Caso Maradona: psicólogo y enfermeros imputados por homicidio

También los dos últimos enfermeros que atendieron a Diego Maradona fueron alcanzados por la medida judicial.
martes, 9 de febrero de 2021 · 08:35

En una decisión que demuestra el avance del expediente que investiga la muerte de Diego Armando Maradona, la Fiscalía General de San Isidro decidió imputar esta tarde al psicólogo Carlos Díaz, que trató al ex futbolista en los meses previos a su muerte. La decisión también incluye a la enfermera Dahiana Gisela Madrid, que reconoció haber mentido en su reporte a la empresa que la contrataba sobre supuestamente haber controlado al Diez, así como a otro enfermero, de nombre Ricardo Almirón, presente el 25 de noviembre.

La calificación en su contra es homicidio culposo por negligencia u omisión, la misma por la que se investiga al neurocirujano Leopoldo Luque y a la psicóloga Agustina Cosachov.

Con respecto al psicólogo Diaz puntualmente, si bien la imputación es la misma que el resto, para los fiscales su participación en el cuidado de la salud de Maradona fue preponderante.

Según consta en el expediente en base a distintas pruebas recolectadas, se sumó al staff médico de Maradona en el mes de septiembre y tomó un papel fundamental en los cuidados del astro del fútbol. Tanto es así que, en las pericias a los teléfonos a los que tuvo acceso Infobae, surge que Luque y Cosachov tenían cierto recelo por el modo en que Díaz había tomado las riendas.

“Díaz fue anoticiado de que se inició una investigación en su contra, es la misma situación que Luque y Cosachov. Todavía no están definidas las indagatorias. Para eso esperaremos más pruebas como por ejemplo lo que diga la junta médica”, informan fuentes de los tribunales sanisidrenses.

LA ENFERMERA DE MARADONA

El caso de la enfermera Madrid es sumamente curioso. Cuando Maradona recién había muerto y los fiscales empezaron a tomar las primeras declaraciones dijo, en sede judicial, que esa mañana ella no había ingresado a la habitación de Diego pero que había escuchado que se había levantado a orinar a las 7.30.

Sin embargo, en un informe interno que confeccionó para la empresa de salud en la que trabajaba escribió que sí había traspasado la puerta de la habitación del Diez para controlar sus signos vitales.

Cuando ese documento llegó a manos de los fiscales la volvieron a citar para que aclare por qué declaró una cosa y en su informe para la empresa escribió otra cosa.

La respuesta fue contundente. “Escribí en el reporte que le intenté controlar signos vitales, lo cual no es cierto”, afirmó Dahiana según una fuente judicial de alto rango. “Lo puse por una indicación del coordinador”, aseguró.

Para los fiscales esta situación, si bien no fue considerada hasta el momento un falso testimonio porque en definitiva a la Justicia siempre le dijo lo mismo y la mentira estuvo en un documento interno, les llamó poderosamente la atención.

En tanto, el quinto imputado es el enfermero Almirón, que aseguró ser el último en ver con vida a Maradona, cuando chequeó sus signos vitales antes de ser relevado por Madrid a las 6.30. Para él corre la misma imputación que para el resto.

Por otro lado, en el marco de esta investigación, se volverá a convocar como testigo a Romina Milagros Rodriguez, conocida como “Monona”, la cocinera que trabajaba en la casa del country San Andrés y presente en el lugar cuando hallaron sin vida a Diego Maradona. Deberá presentarse a declarar el miércoles a las 12.30.

También fue citada a declarar Griselda Vanesa Morel, la psicopedagoga de Dieguito Fernando, el hijo del Diez con Verónica Ojeda, que siempre la acompañaba a ella en sus visitas al country San Andrés.

Con estas novedades en la causa, comienza a concretarse una nueva hipótesis de trabajo sobre el entorno de Maradona. La investigación se centra en aquellos que estuvieron al cuidado más inmediato del Diez en la casa del country San Andrés, sean personal médico o no, pero que han tenido la responsabilidad de controlarlo y auxiliarlo, con el ídolo confinado en una habitación en una internación domiciliaria sin un llamador de cama, un tanque de oxígeno o un desfibrilador. Es decir, aquellos que estaban en una “posición de garante de su vida”, explican en los tribunales de San Isidro, como si fuesen guardavidas en la playa del final de quien ha sido el mejor futbolista del planeta.