Trelew: Cómo operaba la banda de expolicías que están presos por robar autos, estafar y amenazar

Irán a la Alcaidía separados de los presos comunes para evitar incidentes. Una mujer quedó con tobillera en su casa. Un quinto quedó libre pero imputado. Pidieron la captura de un sexto involucrado. Entre otros hechos, robaron los vehículos de la diputada Estela Hernández y de Mario Cimadevilla.
jueves, 23 de mayo de 2019 · 09:54

Nahuel Ezequiel Bidera Arévalo, Javier Eduardo Bertini Salinas Williams, Desireé Celeste Barragán y Carlos María Arévalo quedarán en prisión preventiva tres meses, acusados de integrar una banda dedicada al robo y estafa con vehículos en Trelew, Puerto Madryn y Tecka. Los tres primeros son expolicías. Se pidió la captura de Javier Eduardo Bertini Salinas padre: estaba notificado y no se presentó a la audiencia

Los expolicías y Arévalo -tío de Bidera-, quedarán alojados en un pabellón especial de la Alcaidía, separados del resto de los presos para evitar incidentes. La mujer tendrá arresto domiciliario con tobillera electrónica. No podrá tener contacto con nadie vinculado.

Un quinto imputado, Jorge Villagra, quedó libre pero firmará el libro de lunes a viernes y tampoco podrá comunicarse con las partes. Habían sido detenidos el lunes tras allanamientos en Playa Unión, Rawson y Trelew.

Todo lo decidió el juez Marcelo Nieto Di Biase tras una audiencia de tres horas. La fiscal Silvia Pereira explicó la imputación ante los defensores Lisando Benítez y Sergio Rey, Power Point mediante. Los cargos incluyen hurtos, encubrimientos y amenazas. La investigación durará seis meses.

Según la versión fiscal, el grupo operó todo este año. “Cada uno tuvo un rol con fines criminales y contribuyó para apoderarse ilegítimamente de vehículos, sacarlos de las ciudades donde estaban los damnificados, comercializarlos, hacer firmar documentación bajo engaño, todo destinado a negocios fraudulentos”.

Los coches se reducían y se ocultaban. Las llaves las obtenían con robos domiciliarios. Fueron 6 casos. “Hubo diferentes formas pero siempre el mismo propósito, mediante el engaño, la trampa, el fraude, se hicieron de patrimonio de otros, produciendo un perjuicio considerable y disminuyendo su patrimonio a cambio de nada”.

En el primer caso, en marzo un chapista denunció que tras anular la alarma y romper el candado del portón de acceso, robaron de su taller un Chevrolet Agile y una Spin. Éste último se halló en una casa de Santa Fe Norte, del entonces policía Bertini. El acusado sacó de entre sus prendas la llave y la entregó. En el patio se halló una casilla rodante y un rifle .22. Bertini no tenía los papeles.

El segundo caso se conecta porque según Pereira, el Agile no se encontró porque Bidera y Arévalo ya lo habían vendido en Tecka. Para ese viaje se usó el Fiat Palio de Barragán.

Una vecina de ese pueblo, Lorena N., publicó en su perfil de Facebook que compraba un rodado: tenía $ 80 pesos y podía pagar algunas cuotas.

Le respondió una tal “Ivana Sandoval”: “Tengo un Chevrolet Agile full excelente estado. Te tomo 80 y unas cuotas a convenir”. Cerraron en $ 110 mil: 80 mil en mano y cuotas de 3 mil. El negocio lo siguió el marido de la tal “Ivana”.

Acordaron encontrarse en Tecka el 10 de marzo. Los “dueños” llegaron en el Agile y el Palio. Un hombre se presentó como “Fernando”, el vocero. Otro dijo ser “Oscar López”, presunto dueño real. Un tercero no bajó. Cerraron el negocio en la estación de servicio. No hubo contrato de compra venta. Los “vendedores” volvieron a Trelew.

La pareja, dudando del negocio que habían hecho, buscaron en Facebook. Rastrearon que el auto era uno de los robados al chapista en Trelew. Los habían estafado. Según las cámaras de seguridad de la estación de Tecka, Bidera era “Fernando” y “Oscar López” era Arévalo. Se sospecha que “Ivana” era Barragán.

El segundo caso involucra a la diputada del Frente para la Victoria, Estela Hernández. En marzo denunció el robo en su casa del barrio UPCN de Trelew de su Chevrolet Trucker. Antes le habían robado la llave. Entonces recibió un llamado de Bidera: la había comprado de buena fe pero la devolvería. Pactaron un encuentro donde entregó el coche al hijo de la legisladora. Le pidió que vaya solo a Marconi y López y Planes, “refiriéndole que él y su señora eran policías”.

En el encuentro Bidera les dice que había comprado la Trucker a un tal Nicolás Fiorassi (que no existe). Mintió al asegurar que había consultado a la División Sustracción de Automotores y no tenía pedido de secuestro. Todo el grupo se dirigió a la casa de Santa Fe Norte y sacaron del patio la Trucker, con el duplicado de la llave. Fiscalía certificó que en la devolución del coche estuvieron Barragán (novia de Bidera) y los Bertini. 

Según la imputación, hubo “varias irregularidades” en el obrar de Bidera. “Tenía varios años de antigüedad en la fuerza y una experiencia marcada en la División Sustracción Automotores, especializados en la verificación legal de vehículos. Tiene amplio conocimiento en el rubro automotor, incluyendo valores en el mercado, verificación física del rodado, de la documentación, pedidos de secuestro y hasta formas legales de realizar los negocios”. Conocía los trámites pero le dijo a la diputada que había comprado la camioneta a un supuesto vendedor sin documentos y con sólo una promesa de pago.

El tercer caso es el de Mario Cimadevilla. En un robo domiciliario le sustrajeron las llaves y luego su Toyota Hilux. La pesquisa llegó hasta casa de Jorge Villagra. No estaba el coche pero sí cinco juegos de llaves de “procedencia dudosa”. La Hilux se halló en barrio Comercio sobre Pecoraro entre Cambrin y López y Planes. Un vecino alertó que el día anterior había visto a Bidera manejándola. El coche se halló a menos de 50 metros de la casa del expolicía. Un testigo declaró que “a pedido de un policía de apellido Bidera habían levantado una chata de Cimadevilla. Como el policía no les pagó el trabajo la dejaron estacionada en su casa a la vista”.

Otro caso ocurrió en Madryn. Una vecina publicó en Facebook la venta de un Chevrolet Vectra. Un hombre con el perfil de “Nahuel Bidera” le ofreció un Palio 2006 full a cambio de recibir el Vectra más 3 mil pesos. Ese Palio era el usado para ir a Tecka.

Negociaron vía WhatsApp. Nahuel tenía Cédula Verde y seguro. En la semana completaría el resto de los papeles. Le pidió confiar en él.

El 24 de marzo se encontraron en el Gauchito Gil de Ruta 3 frente a la rotonda. Él llegó junto con su novia Barragán y cerraron trato.

Pero esa misma tarde, Nahuel le escribe a la víctima porque el rodado tenía desperfectos y quería anular el negocio. Le devolvería el Vectra pero no la plata. La mujer se niega.

El 30 de marzo le escribe Barragán para amenazarla: “Hola, soy la señora de Nahuel… SOY POLICIA…Lo hacemos fácil, yo agarro y te pido el secuestro del vehículo, nosotros tenemos los papeles del auto y listo”.

La daminificada, con temor, publica en Facebook: “Necesito ubicar a pareja policía ya que hicimos un negocio y no puedo ubicarlo, lo único que sé que él se llama Nahuel Bidera. Él es policía ya que la señora policía me amenazó”.

La fiscal Pereira dedujo que ante la preocupación por los papeles, “Bidera intenta generar confianza para que la otra parte le crea y acepte el rodado, técnica propia de este tipo de sujetos al realizar estos delitos, generar convencimiento en la otra parte a estafar”.

El modus operandi era una oferta atractiva: entregar un rodado de valor a cambio de recibir otro más barato más poca plata. “Buscan hacer la transacción rápido y un fin de semana. Es provechoso para el vendedor porque no permite que los compradores verifiquen el rodado, o chequeen las condiciones legales”.

El último caso es de este mes. Carlos V. denunció que su concuñado Bidera le quería comprar una casilla. El entonces policía insistió y se la pidió para un fin de semana en Playa Bonita. La usó y se la quedó con una promesa de pago que no cumplió.

Carlos se enteró de que la casilla la habían llevado a casa de Bertini y que un allanamiento la había encontrado. En marzo vio que la vendían a $ 90 mil por Facebook. La reconoció por las fotos. Bertini le aseguró que “no tenía idea” y que en realidad la ofrecía Bidera usando su perfil. Tiempo después apareció como vendida.

En los negocios de Bidera aparece siempre su tío “Charly” Arévalo. “Nahuel va haciendo aliados, con la finalidad de ocultar. Las cosas se hacen como quiere y al ritmo que él quiere para poder continuar con sus negociados”, dice la imputación.

La fiscal explicó que Bidera no tiene domicilio fijo: vive en casa de su madre, otra que alquila la ocupa alternativamente y según las escuchas, “su suegra lo echó de su casa y no le permite el ingreso, dada su actividad delictual”.

Los tres expolicías fueron cesanteados por decreto el 17 de abril. No tienen empleo fijo. “Son funcionarios públicos que trabajaron en dependencias policiales de Trelew, lo que facilitaría en caso de libertad, su ocultamiento o abandono de la provincia”. También rotan en casas de familiares.

Bidera fue imputado como organizador de la asociación ilícita, estafas y encubrimiento. Enfrenta una pena de 5 a 10 años de prisión. Dirigió, coordinó y decidió en todos los hechos; usó celulares de los otros miembros y varias cuentas de Facebook.

Bertini fue acusado como miembro más encubrimiento y tenencia ilegal de arma. Enfrenta 3 años de prisión. En su casa se ocultaron dos vehículos robados y en su bolsillo llevaba las llaves. Aportó su celular. 

Barragán, Arévalo y Villagra fueron acusados como miembros más amenazas, estafa, hurto en la vía pública y encubrimiento. La pareja de Bidera aportó su celular y ella misma llamó a las víctimas. Arévalo hasta se hizo pasar por dueño de un coche robado. En el caso de Villagra, Fiscalía sostiene que lo vieron robando la Toyota Hylux de Cimadevilla.

Pereira advirtió que los tres expolicías “conocen las leyes y procedimientos, facilitándose la comisión de delitos, el ocultamiento de pruebas y la forma de eludir la justicia”. Bidera aprovechaba lo que sabía para delinquir. Hubo amenazas a las víctimas usando su jerarquía policial.

En las escuchas, Bidera desliza maniobras evasivas para confundir a la Brigada de Investigaciones. “Conoce el trabajo de la unidad, lo que se puede transformar en problema al querer obtener resultados positivos, sobre el análisis auditivo ya que se sabe que a la hora de dialogar no lo hace libremente y trata de cuidarse”.

Las escuchas revelaron como Jesús Bertini intentó también armar una estrategia para que las víctimas retiraran sus denuncias “poniendo el dinero que haya que poner”.

En junio se terminarán de peritar 27 celulares y en agosto se presentará la acusación.

 

Diario Jornada