La industria textil perdió más de 22.000 empleos y atraviesa una de las peores crisis de los últimos años
La actividad acumula una caída del 27,1% en el primer trimestre de 2026. El desplome de las ventas, el avance de las importaciones y la imposibilidad de trasladar costos a los precios agravan la situación de un sector que sigue destruyendo puestos de trabajo.
La industria textil argentina atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años, con fuertes caídas en la producción, pérdida sostenida de empleo y un mercado interno que no logra recuperarse. Así lo refleja un informe difundido por InfoGremiales, basado en datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la Fundación Pro Tejer y organismos oficiales.
Mientras la industria manufacturera en general registró en marzo una mejora interanual del 5%, el sector textil mostró una realidad muy distinta: la actividad cayó un 23,3% respecto del mismo mes de 2025. En el acumulado del primer trimestre, la contracción alcanzó el 27,1%.
El deterioro también se refleja en el empleo. De acuerdo con cifras de la Secretaría de Trabajo citadas por el portal especializado, durante febrero se perdieron 2.978 puestos registrados en la industria manufacturera. De ellos, 928 correspondieron a los sectores textil, confección, cuero y calzado, es decir, casi un tercio del total. Desde diciembre de 2023, la cadena productiva ya acumula más de 22.000 empleos destruidos.
Desde FITA señalaron que la recuperación del sector todavía no logra consolidarse y que las empresas continúan operando en un contexto cada vez más complejo. A la caída de la producción y del empleo se suma una utilización históricamente baja de la capacidad instalada.
Durante marzo, las fábricas textiles trabajaron apenas al 40% de su capacidad, muy por debajo del promedio industrial, que alcanzó el 59%. Dentro del sector, el segmento más afectado fue el de tejidos y acabados textiles, que registró una caída acumulada del 38,6% durante el primer trimestre.
Uno de los factores centrales de la crisis es la debilidad del consumo interno. Desde la Fundación Pro Tejer advirtieron que las ventas continúan sin mostrar señales de recuperación y mencionaron como ejemplo el desempeño del Hot Sale de mayo, donde las ventas de indumentaria registraron una baja cercana al 10% interanual en términos reales.
A este escenario se suma el incremento de productos importados, favorecido por la apertura comercial y la reducción de algunos costos vinculados a las operaciones de importación. La mayor competencia externa se combina con una demanda deprimida, generando una fuerte presión sobre las empresas nacionales.
El informe también destaca que el sector enfrenta dificultades para trasladar a los precios el aumento de sus costos. Mientras la inflación general interanual alcanzó el 32,4% en abril, los precios de prendas de vestir y calzado aumentaron apenas 12,7% en el mismo período. Desde diciembre de 2023, el rubro acumuló una suba del 125,4%, muy por debajo del incremento general de precios, que llegó al 221,6%.
Según las entidades empresarias, muchas firmas se ven obligadas a vender por debajo de sus costos para sostener el flujo de caja y reducir stocks acumulados, una situación que pone en riesgo la continuidad de numerosas compañías.
Desde Pro Tejer advirtieron además que una prolongación de esta situación podría provocar daños estructurales en la industria. Señalaron que cuando las fábricas permanecen inactivas durante períodos prolongados se pierden capacidades productivas, empleo calificado, inversiones y redes empresariales que luego demandan años para reconstruirse.
En declaraciones citadas por InfoGremiales, el presidente de la Fundación Pro Tejer, Luciano Galfione, sostuvo que la crisis alcanzó un punto en el que ni siquiera logran comercializarse con normalidad los productos importados que se vieron beneficiados por la reducción de aranceles. Según afirmó, el escenario actual amenaza con profundizar los problemas de empleo, pobreza y actividad económica en el país.
(Con información de InfoGremiales)

