total de la obra, el ministro señaló que las estimaciones actuales apuntan a un horizonte de finalización entre 2029 y 2030.
No obstante, aclaró que el ritmo de trabajo que se logre a partir de ahora será clave para definir si esos plazos pueden acortarse.
Incluso señaló que, si se logra un alto nivel de eficiencia en la ejecución, podría evaluarse la reactivación de una segunda represa antes de finalizar la década.

