Un veterano de guerra viajará al Vaticano para recuperar una Vírgen que lo “protegió” en Malvinas

Jorge Palacios, un excombatiente de Malvinas, viajará al Vaticano y será recibido por el Papa Francisco el próximo miércoles 30 de octubre en el marco de una misión de fe: rescatar una figura de la Vírgen de Luján que acompañó a los soldados argentinos en el conflicto de las Islas.
lunes, 14 de octubre de 2019 · 11:55

La imagen se encuentra en la Catedral Militar de San Miguel y San Jorge en Aldershot, a 68 kilómetros de Londres. Por gestiones de la Iglesia, se logró acordar la devolución y el propio Papa Francisco será el encargado de mediar entregándose una réplica de ésta figura religiosa.

“Es muy fuerte y muy emotivo ir a repatriar la Vírgen que nos protegió con su manto allá en Malvinas. El 28 de octubre partiremos hacia Roma para que el 30 en el Vaticano se haga la entrega de parte de los ingleses con la presencia del Papa. No tengo palabras para describir lo que siento en éste momento”, cuenta Palacios quien fuera soldado de la Clase 63 y prestara servicio en el Regimiento de Infantería 25 de Sarmiento.

“Es la misma imágen que estuvo en las Islas, desconocía dónde estaba y pensaba que la teníamos nosotros o que había quedado en Malvinas. Hace como un año que alguien se enteró de casualidad que estaba en una iglesia. El Obispado argentino hizo el contacto para que la devuelvan a cambio de una réplica. Nosotros repatriaremos la original”.

El hecho sorprendió a los soldados argentinos y en particular, al ex combatiente nacido en Comodoro Rivadavia quien portó la Vírgen durante una procesión en las Islas Malvinas, junto a Mohamed Seineldín y en agradecimiento luego de haber sobrevivido casi milagrosamente a un ataque aéreo.

A casi treinta y siete años de lo que considera “su segundo nacimiento”, Palacios se prepara para viajar al Vaticano y ser parte de ésta emotiva ceremonia. La delegación será recibida por el Sumo Pontífice, el miércoles 30 de octubre, durante la Audiencia General y en el marco del V° Curso de Formación de Capellanes Militares Católicos. La Vírgen de Luján llegará al aeropuerto de Ezeiza el 3 de noviembre a las 6,45 horas, donde será recibida con honores por las Fuerzas Armadas y Fuerzas Federales, acompañados por veteranos de guerra, familiares y vecinos. Desde allí, se llevará en procesión hasta la Basílica de Luján y con la intención de que recorra distintas ciudades por iniciativa de los ex combatientes.

Palacios viajará junto a quien fuera capellán del Ejército, el padre Vicente Martínez Torrens y parte de la Comisión de familiares de caídos en Malvinas e integrantes de la Agrupación “La fe del centurión”, quienes dieron cuenta de la presencia de la valiosa pieza de fé en Inglaterra. “Tengo el honor de ir a buscarla y voy a pedir que venga a Comodoro. Para mí es algo muy fuerte” reiteró Palacios quien viajará acompañado por dos de sus hijos y en representación de sus camaradas de la Patagonia.

“Cuando la tenga en mis manos voy a recordar a Malvinas y a mis compañeros que quedaron allá. Estoy seguro que nos va a traer esperanza inclusive de recuperar la soberanía, ya sin guerra y sin armas”, remarcó.

Hundido bajo tierra

Palacios tiene presente cada etapa de su experiencia como soldado bajo bandera e inclusive detalla aspectos del viaje y su llegada a las Islas, a poco de iniciarse el conflicto bélico. “Salimos del RI25 el primero de abril a la tarde. Vinimos en colectivo hasta Comodoro, paramos en el Regimiento VIII y a las 4 nos llevaron al Aeropuerto; salimos en un Hércules, en uno de los primeros vuelos hacia Malvinas” detalla Palacios quien dice tener cada “posición” militar grabada en su mente.

Recordó la emoción de haber jurado la Bandera en el mismo lugar de la guerra y minuciosamente, cómo fue el ataque de la aviación británica en la que casi pierde la vida. “Fue un martes 4 de mayo como a las 3 de la mañana cuando cayó la bomba mientras yo estaba haciendo guardia en el Aeropuerto. Fueron 21 bombas en total de 500 kilos y una de ellas cayó a cinco metros de mi posición”.

“Quedé sepultado –dijo- junto con mi compañero. Habremos estado media hora o más enterrados hasta que nos sacaron prácticamente ya sin poder respirar. Si nos salvamos es por algo, porque Dios y la Vírgen nos ayudaron a tener calma en un momento tan difícil”.

“Cuenta quedé enterrado yo me aferré a la fe, recé y me encomendé a Dios. Me despedí de mi familia y de mis amigos, y de mucha gente. Pensaba que me iba a morir ahí en ese lugar. Al rato de orar y entregarme, nos encontraron y nos rescataron. No sé el tiempo exacto pero para nosotros fue una eternidad. Yo salí primero y después mi compañero Raúl Ortíz, que actualmente vive en Trelew”. Palacios quien durante años presidió el Centro de Veteranos de Guerra recordó que el cráter dejado por la bomba era “tan grande que hasta entraba un colectivo, tendría como 12 metros de diámetro por 8 de profundidad”. Así la Vírgen y el soldado volverán a reunirse con la misma fe y el espíritu malvinero de quienes volvieron para contarlo.