Río Grande: echaron a Policía que choco borracho y huyo

Mediante Decreto 3403/19, se aplicó la sanción de cesantía al Cabo Ricardo Ezequiel Gualtieri, quien enfrentaba un sumario a partir de la inconducta desplegada en septiembre del año pasado, cuando colisionó su vehículo frente al cementerio, se resistió a ser asistido por sus pares y se negó al test de alcoholemia.
miércoles, 13 de noviembre de 2019 · 10:01

El Decreto fue firmado el pasado 1 de noviembre, habilitando un plazo de diez días para que el agente policial pueda interponer un recurso de reconsideración ante la administración pública, a partir de recibir la debida notificación.

La sanción, firmada por la gobernadora Rosana Bertone y el Jefe de Gabinete, Leonardo Gorbacz; fue establecida a partir de considerar que la inconducta de Gualtieri fue una “falta grave”, en función de lo que establece la ley 735, que regula la actividad del personal de la Policía de la Provincia y su decreto reglamentario 2657/08.

“Obstruir o no prestar la debida colaboración a las autoridades judiciales o administrativas que legalmente lo requieran”, es una de las causales enumeradas en la sanción, aplicando además el agravante que cuando esa conducta desplegada por el Policía “afecten el prestigio de la institución, y cuando se cometan en presencia de subalternos”.

El incidente vial: El 10 de septiembre de 2018, un Chevrolet Classic, dominio JUG 776, apareció chocado contra una columna de alumbrado público ubicado en la esquina de las calles Colón y Finocchio, justo frente al cementerio municipal. El incidente vial sucedió alrededor de las 7.00 de esa mañana.

El conductor del auto se resistió a ser asistido por personal policial que llegó hasta el lugar. Se mostró ofuscado y rápidamente se alejó, dejando el auto abandonado. Posteriormente fue localizado en su domicilio, resultando ser el Cabo Ricardo Ezequiel Gualtieri, quien presentaba lesiones cortantes y golpes en el rostro.

El funcionario policial además se negó a ser trasladado a la guardia del Hospital Regional Río Grande, para ser atendido de las heridas, como también rechazo la posibilidad que se le realice un test de alcoholemia, como se estila ante cada incidente de tránsito, lo cual hizo presumir que Gualtieri manejaba alcoholizado.

A partir de este hecho, el Cabo fue objeto de un sumario que demandó más de un año, tiempo durante el cual pasó a disponibilidad, cobrando un mínimo salarial. Esta situación fue revelada por el propio Policía, que hizo declaraciones públicas sobre su situación, reclamando poder volver a integrar la fuerza de seguridad.

 

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