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Mendoza :Otra condena 22 años por abusar de su hijastra

Un vendedor ambulante fue encontrado culpable en sólo 4 de los 600 abusos que sufrió una joven, hoy de 20 años. Los abusos fueron detectados por el Estado cuando tenía 4 años pero no fueron investigados.
martes, 04 de julio de 2017 · 08:25

A 22 años de cárcel fue condenado el padrastro de una joven de 20 que fue abusada desde los 4 a los 17. A los 4 años detectaron signos de abuso en el Notti pero el Estado nunca investigó el caso.

"Este es un caso de esclavitud sexual. La víctima  tiene 20 y ha pasado más años siendo abusada (hasta los 17) que sin serlo pues está registrado que fue agredida sexualmente a los 4 años ", dijo ayer  Patricia González Prado, abogada de la familia de la joven  abusada, luego de que se dictara al sentencia.Ayer, la Segunda Cámara del Crimen condenó a un vendedor ambulante por 4 violaciones comprobadas de las aproximadamente 600 a las que fue sometida una joven por parte de su padrastro, quien también fue juzgado por alteración de estado civil pues la inscribió  en el Registro Civil como si fuera su hija biológica.

La víctima sostuvo durante el debate que los abusos sexuales eran "parte de la rutina habitual" y que se producían semanalmente, siempre cuando su madre estaba trabajando o bien cuando el agresor sexual se la llevaba a trabajar.

Durante los alegatos el fiscal de cámara Darío Tagua había solicitado una pena de 25 años de prisión, en tanto que Patricia González Prado -la abogada de la joven- solicitó una pena de 37 años por 5 casos de abuso sexual con acceso carnal agravados por que la víctima era menor de 18, la situación de convivencia y por ser encargado de la guarda. 

Por su parte el abogado defensor solicitó una pena de 7 años de encierro con una calificación menor.

Los camaristas, a la hora de condenar tuvieron en cuenta las pruebas médicas (exámenes que  mostraron lesiones de vieja data y también un prueba de ADN) y también el relato de testigos. 

 

La abogada querellante considera que existió ausencia del Estado ya que cuando la víctima tenia 4 años fue examinada por especialistas del G.A.R quienes sin evaluar los indicadores físicos determinaron que no había abusos porque "no había angustia en el relato".

 

Algunos vecinos notaron que el hombre nunca se separaba de la niña y tenía conductas extrañas en relación a ella.

Los hermanos de la víctima sostuvieron que el hombre los tenía amenazados constantemente. 

Un monstruo social

"La violencia sexual en el ámbito familiar ( padres, tíos, amigos de la familia) es habitual. Entonces  hay que preguntarse por qué la sociedad ‘construye’ a esto agresores sexuales que en ningún caso son enfermos mentales", sostuvo ayer la doctora González Prado, quien tiene una maestría en Estudios de Mujeres, Género y Ciudadanía de la Universidad de Barcelona, España.

En este caso concreto,  el hombre  tenía todos los elementos de control, todos los estereotipos de comportamiento machista y sentía que toda "su familia era algo de su propiedad que podía utilizar para satisfacer su enojo o su placer". 

El Estado no hizo nada

La abogada querellante consideró que los organismos del Estado hubieran actuado de forma efectiva ya que cuando era una niña se detectaron signos de abuso pero fueron desechados.

Es que según destacó la abogada querellante durante sus alegatos, a los 4 años la víctima fue examinada por médicos del hospital pediátrico Notti y, al ver signos de abuso, fue derivada al  G.A.R (Grupo de Alto Riesgo), que, -actualmente, forma parte del Programa Provincial de Maltrato Infantil 

 Allí, sin evaluar los indicadores físicos determinaron que no había abusos porque "no había angustia en el relato".

"Es importante que no se haga una sola entrevista a las víctimas sino varias y con gente capacitada en violencia de género", alertó la letrada.

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