Represas de Santa Cruz, la avanzada china en infraestructura energética

Un revista recorrió las obras de construcción de las centrales hidroeléctricas Cóndor Cliff-La Barrancosa, que estarán emplazadas a 135 km de El Calafate. La china Gezhouba es quien lidera el proyecto, que estuvo por suspenderse.
jueves, 6 de junio de 2019 · 22:07

La meseta patagónica se desparrama en su amplitud más allá de la vista. El viaje desde el aeropuerto de El Calafate se extiende por más de dos horas en una combi con 10 periodistas. En el afuera, bucólico, el desierto santacruceño se pinta en tono sepia con ribetes azulados. Arriba del vehículo, los límites del terreno plomizo amarronados se pierden, con el tiempo, en un degradé con el gris oscuro de las nubes que anticipan una tormenta pasajera. Nada parece haber en el exterior más que numerosos grupos de guanacos que pasan de un lado a otro del camino de ripio. Apenas algún que otro ñandú se deja ver en el trayecto. 

El entorno es denitivamente agreste. La monotonía se interrumpe al mismo tiempo que el transporte, que frena en un puesto de control donde se lee un pequeño cartel con una leyenda: «Energía China, Energía Mundial». Al lado, pintada, una bandera china. Y una sigla: CGGC. China Gezhouba Group Co. Es el primer acceso para ingresar al territorio en que se están construyendo las dos represas hidroeléctricas de Santa Cruz, un proyecto emblemático del gobierno anterior que sufrió distintos avatares, pero que hoy avanza a buen ritmo.

El proyecto resalta por sus rasgos únicos. No sólo por el millonario monto involucrado ni por el tipo de tecnología –hace más de 30 años que la Argentina no construye centrales hidroeléctricas de gran porte (terminó Yacyretá, pero hace décadas que no instala una nueva de gran calibre)– ni por su ubicación (no existen represas en Santa Cruz, una región muy alejada de los centros de consumo).

Destaca, en especial, por la nacionalidad de Gezhouba, la principal empresa involucrada. Las represas Cóndor Cliff y La Barrancosa son el primer megaproyecto de infraestructura que construye una empresa china en la Argentina. No existen antecedentes –no sólo en el sector energético sino en ningún otro rubro– de una obra de gran escala liderada por una empresa proveniente del gigante asiático. En un mundo en el que la geopolítica internacional está en jaque por la batalla
comercial entre EE.UU. y China, eso dice mucho. Es, denitivamente, un proyecto disruptivo, con ribetes novedosos que inclyen, por ejemplo, la existencia de un predio propio de la Aduana (hoy repleto de maquinaria asiática) y de un comedor donde diariamente desayunan, almuerzan y cenan más de 80 operarios chinos que no están aliados a la UOCRA ni concurren al comedor controlado por el gremio. Tienen un comedor para ellos, otra comida y otros horarios. Están acompañados por traductores porque ninguno habla español. 

Después del delay
Luego de varios años de incertidumbre, nalmente la construcción de las represas Cóndor Cliff y La Barrancosa sobre el río Santa Cruz comenzó a avanzar. Las máquinas que perforan el suelo a 135 kilómetros de la ciudad de El Calafafe y camionetas que van de un lado al otro por los caminos de ripio pueblan el paisaje. En abril de 2024, cuando se instale la última turbina, ambas obras estarán en condiciones de proveer energía en su máxima capacidad, equivalente al 4,5% de la oferta de energía eléctrica nacional, lo cual alcanzaría para abastecer a unas 700.000 familias.

Alrededor de 700 trabajadores están asignados a Cóndor Cliff, la obra más grande, y otros 500 a la represa La Barrancosa, pero la demanda de mano de obra crecerá cuando se dé la conjunción de la obra civil con la electromecánica. En la Villa de Cóndor Cliff, por ejemplo, se espera que en el pico de la obra lleguen a ser 2.800 empleados.

En la actualidad trabajan argentinos, chinos y unos pocos venezolanos. El régimen laboral contempla siete días trabajados de 12 horas por cada día franco. Los chinos, en cambio, trabajan seis meses y luego tienen un mes de franco en el que la mayoría opta por viajar a su país. El proyecto para aprovechar el potencial hidroeléctrico del río Santa Cruz, que atraviesa la provincia desde el lago Argentino en la zona cordillerana hasta el océano Atlántico, fue elaborado en la década del 70 por la ex empresa estatal Agua y Energía, pero en ese momento la Patagonia estaba al margen del Sistema Argentino de Interconexión (SADI) y la iniciativa no prosperó.

Reactivación
El plan recién se reactivó a mediados de la década pasada, cuando el gobierno de Néstor Kirchner avanzó con las obras para integrar el sistema eléctrico de las provincias del sur al resto del país. Así fue como, en 2006, se inauguró la línea de transmisión Choele-Choel-Puerto Madryn y, en 2008, la línea Puerto Madryn-Pico Truncado.

Con el respaldo que brindaron esas obras, a las que luego se sumó la línea de alta tensión Pico Truncado-Esperanza, el 20 de julio de 2007 el ex presidente Néstor Kirchner abrió la licitación para la construcción de las represas. En abril de 2008 se recibieron las ofertas y el 10 de octubre de ese año se realizó la apertura de sobres ya durante la presidencia de Cristina Kirchner. Sin embargo, por esos días estalló la crisis internacional con toda su fuerza y el proceso licitatorio fracasó por falta de nanciamiento. Cuando la situación se estabilizó, se convocó a una segunda licitación que también fracasó; recién el 21 de agosto de 2012 se abrió una tercera licitación y, un año después, la obra terminó siendo adjudicada a un consorcio integrado por la china Gezhouba (54%), Electroingeniería (36%) e Hidrocuyo (10%).

Hoy las tres ramas originales continúan, pero la crisis de Electroingeniería la forzó a reducir su participación. Los chinos controlan el 70% de la sociedad, Electroingeniería un 20% e Hidrocuyo el 10% restante.

Nuevo diseño
El proyecto original contemplaba 11 turbinas en total, lo que sumaba una potencia de 1.740 megavatios e iba a permitir generar 5.246 gigavatios hora al año. Sin embargo, luego del cambio de gobierno se inició un proceso de revisión de los contratos que llevó a que el inicio de la obra estuviera paralizado durante dos años. La cantidad de turbinas se redujo a ocho y, con ese cambio, también la potencia y la energía generada. La reestructuración del proyecto contempló una baja de 2,40 metros en la altura de las represas, tal como estaban originalmente. El compromiso es que la obra no afectará los niveles del lago Argentino ni la dinámica del glaciar Perito Moreno. «El lago no sabe que vamos a hacer la presa. Se restableció el nivel de la cota, jando nuevos mínimos y máximos del río. Tampoco se va a ver afectado el glaciar Perito Moreno porque no habrá oscilación de lago. En cuanto a la temperatura del agua, no tenemos expectativas de que la masa pueda cambiar. Y tampoco se debería ver afectada la salinidad», aseguró a TRAMA Fernando Zárate, director de Proyecto de IEASA.

La inversión original prevista era de u$s 4.714 millones, pero luego se redujo a u$s 4.100 millones. Se realiza una certicación mensual para pagar los trabajos y acceder al nanciamiento del Banco Nación. Los organismos que realizan tareas de control son el IANIGLIA, la Secretaría de Medio Ambiente y la de Energía, el Conicet y el Instituto de Paleontología, Arqueología y Museo Feruglio, entre muchos otros. De los trabajos de control y scalización participa un equipo de más de 70 personas, de las cuales 25 son empleados directos de IEASA y los 45 restantes integran el personal de inspección. ×

Especicaciones
Condor Cliff tendrá 68 metros de altura máxima, 1.613 metros de longitud y contendrá cinco turbinas del estilo Francis de 190 Mw cada una, 950 Mw en total, que generarán por año 3.167 gigavatios por hora (Gwh). Será una presa del tipo CFRD (Concrete Face Rockll Dam), materiales sueltos presentes en el entorno del lugar con pantalla de hormigón. La Barrancosa, en tanto, tendrá una altura menor, de 41 metros en su punto máximo, una extensión de 2.445 metros y contará con tres turbinas del tipo Kaplan por un total de 360 Mw (120 Mw cada una), que proveerán 1.780 Gwh por año. La Barrancosa estará ubicada a 50 kilómetros de distancia al oeste de Cóndor Cliff, y cuando comiencen a funcionar se generará un lago entre ambos embalses.

La obra demandará cinco años y medio. La fecha de inauguración está estimada para septiembre de 2023 en el caso de La Barrancosa, que es más chica, y abril de 2024 para la puesta en marcha completa de Cóndor Cliff. El contrato prevé que un 23% se destina a pagar las máquinas importadas y el 77% restante se invierte en trabajo local. Las máquinas tienen un factor de rendimiento del 95,5%.