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Un Congreso amigable para Scioli y muy difícil para Macri

La Cámara Alta será el gran escollo que encontrará el candidato Cambiemos si llega al poder ya que en ella el peronismo tendrá el control absoluto. El kirchnerismo retrocedió en Diputados pero no divisa grandes problemas si el gobernador bonaerense triunfa.
martes, 27 de octubre de 2015 · 08:24

¿Con qué Congreso deberán lidiar Daniel Scioli o Mauricio Macri si son electos presidente en el balotaje del 22 de noviembre? El domingo un nuevo Parlamento quedó definido en las elecciones nacionales y este se presenta en los papeles bastante más favorable al candidato del Frente para la Victoria (FpV) que para el líder de Cambiemos. 

Esto es así dado que el kirchnerismo, a través de su bloque y de sus aliados, si bien perderá fuerza ya que retrocederá 24 escaños en la Cámara de Diputados (hasta ahora tiene 135), continuará como la primera minoría porque tendrá 111 legisladores a partir del 10 de diciembre.

Además, en el Senado las cosas le fueron extremadamente bien al oficialismo dado que se quedó con 13 de las 24 bancas que se renovaron. De este modo, el peronismo que hoy está encolumnado detrás de la candidatura de Scioli tendrá el control absoluto de la Cámara Alta y conformará una bancada de senadores propios y aliados con un número apabullante: 44 (tendrá siete escaños más que los 37 reglamentarios para tener la mayoría que exige el reglamento y el quórum). 

Para tomar más dimensión de esto se puede afirmar que el Senado que viene será el más peronista desde que se aumentó de dos a tres senadores la cantidad de escaños que le corresponde a cada provincia. Ni Eduardo Duhalde ni Néstor y Cristina Kirchner gozaron de semejante apoyo en la Cámara Alta. 

Cambiemos hizo una gran elección para la Cámara Baja. Hoy esta alianza electoral posee 62 diputados -entre radicales, macristas y cívicos- y el domingo arriesgó sólo 18 escaños y ganó 47 bancas, por lo que pasará a tener 91 escaños. Pero hay que descontar uno de estos legisladores, el jujeño Alejandro Snopek, quien responde a Sergio Massa y se sumará seguramente al Frente Renovador.

Por otro lado, la pérdida de la banca del radical Julio Cobos, quien asumirá como senador por Mendoza y será reemplazado por la adherente de Progresistas, Graciela Cousinet (milita en Libres del Sur), es "recuperada” por la UCR en Santa Fe a través de la lista del Frente Amplio que integró con el socialismo, la cual colocó un solo legislador y es radical.

De este modo, Cambiemos tendrá 90 bancas, de las cuales 44 serán de la UCR, 41 del Pro y 5 de la Coalición Cívica (fuerza que sólo sumó a la cordobesa Leonor Martínez Villado). 

El problema para Macri en una eventual presidencia será el Senado, donde Cambiemos tendrá únicamente 15 integrantes. Este frente electoral renovaba 9 bancas y retuvo exactamente el mismo número, por lo que quedará con un interbloque conformado por 10 radicales, cuatro macristas y el juecista Ernesto Martínez. 

A ellos se sumará como aliado Carlos Reutemann, quien ayer dijo que mantendrá su bloque Santa Fe Federal pero "acompañará” a Cambiemos. En total serán 16 legisladores pro-Macri, aunque posiblemente se dividan en varios bancadas y funcionen como un interbloque. 

Las fuentes parlamentarias de Cambiemos consultadas confían en llegar a acuerdos en Diputados para poder sacar leyes si Macri es electo. Esta misma semana habrá reuniones para garantizar un triunfo el 22 de noviembre y diseñar futuras estrategias legislativas. ¿Hacia dónde está mirando el Pro y sus socios radicales?

A los 30 diputados que tendrá el massismo junto al delasotismo (UNA), fundamentalmente. Pero también a los cinco escaños que tendrá Compromiso Federal (la fuerza de Adolfo Rodríguez Saá) y a algunos integrantes de la centro-izquierda menos combativos, como los del socialismo de Santa Fe -fuerza que es socia de la UCR en esa provincia-. 

La Cámara Baja no sería tampoco una gran dificultad para Scioli si es electo presidente. Los 18 diputados que le faltarán para llegar al quórum son fácilmente conseguibles si el peronismo se ordena detrás del ganador, como sucedió en 2011 tras el triunfo de Cristina Kirchner. El único problema que podría presentársele a Scioli, en las dos cámaras, es que la bancada K se fracture producto de la tensión entre el peronismo ortodoxo y el cristinismo que ya es indisimulable.   

Pero el gobernador bonaerense no tendrá el gran dilema que Macri se encontrará en el Senado. En la Cámara Alta el hoy alcalde porteño dependerá enteramente del peronismo oficialista. Este problema lo tuvieron Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa, aunque incluso los ex presidentes radicales tenían más senadores que los que Macri manejará si gana la Presidencia. ¿Cómo hará Cambiemos para nombrar jueces o embajadores? ¿Cómo hará para imponer su criterio en la discusión de leyes? El PJ tendrá las llaves para abrir y cerrar todos los acuerdos. 

En ese escenario de total incomodidad, Macri podría hacer uso recurrentemente de los DNU, pero aún en este caso necesitará que una de las dos cámaras se los convalide y por ello será clave que amalgame fuerzas variopintas en Diputados. De su grado de apertura política dependerá entonces su suerte en el Congreso. 

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